Por Yisenia Pérez | Para Venezuela Sinfónica

El afamado Director de Orquesta y Compositor venezolano nos revela interesantes puntos de vistas y deja al descubierto algunos elementos que nos ayudan a entender cómo piensa un maestro.

Eduardo Marturet

Eduardo Marturet

Ese momento, justo antes de salir a dirigir.

Mariposas y algo mas…!

Transcurre una interpretación y suena algún pasaje, una melodía o un solo precisamente como no debe sonar

Cuando llega el momento del concierto hay que dejar que las cosas pasen como pasan en la vida, sin remordimiento.

¿Existe algo que le haga falta a la dirección de orquestas en Venezuela?

Si, dirección! Lo digo sin cinismo pero con preocupación…

Fue el maestro de la respetable directora Teresa Hernández y actualmente de la joven Victoria Sánchez, ¿en qué nivel se encuentra la dirección orquestal como campo laboral para la mujer?

Excelente pregunta que de pronto ameritaría dedicarle una entrevista entera.

De la misma manera que la sociedad ha tenido que entenderse con el conflicto existencial de los matrimonios gays y aceptarlo como algo que forma parte de la evolución del ser humano, las orquestas sinfónicas aún tienen que enfrentarse con un similar conflicto existencial al permitirse ser dirigidas por mujeres.

Si bien últimamente ha habido un resurgimiento de la figura de la Directora de Orquesta, y se podría aceptar que ya no es un caso aislado sino recurrente, sigue siendo la excepción a una “regla” históricamente mal aplicada. De hecho la profesión cuenta con un porcentaje elevado, y en continuo aumento, de directores homosexuales lo cual es obviamente muy normal y nadie se atrevería a cuestionar. Sin embargo el nivel de machismo, o fobo feminismo, es tal en la dirección de orquesta que bien se podría tildar de ser una profesión antidemocrática, autoritaria, dictatorial y abiertamente en contra de las minorías…

Pero como todo en la vida tiene un equilibrio, felizmente las adversidades que presenta esta mezquina profesión para las mujeres son una medida tan exigente que las pocas directoras que llegan a hacer carrera resultan ser las mejores de su generación. Contrario a el caso de los directores hombres donde, para mal de las orquestas y sus músicos, abunda un exceso de favoritismo y mediocridad.

En el 2013 realizó un curso de dirección con El Sistema de orquestas que tuvo una importante participación de cursantes, para este año tiene planes de realizar alguna otra actividad formativa?

Los cursos de dirección están siempre en mi agenda, cada vez que regreso a Venezuela, lo cual lamentablemente no ocurre con la frecuencia que deseo. Extraño mucho a mis alumnos, ellos representan el orgullo ejemplo de la Venezuela que todos soñamos.

Qué marca una verdadera tendencia o estilo dentro en la dirección orquestal?

La indeleble personalidad de un GRAN Maestro. La dirección orquestal es una carrera relativamente reciente en la historia de la música, y han sido muy pocos los directores que han dejado un legado estilístico como tal. Solo me vienen a la mente Celibidache, Karajan, Kleiber y Bernstein como ejemplos (buenos y malos).

¿Cómo inspirar o motivar a una orquesta?

Conociendo muy bien la partitura y dejándolos tocar…

¿Cuál es la obra que posiblemente ha dirigido más?

La Séptima Sinfonía de Beethoven.

Una difícil conquista

Mis propias composiciones.

¿Desde el punto de vista musical qué tiene de especial Venezuela?

El legado de José Antonio Abreu: la convicción de que nada es imposible, de que todo se puede.

¿Considera una ventaja para un compositor dirigir sus propias creaciones?

Para mí siempre ha sido mucho más fácil dirigir las obras de otros autores.

Existe alguna tonalidad que cree lo podría definir?

No realmente, me considero tonalmente transportable.

¿Como compositor quién considera su primer crítico?

Athina, mi esposa.

La musa predilecta

…mi mejor compañía.

De sus composiciones cuál recomendaría como tarjeta de presentación

Canto LLano

¿Qué le regala al público con su obra “Latidos del Tíbet”?

Paz espiritual, transmutación, conciencia planetaria.