A las 8:00 de la mañana de este jueves se reinició el velorio en capilla ardiente de los restos mortales del maestro Alirio Díaz. Las ofrendas musicales dedicadas al hijo ilustre de Carora estuvieron a cargo de las agrupaciones Brecha, Carlos García, La Bamba de San Pedro, San Benito de Jabón y Orquesta de las Juventudes Pedro León Torres.

Vía: www.elimpulso.com | Lorena Quintanilla Muñoz Fotos: Karen Paradas

Tal y como ocurrió el miércoles, múltiples personalidades colmaron el Teatro Alirio Díaz para honrar la memoria del virtuoso guitarrista.

A la capilla ardiente se sumaron artistas plásticos, intelectuales, medios de comunicación y oficiales del orden público.

El pueblo permaneció íntegro en el recinto. Hizo filas para hacer reverencia frente al féretro. La cola resultó interminable. Muchos se sumaron al velorio en cuerpo presente.

Uno de los momentos más emotivos tuvo lugar cuando se presentaron los devotos de San Antonio, como representantes del Movimiento Cultural de Carora. Los tamunangueros interpretaron la Salve, Gozo y La Batalla. Frente a la urna se escucharon los cuatros y las maracas. “Alirio Díaz, vivirás por los siglos de los siglos”, cantaron los velorieros.

“El maestro se hizo sentir en todos los escenarios del mundo. Dio a conocer a La Candelaria, a Carora, a Lara y Venezuela. Recordarlo es un deber; su nombre será inmortal. Las cuerdas están de luto, no entonan la melodía, la guitarra silenciosa hace su despedida”. “Carora sufre una pena, murió el hijo de sus venas”, estas y muchas otras expresiones se volvieron poesía.

Hasta luego maestro

“Alirio Díaz fue un legítimo servidor. El príncipe de la guitarra universal, el ciudadano principal de Carora. En este acto de amor tu pueblo te despide, hasta luego maestro”, con estas palabras comenzó la misa concelebrada presidida por el obispo monseñor Armando Tineo.

Justo a las 2:00 de la tarde, el clero hizo su entrada a la Catedral San Juan Bautista, repleta de punta a punta.

El féretro llegó en hombros del pueblo. Desde el teatro recorrió parte de la zona colonial de Carora. Fueron instantes memorables. Ante la cantidad de personas una parte de la multitud fue situada fuera de la iglesia bajo un toldo, desde donde se podía oír la homilía.
Este acto solemne tuvo como protagonista al Orfeón Carora, dirigido por el maestro Mario Salas.

A lo largo del evangelio el obispo reconoció el legado del hijo de La Candelaria.
“Alirio Díaz proyectó de una manera genial su sensibilidad espiritual, sencillez y amor, dones que valoramos los cristianos católicos”.

El músico larense se caracterizó por su espíritu sensible y elevado, culto, sabio, humilde, más allá de cualquier frontera sociocultural. Por esto en la primera lectura del Libro de la Sabiduría contemplamos que la suerte de los justos esta en manos de Dios.

“Alirio, al volver a tu tierra honras tu palabra. Él entraba a este templo a orar, aquí solía encontrarse con Dios”, expuso el sacerdote.

A las 3:00 de la tarde salió el clero y el féretro en hombros hasta el Cementerio Municipal.
El recorrido fue conmovedor. El pueblo le cantó al maestro, despidió con aplausos y vítores. A su paso la gente colmo las calles aceras y esquinas. Todos salieron de sus casas para ver pasar el cortejo.

A unas cuadras de la catedral, en la Casa Chío, autoridades de la UCLA rindieron honores.
Otros pasos más allá, en la Fundación Alirio Díaz, lo recibieron con aplausos. Vecinos salieron con sus guitarras autografiadas, las casas lucieron banderas a media asta y cintas oscuras en señal de luto. Se escucharon canciones del repertorio larense y venezolano, coreadas por la multitud.

En el cementerio, la orquesta de la escuela Juancho Querales, interpretó una serie de obras. El féretro se colocó bajo un toldo rodeado por sus familiares.

En la parte final de las exequias familiares y amigos más cercanos interpretaron a viva voz el tema Venezuela, sin duda, muy conmovedor. De esa manera, fue colocado el sarcófago en la capilla de mármol, donde descansará eternamente el maestro Alirio Díaz.