Avatar logo OSVJESÚS PEÑA: LA MÚSICA COMO MOTIVO DE EVOLUCIÓN

La Orquesta Sinfónica de Venezuela arriba a sus 85 años de actividad ininterrumpida. Precursora en el movimiento sinfónico nacional, producto de la ardua labor de músicos que trabajan activamente para elevarla al sitial de honor que ocupa hoy como La Pionera.

Generación Orgullo OSV es un espacio para que todos puedan conocer la vida y obra de quienes accionan con dedicación, absoluta entrega y mucha pasión en pro de ofrecer la mayor calidad artística a nuestra institución. Jesús Daniel Peña Hernández, a los 19 años, logró lo que todo músico acaricia y sueña: entrar en una orquesta profesional con el renombre de La Venezuela. Con todos sus sueños, su esperanza y su determinación, es el miembro más joven de la OSV en estos momentos, muy consciente de lo que significa ser parte de la orquesta sinfónica que ha marcado directamente la historia musical del país. #OrgulloOSV.

Evelyn Navas Abdulkadir, Prensa OSV.

OSV 85 añosJesús Daniel Peña Hernández nació en la misma tierra del escritor y máximo exponente del nativismo criollo, Francisco Lazo Martí y de un músico excepcional y compositor admirable, Antonio Estévez, autor de Cantata Criolla. Hablamos de la ciudad de Calabozo, en el Estado Guárico, dominada por extensos campos de arroz y el mayor sistema de irrigación de agua de Venezuela.

Creció en una familia muy apasionada por la música, con tías que cantaban música popular y un papá que pertenecía a una agrupación de música tradicional. Fue acompañando a su padre en esas andanzas que se emocionó con eso de aprender a tocar un instrumento, y por qué no, hasta cantar. Su mamá no vaciló en inscribirlo inmediatamente en la Escuela de Música Raimundo Pereira. Allí tomaría clases con los profesores Pablo Vázquez (Violín), Silvia Long (Teoría y Solfeo), Zyra González (Apreciación Musical, Práctica Coral y Orquestal), Miguel Gutiérrez (Música de Cámara), Carmen Sánchez (Piano Complementario) y Rosa Ester Álvarez (Armonía). Con el tiempo llegó a desempeñarse como Asistente al Concertino de la Orquesta Regional Juvenil Antonio Estévez del estado Guárico.

Su infancia estuvo signada por la música y su instrumento, el violín. Es así como a corta edad, ya en noveno año de bachillerato, se dio cuenta de que ninguna carrera universitaria le atraía tanto como la música. “Era tanto lo que disfrutaba tocar, bien fuera en recitales como con la orquesta, que no estaba dispuesto a dejar ir este maravilloso mundo de mi vida. En ese momento supe que me dedicaría por completo a la música”.

Asimismo su pasión por la música folclórica lo lleva a presentarse en algunos escenarios de su natal Guárico, poniendo en alto a nuestra música venezolana. También perteneció al grupo de cámara ‘Aramac’, en el que se interpretaba música latinoamericana y principalmente venezolana, realizando así diferentes giras a nivel nacional e internacional como lo fue en Alemania (2009) y Cuba (2010). Posteriormente continúa sus estudios de violín en Caracas con Edgar Aponte en el Conservatorio de Música Simón Bolívar y fue ganador de la audición para el puesto de Concertino de la Orquesta de Música Típica Venezolana Simón Bolívar de Caracas, cargo que ocupó hasta la desaparición de esa institución.

Formo parte de la Orquesta Juvenil de Caracas (perteneciente a El Sistema) con la que tuvo la oportunidad de realizar giras internacionales a Austria (Festival de Salzburgo), Portugal, Corea, Japón y Alemania.

Ha participado en clases magistrales con los maestros Pablo Vásquez, Sergio Celis, José Pradas, Simón Goyo, Camilo Acosta, José Francisco Del Castillo, Luis Miguel González, Luis Hernández, Rhio Sánchez, Minako Ito, Dylana Jenson, Angelika Braumann, Fanny Lecussan, Raquel Castro y Sergey Fatkulin.

Además de esto ha impartido clases en la Escuela de Música Raimundo Pereira, Escuela de Música Prudencio Esaá en El Sombrero, Estado Guárico; Escuela Primaria José Félix Ribas, Sistema Nacional de Orquestas Núcleo La Victoria y en la Escuela de Música Primo Casale de esta última ciudad.

Actualmente cursa estudios de Violín con el maestro Luis Miguel González, Música de Cámara con el maestro Arnaldo Pizzolante y Piano Complementario con el maestro Carlos Gutiérrez en el Centro Mozarteum Caracas.

Con tan sólo 19 años ingresa por audición a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, la más antigua, fundada en el país en 1930. Evento trascendente para un chico de tan corta edad. “Fue difícil porque en ese momento no tenía profesor de violín, por lo tanto no contaba con la guía y apoyo de un maestro, además de que no disponía de un buen instrumento.

Emocionalmente fue un gran reto porque sabía que la audición sería muy exigente, estaba muy nervioso, pero me decía a mí mismo que me iba a ir bien y que tenía que hacer mi mayor esfuerzo para lograr mi mejoría en lo laboral y emocional. Sin embargo, tuve mucho respaldo de un gran músico y amigo, esto además de mucho estudio, con detalle minucioso.

Logré la meta que me había trazado. Además del agotamiento de estudiar todo el día, todos los días. Terminaba con la cabeza embotada, sin embargo, mantuve la mente fría y a pesar de que terminaba el día cansado física y mentalmente, en lo emocional estaba feliz, tranquilo y satisfecho por el trabajo arduo, porque se trataba de luchar por lo que quería obtener”, expresa Jesús Peña.

Cuando terminó la audición y le comunican su ingreso a la segunda fila de violines, la satisfacción fue total. Nos cuenta: “Sentí que esto me permitiría seguir mejorando. Mis amigos estaban afuera, esperando por los resultados y se alegraron mucho por mí. Mis padres también estuvieron muy pendientes de la audición y se enorgullecieron mucho”. No era para menos, al estar conscientes del gran logro, un puesto anhelado por los músicos profesionales.

A las dos semanas ya portaba el uniforme de la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Jesús Peña recuerda que al principio sentía mucha ansiedad por comenzar: “Quería conocer a sus miembros y aprender cómo trabajaban y cómo es la dinámica de la orquesta. En mi primer día, un directivo me dio la bienvenida a la institución ante toda la orquesta y recibí un calurosísimo aplauso, ese fue un momento que nunca olvidaré”.

Su primer ensayo fue muy ameno, a pesar de los nervios. Para su primer concierto, el programa incluía la suite sinfónica Scheherezade del compositor ruso Nikolái Rimski-Kórsakov y en ese momento se dio cuenta de un aspecto que caracteriza a la OSV: “Inmediatamente distinguí el liderazgo artístico del Concertino, Alfonso López Chollet y del extraordinario nivel de los otros solistas, arpa y cello. Así comencé poco a poco a conocer a mi orquesta”.

Una historia que cautiva
La Orquesta Sinfónica de Venezuela arriba a 85 años de existencia ininterrumpida.
Una sólida trayectoria artística que podría resultar intimidante para alguien tan joven. Jesús Peña con tan poco tiempo en las filas de la OSV, ya valora su pertenencia a La Sinfónica: “Es emocionante conocer su historia, su importancia y trascendencia. Al enterarme de la cantidad de músicos de talla mundial que visitaron a nuestra institución, así como de que los grandes músicos de nuestro país fueron miembros o estuvieron en estrecha relación con la orquesta, mi actitud cambió drásticamente. No se toca igual en una orquesta normal a una orquesta que tiene 85 años de actividad, que fue dirigida más de una vez por personalidades de la música como Ígor Stravinski y que, gracias a la gestión de sus directivos, lograron consumar la creación del que sigue siendo el teatro más importante del país, el Teatro Teresa Carreño, cuya sala Ríos Reyna es la sede permanente de la OSV”.

Sobre su arco recae el peso de una historia marcada por los hitos más importantes del ámbito musical del siglo XX y del presente. Así que para nada le resulta extraño ahondar en esa trayectoria, en sus aspectos emblemáticos y trascendentes. Cuenta Jesús Peña que: “La OSV ha estado constantemente comprometida, a lo largo de los años, con la divulgación de la música venezolana académica. Y desde lo interno, estoy seguro de que se distingue de cualquier otra orquesta del país en el orden, la puntualidad y la disciplina que se observan durante sus ensayos. También la hace única el hecho de que sea una sociedad autogobernada. Es una administración de los músicos para los músicos”.

La Orquesta Sinfónica de Venezuela fue creada por músicos de avanzada de su época, que estaban muy conscientes del aspecto docente y su influencia en la cultura musical del país: “Una gran cantidad de maestros que impartieron sus conocimientos a lo largo de los años pertenecían a la OSV. Muchos de sus miembros, incluso, adquirieron su maestría al formar parte de las filas de La Venezuela. Las bases de las escuelas de cada instrumento en Venezuela tienen como origen a miembros de la orquesta, así como también ella fue el origen de los músicos que posteriormente crearían o formarían parte de otras orquestas. Cariñosamente, podríamos decir que la OSV es como la ‘abuela’ del movimiento sinfónico del país, y por lo tanto es su misión pasar el conocimiento a las generaciones siguientes, pero seguimos siendo jóvenes”, reflexiona Jesús Peña.

En el Concierto Aniversario 84 Años, Jesús Peña sintió una emoción grande cuando en las pantallas se presentó el vídeo de Ígor Stravinski dirigiendo a la OSV en el estreno de Petruska en nuestro país: “Fuimos dirigidos por el maestro Felipe Izcaray. El repertorio era estupendo. Y ése era el vídeo de la obra que interpretaríamos momentos después”.

Disfrutar de conocer a La Pionera, le permite a este joven integrante, ir afianzando sus referencias hacia OSV: “Es estar consciente de que estás en la institución que influyó y los sigue haciendo directamente en la historia musical de Venezuela. Es también saber que tienes una responsabilidad artística y ética con una institución que contó y cuenta con los más grandes maestros del país”.

Con toda su energía, optimismo y disciplina, Jesús Peña está consciente del papel que tiene la Orquesta Sinfónica de Venezuela en este 85 Aniversario: “Además de continuar dando ejemplo de constancia y perseverancia, seguir culturizando a nuestro pueblo sobre la música académica a través de los conciertos y programas sociales como la OSV en mi Escuela. Llevar niños y jóvenes de sectores de bajos recursos al gran Teatro Teresa Carreño y enseñarles que la música nos une y que a través de ella podemos expresar grandes sentimientos es reconfortante para mí. Además de conocer los instrumentos que conforman la orquesta, es sin duda alguna, una experiencia única, desde que llegan al teatro hasta que se van; muchos de ellos se pueden sentir atraídos por este maravilloso mundo, dejando así de un lado los antivalores que lamentablemente, hoy en día, se hacen comunes en nuestra Venezuela”.

Con la juventud como reto, Jesús Peña no se amilana: “Siendo el más joven y estudiante perteneciente a la OSV, es mi deber aprender de mis colegas, quienes tienen mucha más experiencia en el medio, lo que resulta un desafío para mí, ya que debo duplicar mis esfuerzos y valores, cosas que normalmente jóvenes de mi edad no están dispuestos a hacer. Mi responsabilidad como joven músico es demostrar que con un poco de sacrificio es mucho lo que se puede lograr”.

Para este apasionado violinista, hay un motor que lo motiva para seguir evolucionando: “El amor que siento por la música, con ella quiero trasmitir mis sentimientos más profundos”. Y es que atesora en su corazón recuerdos tan importantes como ese día en que su familia pudo costear su primer violín: “Imposible olvidar ese momento, cuando mi instrumento llegó a casa, fue uno de los más felices de mi vida”. Eso marca a un niño que se compromete con una causa, que va más allá de sí mismo, pues se hace responsable junto a su familia y eso conlleva al sacrificio: “La vida musical consume. Como músicos nunca tenemos suficiente tiempo, siempre nos faltan horas al día, por más que te organices. Son muchas las tareas musicales, bien sea por los conciertos y recitales o porque debes estudiar las obras que se estén interpretando en la orquesta en ese momento. Así que es poco el tiempo para compartir con la familia”.

Sin embargo, para Jesús Peña, en los ratos libres aprovecha de pintar sobre lienzo o dibujar con grafito, y de traer películas a casa para disfrutarlas con sus seres queridos. Mientras sigue vigente su sueño de llegar a ser un gran solista: “E interpretar grandes conciertos de violín, a la par hacer mucha música de cámara, ya sea con un cuarteto o haciendo sonatas para violín y piano. Como persona me gustaría experimentar varias etapas y aprender de ellas, como por ejemplo vivir en diferentes países y aprender sus culturas”.

Sigue aprendiendo al escuchar todo tipo de música clásica académica, muchas obras para violín como las sonatas y partituras de Bach, conciertos como los de Mozart, Sibelius y Brahms, entre otros, así como también obras para piano de Ravel y Chopin y algunas obras contemporáneas. Lo cual no indica que de vez en cuando se apunte para la música electrónica, Jazz, reggae, pop y sobre todo la música tradicional venezolana: “Una de las cosas que me gusta de la música clásica académica es su versatilidad, me puede hacer pasar de un estado emocional a otro en cuestión de segundos, de verdad esta música me conmueve”.
Inmerso en el mundo de las redes sociales, lo consiguen por Twitter como @jesusdaniel2504: “Me resultan agradables, eso de compartir lo que desees con tus amigos, y comunicarte con seres queridos con un clic es maravilloso. A través de las redes sociales nos podemos poner en contacto con grandes músicos, de alguna u otra forma, se puede estar cerca de ellos; además que la divulgación de información de eventos musicales por medio de Facebook o Twitter se ha vuelto casi indispensable para el público que desea asistir no sólo a actividades musicales, sino artísticas en general”.

Con este perfil del violinista Jesús Peña, la Orquesta Sinfónica de Venezuela rinde homenaje a toda la juventud de Venezuela. Es esa energía y dinamismo de estos talentos la que inyecta a nuestra institución una razón para seguir evolucionando en el tiempo.

“El joven Jesús Peña es un músico innato, tanto en su temperamento como en sus capacidades. Como su profesor de piano he conocido varios aspectos de su vida, los cuales revelan el sacrificio por un lado, y la vocación y entrega a la música por otro, que han sido los medios por los cuales ha obtenido los logros que, aun siendo tan joven, ya ostenta.

Le auguro un futuro prometedor como solista, y sin duda ya ha demostrado su completa integración así como su interés y ética para con la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Todas estas cosas hacen de él un ejemplo a seguir por los jóvenes que aspiren a formar parte de nuestra gloriosa institución”.

Carlos Gutiérrez
Piano Solista OSV