Amigos Coralistas

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Vía: Amigos Coralistas | Por César Zumel (España)

El director de un coro es una persona expuesta a un elevado grado de estrés. El estrés es una respuesta natural que hace mantener los niveles de atención y de estímulo. Sin embargo, un desequilibrio en el estrés hará que el director se agote y el coro vea limitada su capacidad y rendimiento.

¿Dónde empieza el desequilibrio en el estrés de un director? Hay síntomas externos que evidencian este desequilibrio. Uno es la tristeza, otro puede ser abandonar su aspecto físico, incluso engordar, no dormir, estado de ánimo irascible, tensión.

Director Coral

Director Coral

En este punto hay que hacer una matización respecto del director profesional o amateur. A efectos de estrés y salud mental, ambos casos son similares tanto por las causas como por los efectos.

El director de un coro desempeña funciones técnicas y funciones directivas. Las funciones técnicas son las musicales, de técnica vocal, de buscar una interpretación atractiva para el público.

Aparte están las funciones directivas, donde tiene que mostrar liderazgo, visión de futuro, perspectiva, adaptación al cambio, comunicación, gestión del tiempo, resolución de conflictos, coaching, trabajo en equipo, etc…

Son precisamente las funciones directivas las más descuidadas habitualmente y suplidas por la función musical. Esto es fácil de entender y es el coro el que ayuda a que incluso en estos casos el proyecto funcione.

La falta de habilidades musicales se puede suplir de muchas formas, incluso invitando a participar al coro, algo no habitual que sin embargo proporciona unas dosis de motivación y compromiso muy importantes. Un profesor externo al coro puede ser otra herramienta útil para mejorar el rendimiento musical del director, y también la formación continua.

Pero no olvidemos que queremos encontrar la fuente de estrés del director. Este estrés que le llevará a quemarse y a abandonar el coro. Este abandono es traumático, no consensuado, sin relevo preparado. En el caso de relevos más voluntarios, todo el proceso es más natural.

Volvamos a la fuente del estrés del director observando solamente la parte del ejecutivo. La teoría no es mía, pero es muy aplicable.

El director se puede asemejar a una silla, que se sustenta en cuatro patas. La silla puede seguir cumpliendo su función incluso con tres patas, pero nunca con dos.

La primera pata es la familia, incluye pareja e hijos, con un debido reparto de tiempo para cada uno de ellos, y que englobaría también los deberes en el hogar tanto de educación como de gestión. Como familia sería necesario incluir también hermanos, padres, familia política, etc,…

La segunda pata es el trabajo, en este caso el trabajo de la dirección del coro, con toda la carga horaria presencial (ensayos y reuniones), como tiempo dedicado a preparar las obras, a documentarse, a estudiar, etc…

La tercera es la vida social. El director tiene que tener su tiempo para salir, para quedar con amigos, para charlar de temas no musicales, de la actualidad, de política, de la situación mundial, en tu país, en tu región, de deportes, etc,…

Y la cuarta son las aficiones o hobbies. Aquí se admiten expresiones artísticas como la pintura, dibujo, teatro, y también expresiones deportivas, senderismo, gimnasio. La lectura es un apartado muy interesante.

Estas cuatro patas están muy bien definidas y es fácil entender que cualquier persona dispone de esas cuatro facetas. Sin embargo, cuando el trabajo eclipsa las demás, empiezan los problemas. Lo más sencillo es que los hobbies o aficiones se sustituyan por actividades relacionadas con el coro, por ejemplo asistir a conciertos, leer biografías de autores o directores, historia de coros.

Existe la posibilidad también de que la vida social del director sea fagocitada por el coro. Que sólo salga a tomar una cerveza con la gente del coro, o con otros directores, o con promotores culturales; al final su vida social puede quedar eclipsada por el coro. En estos casos, lo más habitual es que se hable sólo de música y del coro.

Y lo más problemático es cuando el coro oculta la vida familiar o se mezcla peligrosamente. Es peligroso no cumplir la distribución horaria acordada con la familia. También es peligroso que el tiempo familiar se dedique a tratar temas del coro. O que la familia acabe formando parte del coro.

La silla con tres patas todavía puede seguir siendo silla. Pero desde luego la silla no funciona si sólo tiene dos patas.

Si el director se queda sin vida social aparte o sin hobbies que le permitan desconectar, es cuestión de tiempo que su rendimiento baje y que se queme. La dedicación absoluta no es recomendable porque a pesar de que el resultado a corto plazo mejora, a largo plazo el rendimiento se deteriora.

Por lo tanto, la conclusión es clara. El director tiene que compartimentar su cabeza y su tiempo, y otorgar a cada función un tiempo y una intensidad definida: trabajo, familia, vida social, aficiones / hobbies. Sólo en este caso podrá disfrutar de una adecuada higiene mental durante mucho tiempo.

Lo dicho para el director del coro sirve para cualquier directivo o ejecutivo de cualquier empresa.