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Gregory Kunde y Juan Diego Flórez actúan en la misma hora en Barcelona

Gregory Kunde y Juan Diego Flórez, dos tenores en plena exploración de nuevos y más dramáticos repertorios, coinciden el mismo día y a la misma hora en sendas el Liceu y el Palau. El primero es Otello en el Liceu, en la versión en concierto de la ópera de Rossini (20 h), media hora antes de que Juan Diego Flórez inicie un recital en el Palau de la Música. ¿Las salas pueden permitirse semejante contraprogramación?

Gregory Kunde: “¿Rivalidad entre nosotros? Ninguna”

Oh, qué pena que Juan Diego cante al mismo tiempo que yo en Barcelona! Porque no podré ir al Palau a escucharle ni él podrá venir a mi concierto. ¿Rivalidad entre nosotros? Ninguna. Hemos sido amigos durante años y el último verano coincidimos en la Scala de Milán haciendo ese mismo Otellode Rossini escenificado. Éramos cinco tenores, con Edgardo Rocha, Nicola Pamio… y nos comportábamos como un club, dentro y fuera de escena, un peligro, ja, ja. Y mi amigo John Osborn me acaba de enviar un mensaje: va a hacer ese Otello en Viena este mes”.

Está claro que si alguien sufre por no llenar del todo mañana el Gran Teatre es el propio Liceu más que al tenor protagonista de este Otello de Rossini. Un título que se intercala con las funciones del Otello de Verdi para brindar la oportunidad de comparar ambos trabajos basados en Shakespeare. Barcelona está tensando la cuerda, probándose a sí misma… ¿Habrá público para llenar un Liceu y un Palau con sendas veladas líricas?

De momento, siendo que este Rossini en concierto se repite el sábado y que ha causado baja en su reparto Julia Lezhneva como Desdemona –la soprano ha preferido posponer su debut en el Liceu y será sustituida por la británica Jessica Pratt (¡otra cancelación en la Rambla!)–, es posible que quien salga ganando en esta involuntaria concordancia sea el Palau, pues aunque el público catalán no pasa hambre de Flórez –se le vio en Lucia de Lammermor en diciembre y actuó en el último festival de Peralada– el tenor peruano ha agotado la taquilla.

Métodos de aprendizaje
Me gusta aprender la ópera primero en su conjunto, pues fui formado como director”
GREGORY KUNDE

Aun así, Kunde ofrece un aliciente extra: quien le escuchó en el Otello de Verdi (también en Peralada) puede comprobar ahora cómo se desenvuelve el único tenor capaz de compaginar dramatismo y bel canto. ¿Cómo le afecta en su agilidad con Rossini el añadir personajes de Verdi a su repertorio?

“Yo mismo me preguntaba cómo me afectaría, pero la verdad es que es más bien una ayuda”, dice el tenor estadounidense. “La orquestación está más presente en Verdi, interactúas constantemente con los otros cantantes y hay un dramatismo físico y mental, pero utilizo la misma vocalidad expresiva que en el bel canto, de manera que volver a Rossini es como volver a casa. La voz es quizá un poco más grande pero la técnica es la misma”.

El único Rossini que mantiene Kunde en su repertorio es Otello, “porque es el papel más interesante, y no en vano fue escrito para un tenor en concreto”, dice. “Tampoco tengo otras ofertas. Haré quizás Guillaume Tell,que es un Rossini más lento, pero tengo tantos otros proyectos y debuts en marcha…”. Efectivamente, ha incorporado Sansón a su haber (lo cantó en Valencia); será Renato des Grieux en Manon Lescaut ,y hará por primera vez Andrea Chenier y Peter Grimes.¿Cómo encara el aprendizaje de nuevos repertorios?

“Tengo formas diversas. La música me resulta fácil; me gusta aprender la ópera entera antes de ir por partes, porque fui formado al principio como instrumentista y director, y necesito verla en su conjunto. Pero el problema cuando tienes tantas cosas en proceso es de memoria… con el texto. Aprender una obra me lleva dos o tres semanas; memorizarla otro tanto, así que la acabo memorizando en los ensayos. El otro día ensayando con Plácido Domingo se me cayó una de las chuletas del bolsillo trasero del pantalón que utilizo para comprobar que voy bien… y me dijo: ‘Somos los únicos músicos que deben memorizar todo lo que hacen en el escenario’. Bueno, en las funciones no las llevo, claro”.

Juan Diego Flórez: “Hay trucos maléficos en escena que yo no aplico”

¡Qué coincidencia! A Gregory lo quiero mucho porque he cantado con él desde mis inicios. Estuvo en el festival de Pesaro cuando hice mi debut; en el otro reparto del Armide de Gluck cuando debuté en la Scala… y este verano hicimos juntos el Otello de Rossini con gran éxito de Gregory. Es una persona fantástica que admiro y quiero mucho”.

Con rivalidad entre tenores o sin ella, Juan Diego Flórez no tiene de qué preocuparse. Mientras en el Liceu aún hay algunas entradas para las dos funciones de este Otello en concierto dirigido por Christopher Franklin, en el Palau se ha colgado el “sold out” para oír cantar al tenor peruano. Y no sólo napolitanas como estaba anunciado, sino arias de Mozart –un amor suyo de juventud–, arias de Massenet (“Pourquoi me reveiller” de Werther)y también del Roméo et Julie tte y del Faust de Gounod. La opinión de sus detractores –que consideran su voz demasiado pequeña para determinados papeles– no parece turbar su paz respecto a su último debut como Edgardo en Lucia Lammermoor.

¿Cómo se sintió en el Liceu? ¿Se quedó a gusto con ese debut, el pasado diciembre?, le preguntamos. “Me sentí muy bien, y sobre todo me llenó mucho un personaje tan completo, con esa escena final tan emocionante. Te proporciona ciertas experiencias, de ahí que quiera cantar óperas nuevas”.

En quince días será Roméo en la Ópera de Viena y en abril encarnará por primera vez a Werther en París y debutará en Les Huguenots en Berlín. Esto es, inmersión total en la ópera francesa. ¿Es de los que se aprenden el nuevo repertorio empezando por la letra?

“Yo me lo aprendo todo junto. Las óperas que ya he cantado anteriormente me las refresco directamente en los ensayos. Las nuevas las voy estudiando, pero como tengo siempre otras óperas que hacer y también conciertos, y está la familia y todo, voy muy justo de tiempo. Digamos que de las tres óperas en las que voy a debutar, Werther, Il templario que haré en Salzburgo en concierto y Les Huguenots, aún no he abierto la partitura. Sí siempre apuro hasta al último momento”.
En el último momento

Aún no he abierto la partitura de las tres óperas en las que voy a debutar”
JUAN DIEGO FLÓREZ

Flórez estudia primero en solitario, al piano, y luego llama a un pianista para pasar la ópera un par de veces. “Hay que cantarla para hacerla tuya,metterla in gola, como dicen los italianos, y para interiorizarla en lo dramático. Todo va junto. La historia ayuda a meterse en la piel del personaje, ver cómo uno se sentiría en su situación, y luego hay que reflexionar: volver a la partitura y, sin cantar, analizar cada momento”, indica.

A la pregunta de si es obsesivo aprendiendo, Flórez asegura que no: “Trato de que sea fresco. Lo bueno de aprender algo nuevo es que lo aprendes con las pautas técnicas y dramáticas que tienes ahora, con las verdades del presente, pues cuando vuelves sobre ello tienes otras verdades, otro modo técnico en los detalles. Es difícil hacer borrón y cuenta nueva, siempre tienes esos vicios, esos modos antiguos de cuando aprendiste”.

Hay muchos trucos para hacerse oír por encima de los colegas en escena. ¿Flórez sufre controlando la situación? “Siempre hay que controlar porque es un poco como un circo: tienes que saber hacer malabares, es imposible dejarse llevar. Hay trucos maléficos, sí. Yo no los he aplicado, tengo que decir, pero sí es cierto que los cantantes tratan de mirar al escenario, ponerse más adelante… Bueno, la voz humana sigue siendo la misma, mientras que las orquestas han evolucionado. Ellas se quieren lucir. Y los cantantes están ahí abriendo la boca como peces…”