Vía: www.trumpetland.com/ técnicas de estudio · jordi albert

“—Hoy tomé una clase súper interesante. El maestro tocó… ¡Qué registro! ¡Qué sonido! Casi no lo puedo creer. Nos dijo qué y cómo estudiar. De verdad, ha sido una gran clase. Mañana me pondré a estudiar ‘a tope’.”

ZzzzZZZzzzzZZz… Un par de estiramientos… Saco la trompeta de la maleta, y:

“—¿Dónde tendré ese libro que dijo el maestro? Estoy seguro que está en algún lugar, espera y miro en el disco duro donde están todos los métodos… ¡Cuántos libros tengo aquí! Algún día los estudiaré todos, je je je je… Aquí están esas fotos, ji ji ji ji… Qué recuerdos, jo jo jo jo… ¡Qué locos!”

Media hora después:

“—Una miradita al Facebook y me pongo a estudiar.”

Una hora después:

“—Bueno, allá voy.”

Abro el libro por la página uno:

“—Mmmm… No hay música aquí. ¡Oh! Ya lo encontré.”

Con aire: SOOOOOOOOOOOL… Ataque: SOOOOOOOOOOOL… Ataque:SOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL… Dijo que respirásemos por la nariz: LAAAAAAAAAAA,LAAAAAAAAAAA, LAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASIBEMOOOOOOOOOOOL,SIBEMOOOOOOOOOOOL, SIBEMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL… (Etcétera.)

“—El maestro me dijo que fuera poco a poco, pero me siento bien; haré un ratito más.”

Y, media hora después:

“—¡Uf! Me siento cansado. Señal de que estoy trabajando. Estoy contento, casi hice lo de hoy y lo de mañana.
Ahora un ratito de Clarke en todos los tonos. Eso dijo el maestro. ¡Venga, vamos allá! Qué cansado estoy. Me duele todo. Esto de todos los tonos es difícil. “¡Va! Mejor me voy a ver el Facebook.”

Después tocas otros ejercicios y luego algunas obras. El maestro fue muy claro: “No te debe salir perfecto hoy, ten paciencia”, “debes descansar”, “haz un estudio inteligente”, “ya te saldrá”. Pero…

“—¡Pufff! Yo quiero que me salga hoy.”

Y es cierto: hoy puedes tocar esas primeras páginas del libro, pero ¿cómo lo estás haciendo? Haces lo que sea necesario, eso qué importa. Lo importante es resolver el problema, que suenen las notas. Y, con los conciertos, más de lo mismo. Pones la partitura sobre el atril y ¡al ataque! Ni el nombre del compositor puedes pronunciar (si es que lo sabes). Bueno, eso lo dejaremos para otro artículo.

Hablemos un poco de la técnica. La mayoría de nosotros estudiamos técnica. Ese momento del estudio para entrenar los movimientos, la memoria muscular o, como prefiero llamarle, los ‘programas motrices’. La técnica debe privilegiar los procedimientos por encima de los resultados. Es el tiempo que invierto en desarrollar las habilidades motrices necesarias para tocar la trompeta, es el entrenamiento del cuerpo.

Pero, como vimos antes, solemos estudiar técnica buscando ‘que me salga’ por encima de ‘cómo me sale’. Y lo más interesante es que a ese espacio del estudio se le suele llamar ‘rutina’. Esto, básicamente, significa repetir diariamente un procedimiento.

Entonces se produce, según mi opinión, el gran problema del aprendizaje de la trompeta:

“—No me sale, quiero que me salga y me pongo a repetir y repetir. Trato de estudiar todos los días lo mismo porque la repetición me llevará al éxito.”

No en balde, el DRAE define rutina como: “Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas.” Inveterado significa antiguo, arraigado (lo tuve que consultar).

En fin, no es que los del DRAE sean trompetistas, y mucho menos que todos los trompetistas planteen el estudio de la trompeta sin razonarlo. Pero escribo este artículo porque es muy fácil llevar el estudio de la técnica hacia un estilo ineficiente, sin planeación.

Muchos de los libros de técnica que conocemos no son complejos desde el punto de vista de ‘que me salgan’. Pero desde el lado de ‘cómo me deben salir’ las cosas son mucho más interesantes. Resolver el segundo ejercicio de Clarke no es difícil. La repetición nos lleva a desarrollar la velocidad, un puntito más de metrónomo cada día. Pero tocarlo con un buen sonido, una buena respiración, una buena posición del cuerpo, un buen paso del aire y digitarlo bien, eso no es tan sencillo. Requiere de esmero y dedicación y, sobre todo, de control y atención sobre ‘cómo lo hacemos’.

Por digitarlo bien me refiero a mantener una posición de la mano eficiente y saludable y, además, accionarla igualmente de forma eficiente y saludable. No sé si eso nos importa cuando abrimos el Clarke y estudiamos. Lo importante es que el automóvil llegue a 180 negras por minuto, no si el motor va forzado o le echamos la gasolina correcta. “¿A qué velocidad tocas el Clarke?” es una pregunta habitual que se podría sustituir en un estudio consciente por “¿a qué velocidad tocas el Clarke de forma eficiente y saludable?”

Si un día hago un poco de tensión en mi mano, por querer tocar más rápido y no hacer caso al consejo de ser paciente que me dio mi profesor, quizá ni siquiera lo perciba. Es una tensión tan pequeña que no molesta. No a esta velocidad. Pero a la larga diré: “Es que, por más que estudie, siento que no avanzo”. Esa tensión en tu mano ahora es un limitante.

Y lo mismo sucede con la respiración, la posición del cuerpo y el resto de elementos que integran nuestro estudio. Para la resistencia, por ejemplo: si nuestro amigo (el que comenzó este artículo) toca sus ejercicios haciendo demasiada fuerza porque se cansó, por no hacer caso del consejo de su maestro, desarrollará hábitos ineficientes en su embocadura y acabará diciendo “es que, por más que estudio, siento que no avanzo”, e incluso pueden resultar poco saludables y terminar lesionándose.

Queremos tocar como nuestros maestros, pero no estamos dispuestos a hacerlo ‘cómo ellos lo hacen’. En mi proceso de investigación sobre las estrategias de aprendizaje de los grandes trompetistas he podido observar algunas características comunes que creo nos pueden ayudar mucho a cambiar nuestra forma de ver el estudio del instrumento.

Hay unas cuantas que merecen ser nombradas primero: esos grandes trompetistas son disciplinados, pacientes y apasionados por la música y la trompeta. Estas tres características personales probablemente sostienen a las que tienen que ver con el estudio en acción. Sin pasión, paciencia y disciplina es difícil pasar horas de calidad enfrente un instrumento como el nuestro.

Y es que calidad no es lo mismo que cantidad.

“—Quiero tocar como mi maestro, pero es que ¡él lo hace todo tan fácil! Parece que no le cuesta.”

Tú quieres que te salga como a él. Y eso debe pasar hoy. Pero no estás dispuesto a hacerlo como lo ha hecho él. Hagamos cuentas. Tú llevas 20 años tocando la trompeta. Él 25, no es tanta diferencia. Pero en esos 20 años tú has estudiado una media de 5 horas a la semana, o sea unas 250 horas al año, lo que hace un total de 5.000 horas. Tu maestro ha estudiado 10 horas a la semana, 500 al año o sea 12.500 horas. Las cosas se van aclarando ahora, pero ¡al menos deberías tocar la mitad que él…!

Sin embargo, la cantidad es lo de menos. Por querer ‘que hoy te salga’ has estudiado sin control ni atención, has fijado malos hábitos que son limitantes. Sin ponernos demasiado pesimistas, digamos que fue un estudio con una eficiencia del 40% (incluso podría ser negativo en algunos casos). O sea tus 5.000 horas equivalen a 2.000. Tu maestro estudió con muy buena eficiencia, quizá en el cómputo total equivale a un 80% —por las muchas ocasiones que tuvo que rectificar, cambiar su técnica, etc.—, lo que hace un total de 10.000 horas de estudio. Este es un número que algunas investigaciones fijan como el mínimo necesario para perfeccionarse en una habilidad determinada. O sea que a este ritmo y eficiencia de estudio deberás estudiar otros 80 años para llegar a las mismas horas que tu maestro ha acumulado en realidad.

Es sólo una suposición enrevesada, pero representa la relación entre calidad (eficiencia) y cantidad. Si hacemos el mismo planteamiento con un compañero que lleva el mismo tiempo que tú en el conservatorio, pero que toca mejor que tú, quizá le encontremos el sentido.

Nos preguntan “¿cuánto tiempo hace que tocas la trompeta?” y lo medimos según el último aniversario del día en el que comenzamos. Pero en realidad podríamos sacar cuentas del tiempo real en función de horas de estudio, y sobre todo de eficiencia: ¿Cómo de eficiente es mi estudio?

Los grandes trompetistas organizan su tiempo de estudio para hacerlo eficiente. Han comprendido que la cantidad no es lo importante (y que además no siempre está disponible). Buscan sensaciones, vuelven a ejercicios básicos cada día y tienen proyectos.

Proyecto significa planeación, significa paciencia, significa evaluación. Pero sobre todo significa superar el ‘que me salga hoy’. Proyecto significa estudiar con perseverancia porque sé que si lo hago bien un día me va a salir.

Si voy a estudiar tal o cual libro, lo debo estudiar de verdad. Debo leer los comentarios y recomendaciones del autor (ahí está explicando el ‘cómo. ¡El propio autor!). Buscaré en internet maestros que explican esto mismo, me construiré un proyecto y lo haré.
Muchos libros describen incluso la temporalidad, hablan de de sensaciones, de ideas. Y muchos de nostros ni siquiera conocemos los textos escritos de los libros porque nos fuimos directos a la música.

Los grandes trompetistas utilizan la repetición como estilo de aprendizaje y como medio de entrenamiento. Pero esa repetición está controlada. Posee atención hacia los procedimientos, hacia el‘cómo’. No es una repetición azarosa que le da una vuelta a la ruleta a ver qué pasa. Es una repetición consciente que es evaluada y que se planea en etapas según una serie de objetivos. La rutina de estudio se convierte en algo diferente: un conjunto de objetivos que se persiguen a diario. Ese conjunto de objetivos además está planeado y está dentro de un proyecto.
No me debe ‘salir hoy’. Hago esto ‘para que me salga dentro de unos meses’. Voy poco a poco; soy consciente, se trata de un proceso.

Estudiar exactamente lo mismo cada día no es imprescindible. No es necesario repetir ejericios secuenciados. Lo importante es perseguir los objetivos. Los ‘cómo’. Puede que el hecho mismo de repetir algo a diario me lleve más fácilmente a lo malo que lo bueno. Solamente cuando un estudiante está seguro de que lo está haciendo bien, de que controla los procedimientos, me atrevería a proponerle una rutina diaria.

Creo que podemos estudiar cosas diferentes cada día si tenemos claro qué objetivos queremos desarrollar en nuestro proyecto. Al respecto de esto, me parece muy interesante un ejercicio que he escuchado nombrar mucho por colegas y grandes trompetistas: las variaciones de Clarke (en escalas y modos mayor, menor natural, lidio, menor armónico, hexátona o de tonos enteros y un larguísimo etcétera). Con un sonido largo al inicio, doblando el tiempo en algunas partes. Todo son variaciones“para no aburrirse con el estudio”, pero en cierto sentido también para encontrar los mismos objetivos resolviendo un ejercicio un poco diferente.

Es una forma de que nuestra motricidad vaya reconociendo el ‘cómo’ en diferentes ‘qués’. De hecho, a través de las variaciones suelen sonar mejor los ejercicios originales. Estas variaciones nos llevaron a encontrar la manera, la sensación que estábamos buscando.

Una variación que puede resultar interesante es la de cambiar las acentuaciones: estudiar por ejemplo en compases de 3/8 ó 5/8. Esta variación capta la atención y, al igual que las anteriores, la lleva hacia el plano cognitivo. Todo se descoloca durante un instante y entonces la manera en la que hemos tocado hasta ahora deja espacios para los cambios. Cuando controlo los ejercicios con variaciones puedo integrar todos los aprendizajes hacia el ejercicio original

(En la videolección Movimiento de la columna del sonido (3/3), Jordi Albert le da una vuelta de tuerca al famoso ejercicio de Clarke y enseña, entre otras cosas, a trabajarlo cambiando la acentuación del mismo.)

Además, como comentan nuestros maestros, puede resultar divertido y diferente. No tiene por qué ser aburrido. ¿O sí?

Por ejemplo, a este grupo de ejercicios los englobo en mi estudio como “el movimiento de la columna del sonido”. Este grupo de ejercicios persigue el control de los movimientos y oscilaciones que se producen durante dicho movimiento. Los estudio en ligado, haciendo los mínimos movimientos posibles. Trabajo sobre la compresión y descompresión del aire, la embocadura y, por supuesto, la posición del cuerpo y la respiración.

Esos son mis objetivos, y consituyen mi planeación. Mi proyecto es ir obteniendo más precisión, velocidad, registro, flexibilidad. Día a día. No tiene que pasar hoy. Pero hoy lo estudio con atención y control, ‘como’ yo quiero. No es importante ‘que me salga’, es importante controlarlo. Cualquier ejercicio puede convertirse en un ejercicio para este grupo. Lo importante es cómo lo enfoco.

Una vez más debemos pensar si queremos elegir la repetición azarosa como estilo de aprendizaje. No te dejes llevar. La repetición azarosa es también ansiosa, y con esta ansiedad nos atrapa. La ansiedad de que suceda hoy. La ansiedad de que ‘¡todavía no me sale!’

El entrenamiento requiere repetición. Pero es una repetición planeada que forma parte de un proyecto.La paciencia es el origen de los grandes descubrimientos y aprendizajes. La disciplina sirve para llevar los descubrimientos a habilidades, y la pasión por la música y la trompeta nos hará saltar barreras más altas de lo que imaginamos.