El joven contrabajista venezolano Edicson Ruiz recibió la noche del pasado viernes 6 de julio el prestigioso galardón “el Arco de Oro”, por su admirable carrera como solista de contrabajo, así como por su destacado virtuosismo y entrega a la música. El evento se desarrolló en la Iglesia de San Miguel en Meiringen, Suiza.

Edicson Ruiz

Edicson Ruiz

Camerata Zurich

Camerata Zurich

La ceremonia inició con la impecable participación de la Camerata Zurich interpretando el Divertimento para Cuerdas de W. A. Mozart. El venezolano Ruiz no se hizo esperar y se posicionó en el centro del escenario para desempeñarse por primera vez  y de manera simultánea como solista y director, deleitando al público suizo con su elegante y cargado de energía Concierto para Contrabajo de C. D. von Dittersdorf, interpretándolo con el arco de la época “cabeza de martillo” idóneo para el estilo preclásico del concierto. La ovación del público demostró una vez más el porqué se hizo merecedor de este reconocimiento.

El programa de Edicson Ruiz continuó al ejecutar el Segundo Movimiento del Concierto para Contrabajo Nr. 15 de J. M. Sperger, dándole la oportunidad de debutar ante el exigente público suizo al “Arco de Oro” que fue lo más esperado de la noche. La combinación del artista con su nueva joya llegó a la perfección absoluta, lo que fue claramente demostrado en ese momento. El  arco, grabado en oro por el taller de Johannes y Marianne Finkel, es una pieza única, construida y dedicada especialmente para el artista, concebido con la técnica alemana de la escuela del arquetero alemán “Pfretzschner”, quien instauró un modelo de arco que se encarga de manejar el sonido de una manera tan especial y directa que es uno de los modelos más buscados en el mundo del contrabajo.

Esta impecable ejecución fue descrita por la reconocida crítico Marianne Muehelmann en el diario suizo “Der bund” con las siguientes expresiones: “Como un apasionado príncipe que con sus ágiles manos sabe convertir a la cenicienta velozmente en princesa, dejando al mismo tiempo boquiabierto al público de la Michaelskirche. Las sonoridades medias suenan como un violoncello, las bajas como un cálido fuego reconfortante y las agudas,

escasas de armónicos, como apariciones iridiscentes. Ruiz hace cantar y dar gritos de júbilo al gigante de madera, frasea estilísticamente impecable y decora la música con acentos significativos.” Cierra la crítica diciendo: “Esto no lo hace cualquiera: las puertas del zenit de la música están abiertas para Ruiz, quien es la prueba viviente de que sí es posible arribar. Aunque sea un contrabajista”.
Ruiz dedicó unas palabras de agradecimiento a los Sponsors del Premio y los creadores del Festival de Meiringen en Suiza, a su presidente Rudolf Hoessli, al director artístico Patrick Demenga, a  la Fundación Escuela de Lutheria de Brienz en Suiza y a la firma de constructores Finkel y Markus Fischer. Luego relató, en un acto de sinceridad con su público, el más reciente acontecimiento con uno de sus arcos más especiales el cual sufrió una fractura; asimismo dio las gracias a Dios por este nuevo arco que llega a sus manos y por el gran reconocimiento concedido por Suiza al Contrabajo. Acto seguido dedicó el honorífico premio a las personas más importantes en su vida y a quienes le han brindado su experiencia, sabiduría y amor a lo largo de su carrera para llegar a ser la que es hoy: el Maestro José Antonio Abreu, su profesores Felix Petit, Klaus Stoll, Anner Bijlsma, Heinz Holliger, sus amigos y compositores que han alimentado el repertorio del contrabajo y su familia, madre, padre de crianza y esposa.

Ruiz no abandona Suiza después de la premiación, pues comienza una semana de 5 Conciertos en el Festival Musikfestwoche de Meiringen en el que tendrá un rol entre solista y músico de cámara y en donde el instrumento no deja de ser protagonista. La semana estará cargada de conciertos los días 6, 10, 11, 13 y 14 de julio interpretando el Concierto para Contrabajo y Orquesta de C. D. von Dittersdorf y Johann Matthias Sperger, el Trio “Sobrepasando Limites” para Viola, Cello y Contrabajo de Viktor Sueslin (1942), el Octeto de Franz Schubert, Pensamientos Deshojados para Contrabajo solo de Heinz Holliger, “Oración Silenciosa” de Gija Kantscheli (1935) y “Metamorfosis” de Richard Strauss.

Prensa Contextus