Vía: Diverdi.com | Miguel Ángel González Barrio

En agosto de 1928, en vísperas de la Gran Depresión, la Mitteldeutsche Rundfunk (Radio del Centro de Alemania), conocida popularmente como Mirag, amplió sus instalaciones de Leipzig para diversificar la oferta de música clásica. Con 300.000 licencias vendidas en otros tantos hogares alemanes de Sajonia, Turingia y la provincia prusiana de Sajonia-Anhalt, la programación a base de “conciertos discográficos” y retransmisiones locales en directo de conciertos de la Sinfónica de Leipzig (la orquesta de la radio) y óperas desde la Semperoper de Dresde, el Nationaltheater de Weimar y el Neuen Theater de Leipzig, se estaba quedando pequeña. El 1 de enero de 1930, Mirag retransmitió el Concierto de Año Nuevo de la Gewandhaus de Leipzig, dirigido por Bruno Walter, y en julio de 1931 firmó un contrato por 10.000 marcos para grabar en directo y retransmitir tres conciertos de la Gewandhaus por año. Los preparativos de la guerra y la guerra misma alteraron drásticamente el panorama.


Edition Gewandhaus Leipzig, vol. 1
R. Strauss, D’Albert y Humperdinck

El esfuerzo bélico, con los reclutamientos masivos y las fábricas dedicadas a la producción de armamento, impidieron a las estaciones de radio locales funcionar a plena actividad. Las estaciones locales cedieron ante el programa nacional de la Gro?deutschen Rundfunk (Radio de la Gran Alemania), impulsado por Goebbels, ministro de propaganda (muchas marchas militares, para “ambientar” a la población). El 10 de marzo de 1941 la radio de Leipzig retransmitió por última vez un concierto de su orquesta. Pronto se convirtió en proveedora de piezas de repuesto para la radio nacional, y en 1942 había planes para cerrarla. Paradójicamente, la época de mayores privaciones fue también la de mejores medios técnicos, con la invención del magnetofón y de la cinta magnética, que revolucionaron la radio y las técnicas de grabación.Las técnicas de grabación de los años 30, en discos de cera y laca, la necesidad de usar dos máquinas grabadoras para evitar discontinuidades por cambio de disco, y la gran cantidad de discos necesarios para archivar obras largas (una docena para una sinfonía, más de cuarenta para una ópera de Wagner), impidieron que los archivos radiofónicos almacenaran más grabaciones y explican el devastador efecto de la guerra: basta con que uno o unos pocos discos quedaran destruidos para desbaratar toda la grabación. En 1942, 100.000 grabaciones del archivo de la entonces rebautizada Reichsender Leipzig (¡un tercio de todas las grabaciones radiofónicas alemanas!) se trasladaron a Berlín para integrarse en los fondos de la Gro?deutschen Rundfunk. Entre ellas, la del Preludio festivo (1913) de Richard Strauss incluido en este compacto, registrado el 5 de marzo de 1940 en cuatro discos y milagrosamente conservado. Es un documento de gran valor, que permite apreciar la acústica de la Neue Gewandhaus de 1884 y el único que recoge el sonido del órgano Walcker, en el que Anton Bruckner dio el primer recital de órgano en la Neue Gewandhaus el día antes de que Nikisch dirigiera la première de su Séptima sinfonía.

Con el incendio del Neuen Theater el 4 de diciembre de 1943, la destrucción en un bombardeo de la Neue Gewandhaus el 20 de febrero de 1944, la radio aplicándose en la tarea de entretener a una población desmoralizada, sometida a las privaciones de una guerra que se estaba perdiendo, y la Sinfónica de Leipzig y su coro diezmados, sus miembros forzosamente alistados en la Wehrmacht, la Staatskapelle Dresden y la Gewandhaus de Leipzig se convirtieron en orquestas radiofónicas e iniciaron un intenso programa de conciertos y grabaciones durante 1944 y 1945, poco antes de la rendición final y con el ejército ruso a las puertas. Fue una oportunidad única para evitar que sus miembros fueran enviados al frente, sobre todo para la Orquesta de la Gewandhaus, en peligro desde la destrucción de su sede. Puede decirse que la radio salvó sus vidas y garantizó la continuidad de la orquesta.

Los conciertos de la Gewandhaus se trasladaron a la Concordia-Festsälen, un salón de baile de las afueras de Leipzig, sin calefacción y demasiado pequeño para albergar la orquesta, que se sentaba apiñada en sillas desvencijadas. Se transmitían en directo y se grababan en cinta magnética para que los retransmitiera la Deutschlandsender Berlin los viernes de 17:15 a 18:30, en un programa proféticamente titulado Musik zür Dämmerstunde (música para la hora del crepúsculo). De esas sesiones vespertinas proceden las otras dos piezas incluidas en el disco, auténticas rarezas fonográficas (es a un tiempo de agradecer y extraño que los responsables de Querstand no hayan optado por piezas del repertorio, de las que seguramente perviven abundantes registros). Del 6 de noviembre de 1944 data el bellísimo Concierto para violonchelo en Do mayor, op. 20 (1899) de Eugene D’Albert, obra de exaltado romanticismo, de tono nostálgico, apropiadamente crepuscular. Hermann Abendroth, titular de la Gewandhaus desde 1934 (en sustitución de Bruno Walter, defenestrado por las leyes antijudías promulgadas por los nazis) brinda un atento y enérgico acompañamiento a un espléndido Adof Steiner, segundo chelista de la Ópera Municipal de Berlín y miembro del Cuarteto Steiner. La grabación de la deliciosamente anacrónica Rapsodia mora (1898) de Engelbert Humperdinck es nada menos que del 12 de marzo de 1945. Se trata del estreno en Leipzig de la obra y de uno de los últimos conciertos de Abendroth y la Gewandhaus antes del fin de la guerra. La Rapsodia mora, en tres movimientos (Tarifa, Tanger y Tetuan) es una obra amable, de impecable factura, exotismo ingenuo y postizo e innegable influencia wagneriana (comienzo de Tetuan). Recuerda también a Delius. Estrenada por el propio Humperdinck en el Leeds Musical Festival el 7 de octubre de 1898, es una revisión de la Suite (1887) y la Sinfonía (1890) del mismo nombre, evocación de un viaje a Marruecos. Abendroth y la Gewandhaus volvieron a grabarla en 1951 (Naxos Classical Archives, sólo en formato digital, no en CD). El magnífico sonido y la amplia gama dinámica de las grabaciones del Concierto de D’Albert y la Rapsodia de Humperdinck evidencian el nivel técnico alcanzado en Alemania en los años 40 y la superioridad de la cinta magnética.

El círculo se cierra: vuelta a la radio. Abendroth fue desposeído de todos sus cargos en Leipzig en noviembre de 1945 por su pertenencia al Partido Nacionalsocialista, al que se afilió, más por interés profesional que por convicción, en 1937. Entonces trasladó su centro de operaciones a Weimar. En 1949 aceptó el puesto de director titular de la refundada Orquesta Sinfónica de la Radio de Leipzig, ahora en el sector comunista. Con esta orquesta grabó buena parte del gran repertorio. La Radio de Leipzig contribuyó en gran medida a preservar el importante legado de Hermann Abendroth.

Prometedor comienzo de la Edición Histórica del sello Querstand dedicada a la de la Gewandhausorchester, con lujosa presentación en formato libro-disco de 50 páginas, estupendas notas de Steffen Lieberwürth y abundante documentación gráfica. Ya se anuncia el segundo volumen, con grabaciones operísticas de 1929 a 1945.

FECHA DE PUBLICACIÓN
17/05/2012

INTÉRPRETES
Adolf Steiner, violonchelo
Gewandhausorchester Leipzig
Hermann Abendroth, director

Edition Gewandhausorchester Leipzig Vol. 1:
Richard Strauss (1864 – 1949):
Festliches Präludium op. 61 (für großes Orchester und Orgel)

Eugen d’Albert (1864 – 1932):
Konzert für Violoncello und Orchester C-Dur op. 20
I. Allegro moderato, più moderato, animato, molto tranquillo
II. Andante con moto
III. Allegro vivace

Engelbert Humperdinck (1854 – 1921):
Maurische Rhapsodie
I. Tarifa: Elegie bei Sonnenuntergang
II. Tanger: Eine Nacht im Mohrencafé
III. Tetuan: Ritt in der Wüste

1 CD + LIBRO – 75’03”