Transmitir el conocimiento es un hecho que viene dándose de generación en generación, cada una de ellas diferente, con tradiciones, creencias, gustos, intereses y personalidades completamente distintas


Fátima Fernández

Educar es una de estas acciones en el mundo que depende de estos factores, que vienen con cada generación y que además es transmisible.

En la actualidad hay dos cosas que no se justifican, la sub valorización del hecho de educar y al mismo tiempo hacerlo desde nuestros prejuicios, creencias y limites propios, es aquí la fórmula del porque nuestros alumnos no llegan a entender la importancia de nuestro puesto, no solo en la sociedad sino en su vida y por ende sus etapas.

El hecho de que un alumno no de nada por la acción del profesor no enseña que esta noble causa, le debe costar al menos el esfuerzo de estudiar para nuestra clase, y aquí sin ganas de despertar polémicas comienza el juego de quien fue primero; ¿El alumno recibiendo el conocimiento o el maestro dándolo?, no solo porque en el hecho de dar clases hay un constante flujo de la ley de dar y recibir sino que además el maestro está completamente claro de que tiene algo que enseñar, que en ese ser hay una carencia, una experiencia por adquirir.

Esto pareciera ser retórico pero muchas veces se nos olvida como maestros ¿Por qué estamos ahí?, la remuneración económica en nuestros días es importante y es ya parte de una decisión personal  quedarse o no por este aspecto, pero en esencia si no somos capaces de invitar a esta generación, con todas las diferencias disponibles, a valorar nuestra enseñanza, tradición, contexto e interesarnos también por lo que se vive en esta nueva sociedad, sacando algo bueno de ambas, por supuesto nuestra misión como maestros se ve flagelada.

Desde mi óptica este juego del maestro hace al alumno y el alumno al maestro, lo voy a enfocar a la motivación, si desde lo que esta correcto o no en una generación condiciona mi manera de dar clase en definitiva yo sigo siendo un alumno, entonces ser maestro es haber sido un buen alumno y tener el poder de convertir a nuestro alumno en un Maestro.