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Tanto el círculo de la Elektronische Musik en Colonia, como el de la Musique Concrète en París, lograron liberar a la creación musical de las limitaciones impuestas por las características acústicas de los instrumentos tradicionales y por las prácticas interpretativas de la música occidental de concierto. Ambos movimientos inauguran la posibilidad de hacer música sin la intervención de intérpretes, partituras o instrumentos musicales. Paradójicamente, estos grupos vieron nacer en su mismo seno al género de la Música Mixta, el cual introduce la ejecución instrumental o vocal en vivo como parte de su vocabulario sonoro y expresivo.

Algunos compositores dieron un nuevo impulso creador a la interpretación musical al reconocer las posibilidades que la presencia del intérprete y del instrumento ofrecían al interactuar con los nuevos medios sonoros. En 1952, en un trabajo pionero, Bruno Maderna compuso en colaboración con Meyer-Eppler Musica su Due Dimensioni, para flauta, percusión y cinta, la cual fue estrenada ese mismo año en el Festival de Verano de Darmstadt. El programa de mano mencionaba: “Musica su Due Dimensioni es un primer intento por combinar las antiguas posibilidades mecánicas de la música instrumental con las nuevas posibilidades de la producción de sonido electrónico…” (CHADABE, Joel. Electric Sound: The Past and Promise of Electronic Music. Prentice Hall, Inc., New Jersey, 1997, p.36). Esta naciente orientación compositiva trajo efectos inmediatos en la difusión de nuevas prácticas instrumentales e interpretativas.

La experiencia de ejecutar obras mixtas en concierto, confronta al intérprete con una realidad musical muy distinta a la de la práctica interpretativa del repertorio tradicional. La implementación de nuevos campos sonoros en la creación musical a través del uso de nuevas tecnologías, en las que los sonidos transformados o sintetizados pierden su principio de identidad causal, rebasando cualquier modelo vocal o instrumental, y su organización en estructuras diferentes de aquellas correspondientes a los esquemas de la tradición de la música clásica, han impuesto nuevos desafíos en lo que se refiere a los procesos interpretativos de la obra que combina materiales electroacústicos con la interpretación en vivo. Cuando la tecnología es utilizada en combinación con la interpretación instrumental o vocal en vivo, surgen cuestiones quizás nunca antes contempladas en la práctica musical convencional. La integración con los nuevos materiales sonoros, la interacción con computadoras y el manejo de diferentes tipos de software, la decodificación de la partitura y el control de la sincronía, el manejo de la producción del sonido instrumental combinada con el uso de dispositivos electrónicos para su transformación, la utilización de diferentes tipos de micrófonos, el uso de sensores y pedales, así como la adaptación a las relaciones de estímulo-respuesta establecidas entre el intérprete y los altavoces en el contexto de distintos diseños de espacios acústicos en los sistemas multi-canal, son sólo algunos de los aspectos distintivos de la interpretación del repertorio mixto que merecen especial atención.

No obstante, a un poco más de 60 años del surgimiento del género mixto, el papel del intérprete en el universo de la música electroacústica no ha recibido la suficiente atención. De una manera particular, nos encontramos ante la necesidad de: 1) desarrollar metodologías específicas para los procesos de enseñanza-aprendizaje de la Música Mixta; 2) crear nuevos materiales didácticos dirigidos hacia la consolidación de una tradición interpretativa de este repertorio; y 3) perfeccionar el entrenamiento teórico-práctico especializado para instrumentistas interesados en la interpretación de dicho género musical.

Si bien en la mayoría de las universidades se ofrecen licenciaturas y posgrados en composición musical que brindan diferentes asignaturas dirigidas hacia la formación del compositor en los medios electroacústicos, una mirada rápida a los programas de enseñanza a nivel superior pone de manifiesto un vacío casi general en lo que se refiere a la preparación profesional del intérprete para abordar este repertorio. En este nuevo número de Ideas Sónicas/Sonic Ideas, nuestra intención es publicar artículos enfocados en la cuestión de la formación del intérprete en el campo de la música electroacústica y que además revisen y reflexionen sobre sus aportaciones, carencias, necesidades y desafíos. Esta edición también estará abierta a contribuciones relacionadas a tópicos relevantes para la práctica de la Música Mixta tales como:

1. Artículos de carácter histórico, musicológico o biográfico sobre intérpretes de repertorio mixto que hayan participado (o que participen actualmente) de movimientos, laboratorios o centros de creación musical vinculados a la música electroacústica y al arte sonoro;

2. Testimonios sobre iniciativas de implementación de cursos, talleres, programas académicos y/o proyectos piloto dirigidos a la formación y entrenamiento de intérpretes con especial énfasis en el repertorio mixto;

3. Propuestas de programas de estudio y diseño curricular basadas en el desarrollo de habilidades específicas para la formación de intérpretes en el campo del repertorio mixto y de la creación musical a través de la utilización de nuevas tecnologías;

4. Documentación de experiencias de inserción de intérpretes en nuevos espacios sonoros e interpretativos, el uso de nuevos sistemas interactivos, la aplicación de técnicas extendidas e improvisación, nuevos modelos de performance musical y gestualidad escénica dentro de un marco sonoro electroacústico;

5. Reflexiones y propuestas en torno a la notación prescriptiva, nuevas terminologías, representaciones gráficas y simbólicas en la obra mixta, la organización temporal y la sincronía;

6. Consideraciones sobre el surgimiento de un nuevo modelo de intérprete, el intérprete de instrumentos electrónicos, el intérprete como compositor electroacústico, el intérprete y el concepto renovado de virtuosismo