Vía: El-carabobeno.com | Por: Luis Felipe Hernández

Se preparaba para la Noche de Guataca en el auditorio de El Carabobeño. Ningún indicio de nerviosismo en sus manos, listo para sorprender nuevamente a los espectadores con “el cuatro en el pecho y una melodía del alma”, como acostumbra describir su entrada al escenario.

Eran las 8:00 p.m. de aquel 28 de enero. Faltaba media hora para comenzar el show y aun así estaba dispuesto a brindar una entrevista. Hablamos de Edward Ramírez, el protagonista de la noche, miembro de C4 Trío, grupo que ganó junto con Rafael “El Pollo” Brito el Grammy Latino en la categoría de Mejor Grabación por el álbum De repente, en el 2014.

Con una sonrisa en su boca tras recordar su participación en esos premios, el cuatrista profesional con 15 años de trayectoria confesó que fue una experiencia magnífica. “Es una muestra de que a la música venezolana le están pasando cosas chéveres”.

Su carrera es extensa al igual que los géneros que interpreta: golpe tocuyano, joropo oriental y central, entre otros. Ha acompañado a los artistas criollos Gualberto Ibarreto, Aquiles Báez y el grupo Serenata Guayanesa, también a los músicos extranjeros Jorge Drexler, Gilberto Santa Rosa y Joaquín Cortés.

Tomaba agua y miraba a sus compañeros Ismael Querales, Juan Ernesto Laya y Gabriel Rodríguez, quienes ensayaban detrás del escenario con sus instrumentos. Ramírez río y pidió que bajaran el volumen para ser entrevistado.

¿Es fácil ser músico en Venezuela?

-No es fácil para ninguno. Se requiere de mucha atención y creer en lo que hacemos y hacerlo bien. Con el tiempo se conoce a la gente que valora el trabajo. Se están abriendo cada vez las ventanas para apoyar nuestra música. Sin embargo pienso que hace falta mucho más porque no se cree en el auge que cada vez gana más terreno. Las empresas y las instituciones del Estado deben prestarle más atención a los músicos venezolanos.

-¿Cree que la música venezolana sea realmente valorada?

Siento que se está valorando poco a poco. Aún falta muchísimo más. Hay que considerar que los maestros Mario Díaz, Ismael Querales o Gabriel Rodríguez, han hecho un trabajo admirable hasta el punto de involucrar a los jóvenes.

-¿La música llanera es el único género autóctono del país?

No. No creo. Venezuela es un país con mucha riqueza musical desbordante que desconocíamos. Estamos representados por muchos tipos de música. El joropo llanero es conocido pero no el único. En la gaita se están haciendo cosas interesantes. Me gustaría que tuvieran más repercusión pero es cuestión de tiempo y dedicación.

-Venezuela es conocida en el exterior por su situación política, ¿qué se debe hacer para cambiar esa visión a través de la música?

Creo que todo comienza en el interior de las personas. Primero tenemos que darnos cuenta de que Venezuela es una potencia musical. Tenemos instrumentistas virtuosos, compositores y variedad de géneros. Es una riqueza inmensa. Si no lo conocemos nosotros, menos lo harán los de afuera. Hay que amarla para proyectarla en otras partes del mundo. Eso se está haciendo.