Entrevista Exclusiva para Venezuela Sinfónica | Evelyn Navas Abdulkadir

Edicson Ruiz

Edicson Ruiz

A los once años Edicson Ruiz, oriundo de Caracas, se enfrentó con el que sería el instrumento musical que definiría su vida: el contrabajo. Con su inocencia infantil todavía a flor de piel y forzado por su mamá que lo metió en El Sistema con la simple intención de que se ocupara en algo productivo, estaba allí, en pleno ensayo, únicamente con contrabajos y descubrió en el retumbar de las notas a través de ese instrumento tan noble, su pasión de vida, su vocación y la fuerza para emprender una carrera que le llevaría muy lejos. Hoy procura documentar la evolución del contrabajo a través de partituras inéditas y otras desconocidas, para darle el reconocimiento que se merece y permitirle al público de todo el orbe disfrutar de la bellísima música compuesta para este magnífico instrumento.

Especial. A los 17 años fue noticia de carácter mundial. Fue el primer hispanoamericano que logró una titularidad en la Orquesta Filarmónica de Berlín. Con su sonrisa siempre presente, Edicson Ruiz, el jovencito de La Candelaria, Caracas, dejaba huella en nuestra historia musical sinfónica como contrabajista y sigue marcando hitos al recibir recientemente de la Fundación Escuela de Luthería de Brienz, en Suiza, el Premio Arco de Oro. Un reconocimiento que enorgullece no sólo por su talento y su juventud. Hoy con 27 años y su instrumento a cuesta, se ha convertido en un solista viajero, recorriendo los 5 continentes, con una apretada agenda que llega hasta el 2014.

Una trayectoria tan brillante no podía dejar de ser descrita por Venezuela Sinfónica, como noticiero digital dedicado de forma exclusiva a propagar las actividades del mundo sinfónico en nuestro país. Edicson Ruiz es fuente de inspiración para los jóvenes músicos venezolanos que emprenden sus carreras con dedicación. En entrevista exclusiva, el músico venezolano comparte sus impresiones de cómo logró convertirse en un virtuoso del contrabajo y cómo su vida cambió para siempre desde ese primer encuentro cuando la sonoridad y el retumbe de las notas lo cautivaron y cambiaron para siempre.

EN SUS INICIOS

Edicson Ruiz actualmente tiene 27 años, pero sorprendió al mundo de la música clásica cuando a los 17 años logró la titularidad como contrabajista en la Orquesta Filarmónica de Berlín, siendo la primera vez que un hispanoamericano lo conseguía, todo un récord que despierta la admiración de propios y extraños, pues además es el segundo músico más joven de esa prestigiosa institución, después de un arpista en el siglo XIX.

Una gran conquista para Ruiz desde que se inició en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, El Sistema (http://www.fesnojiv.gob.ve/). Nunca quiso ser músico, no estaba en sus sueños, de niño oía cualquier música de su tiempo (nació en 1985): “Oía música contemporánea, pop por ejemplo, eso me encantaba y era lo que escuchaba”, cuenta Edicson, quien comenzó sus estudios musicales a los 9 años cuando ingresó a una coral que funcionaba en la Plaza Morelos. Allí tocó la flauta dulce y le dieron las primeras nociones. Pero nunca logró identificarse con ese instrumento. La música clásica le resultaba aburrida.

Su mamá, siempre tan insistente, lo llevó luego a El Sistema con este simple razonamiento: “Te metes y si no te gusta, te sales”. Pero esta vez la música sí lo atrapó porque se encontró con una dinámica más apropiada y más allá de los fundamentos académicos, la diversión y el compañerismo le ayudaron a completar la jornada.

En poco tiempo, Edicson Ruiz se hizo uno con el contrabajo, logró comprender todas las bondades del instrumento. Sin duda, la mamá de Edicson tenía razón, algo más que productivo consiguió para su hijo: le permitió encontrarse con su verdadera razón de existir. A través de la música Edicson se ha convertido en un hombre completo, apasionado por la vida, consciente de cómo puede contribuir al quehacer cultural a través de su expresión musical con aportes cada vez más innovadores, un ciudadano de mundo que lleva la bandera de Venezuela en su corazón.

“La primera vez con el contrabajo me sentí atrapado por aquella sonoridad. Era el único instrumento presente en la sala para ensayar y cuando nos paramos y empezamos a ejecutar me gustó, porque la sonoridad se sentía por todo el salón y en el cuerpo. Fue increíble. Eso de estar parado me encantó, como si estuvieras de pie esperando el autobús. Hoy día se usa el contrabajo para que las personas discapacitadas como los sordomudos, sordos y ciegos, puedan sentir y disfrutar de la música, por la vibración que se produce en el cuerpo. Eso me encanta y me hace consciente del poder de la música para todos”, cuenta Edicson.

Su simpatía irradia fácilmente, la sonrisa fluida se ha convertido en un emblema que le caracteriza, ampliamente documentada por todos quienes le han entrevistado y en su archivo fotográfico.  Así, con sencillez y humildad enfrenta esta entrevista con mucha fluidez y con pasión por contarle a Venezuela todo lo que tiene en su haber: “Nunca olvido a mi país, a pesar de mi agenda siempre vengo con El Sistema, a dar clases, a compartir y dar conciertos. Suelen ser visitas espontáneas, depende de la organización y de cómo se concilie el tiempo entre las actividades con la Filarmónica de Berlín y el propio Sistema, pero siempre, siempre Venezuela tiene un lugar muy especial”.

Con el tiempo Edicson ha madurado y ahora es un apasionado del estudio de la música: “En estos momentos oigo mucha música clásica, barroca y mozartiana. Aunque también me encanta la música latina, en especial la salsa y el merengue. Aunque vivo en Alemania, de cada vuelta a Caracas me llevo discos de grandes artistas latinos para estudiarlos claro y disfrutarlos, por supuesto”, comenta risueño.

A la pregunta de qué extraña de Venezuela revela: “La espontaneidad. Extraño ese sabor que nos marca como latinos. Extraño la sonrisa y la calidez de nuestra gente. La experiencia con la Filarmónica de Berlín es única, es una orquesta que se ha forjado con independencia y eso marca la diferencia con Venezuela, pues aquí los músicos crecimos juntos, nos hicimos amigos, surgimos como un equipo a través de El Sistema. Allá es todo muy diferente y más cuando eres solista”.

Hablar de El Sistema es sencillo para Edicson Ruiz. Recuerda que no fue difícil para su mamá acercarse a El Sistema para obtener la información sobre sus actividades e inscribirlo –aunque no tenía recursos económicos para brindarle una educación musical por su cuenta: “En esencia El Sistema es accesible y busca dar apoyo a todos los niños y jóvenes que quieran estudiar música y realizar sus sueños a través de ella”. Sin duda, un gran trabajo cumplido por el Maestro José Antonio Abreu.

A los jóvenes músicos Edicson les dice: “Nunca desmayen en su meta de lograr sus sueños, más allá del carácter propio y del empeño. Persigan sus sueños y crean en si mismos. Lo más difícil es el comienzo, pero luego las cosas fluyen. Los cambios ajenos a nuestra voluntad en sí son para nuestro bien. No hay límites, los límites se los pone uno mismo”.

Al momento de esta entrevista, Edicson Ruiz venía llegando de San Sebastián de los Reyes de dar un concierto bajo la dirección de Christian Vásquez: “La agenda de conciertos varía constantemente, somos muy espontáneos. Soy feliz en el escenario, compartiendo con la gente, llevándoles lo mejor de la música”. Realmente a Edicson no le importa estar montado en un avión, en un tren o en el autobús, siempre trasladándose hacia donde sea. “Ahora regresaré a Alemania, pero en un abrir y cerrar de ojos estaré de vuelta”.

Y es que regresará con ‘cosas nuevas’ como dice, como parte de sus estudios siempre busca piezas que en Venezuela pueda estrenar, muchas de ellas son parte del repertorio inédito del contrabajo: “Nunca me repito, procuro buscar temas nuevos para mi público, cosas que nunca han escuchado”.

EL HOMBRE DETRÁS EL CONTRABAJO

En su tiempo libre, Edicson practica yoga diariamente, no sólo para relajarse y lograr mayor concentración, sino para mantener su cuerpo en la forma adecuada. La postura del contrabajista requiere de un mayor empeño, pues toca de pie y la columna vertebral y los músculos de la espalda se recienten. De allí que a diario reciba sesiones con un fisioterapeuta. Además, ya en tono más relajado, aprovecha en sus constantes viajes para conocer las ciudades que visita: “Soy bastante sencillo, voy al cine, al museo, a conciertos, me gusta pasear al aire libre y también celebrar la vida y los momentos de regocijo”.

Su mamá suele visitarlo tres meses al año en Berlín y aprovecha para viajar con él. “Hoy la única preocupación que tiene es mi constante viajadera, que llegue con bien a destino”, dice entre risas y consciente de que como mujer y como madre, ya logró su cometido al haberle dado no sólo una profesión, sino destino y sentido a su vida.

De no haber sido músico, quizás Edicson hubiera experimentado con otras profesiones: “Psicología por ejemplo o esgrima quizás”, explica. Curioso porque el mismo día de la entrevista, Rubén Limardo obtuvo medalla de oro en la disciplina de Esgrima en los Juegos Olímpicos de Londres.

Edicson Ruiz ha ganado premios significativísimos dándole al contrabajo un mayor reconocimiento como instrumento. “Todos los premios son importantes, son eslabones fuertes de la cadena, desde la primera audición en El Sistema, el primer premio de la Sociedad Internacional de Bajistas, competencia Contrabajo, en Indianápolis, Estados Unidos; el nombramiento en la Filarmónica de Berlín y el Arco de Oro en Suiza. Cada logro, cada concierto ha marcado mi vida y estoy agradecido por ello”.

Para los autores venezolanos, Edicson Ruiz tiene un lugar especial en su corazón: “Aldemaro Romero representa mucho para mí. Grabé su Concierto para contrabajo y lo subí a Youtube (http://www.youtube.com/watch?v=ZxSLFjNcjZ8), así como también sus valses Natalia, Atardecer y Quinta Anauco (http://www.youtube.com/watch?v=4SyrdxkmW_A). Quiero dejar mi aporte a través de su música porque fue un gran maestro y hoy en Europa y en Latinoamérica su música es ejecutada para orgullo nuestro”.

Actualmente cuenta con cuatro discos en su haber y puede conocer más sobre él en su página web: www.edicsonruiz.com. Uno de ellos grabado con la Orquesta Sinfónica Juvenil Teresa Carreño y otro con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, con obras de Von Dittersdorf, Hoffmeister, y Vanhal, entre otras.

LA TAREA DEL DOCUMENTALISTA

Edicson Ruiz tiene una frenética agenda y tiene una razón: está aprovechando su juventud para marcar una diferencia como contrabajista: “La vida del músico es corta. Hay un mayor desgaste y mientras pueda hago énfasis en estudiar todo el repertorio que existe para contrabajo, de todos los autores, clásicos y contemporáneos, sin distinción de origen, pues quiero documentar esas obras”.

Es una tarea complicada, que requiere de tiempo y dedicación: “Ha sido responsabilidad de los mismos contrabajistas el darle reconocimiento a nuestro instrumento y por eso he asumido el compromiso. Ya debuté como director y como solista en el mismo concierto y en lo venidero, espero dedicarme también a dirigir”. Ese es el futuro que entrevé: “Tocar y dirigir con ensamble, con obras que se presten para ello”.

Ser solista es una tarea de perseverancia. Cuando habla de su día a día es imposible que Edicson Ruiz no se desborde, cuesta seguirle el paso porque son muchísimas las actividades que cumple y tiene marcada su agenda por mucho tiempo: “Entre diciembre y enero grabo un disco nuevo para la Radio Suiza con el fin de documentar una serie de obras desconocidas. Se trata de un repertorio único para contrabajo, donde no sólo mostraré mi talento, sino más allá, busco elevar la técnica y mostrar avances significativos para el instrumento. Son obras noveles del director y oboísta Heinz Holliger, música escrita especialmente para mí”.

Desde el 2004 –cuenta Edicson- está estudiando muchísimas obras escritas por autores diversos para contrabajo, en su mayoría son desconocidas y hay otras que nunca han sido estrenadas en Latinoamérica. “Estoy inmerso en el estudio de la música clásica y contemporánea. A nivel latinoamericano, compositores como Efraín Oscher, Diana Arismendi, Arturo Pantaleón y muchos otros forman parte de mi repertorio. Cada día el contrabajo gana territorio con un repertorio exquisito y eso es lo que quiero compartir con mi música, en cada presentación como solista, en cada disco que grabo”.

Entre sus maestros destacan: Félix Petit (Venezuela), Janne Saksala y Klaus Stoll (Filarmónica de Berlín) y el cellista Anner Bijlsma.

Edicson Ruiz ha dado conciertos con la Filarmónica de Berlín en los Festivales de Pascua y de Verano en Salzburgo, el Festival de Berlín, el Festival de Lucerna y ha visitado las principales capitales del mundo: Nueva York, Edimburgo, Pekín, Tokio y Seúl, sólo por nombrar algunas. Como solista activo recorre el orbe no sólo con la Filarmónica de Berlín, sino con otras orquestas (además de El Sistema) que lo invitan. Ha grabado en vivo para emisoras de radio y televisión en Europa, América del Norte y Venezuela. Actualmente es miembro del Sexteto de Contrabajos de la Filarmónica de Berlín y enseña dentro del marco de su proyecto educacional “zukunft@BPhil”.

Son muchos los compositores que admiran su dedicación y componen obras para él, como es el caso del compositor venezolano Efraín Oscher quien escribió “D K Son”, “Escenas del Sur” para Viola y Contrabajo, y “Boves y Bolivar” para Bajo cantante, Contrabajo y piano, así como los conciertos para contrabajo del también compositor venezolano Paul Desenne y del cornista y compositor mejicano Arturo Pantaleón.

En el año 2002 el gobierno venezolano reconoció a Edicson Ruiz con la Orden José Félix Ribas por una “juventud ejemplar”. Un año más tarde fue seleccionado como uno de los Diez Jóvenes Sobresalientes de Venezuela por la Junior Chamber International.

EDICSON COSMOPOLITA

El año 2012 comenzó para Edicson Ruiz con mucho trabajo y no ha parado de hacerlo: presentaciones y en algunos casos master classes en  Suiza, Francia, varias ciudades de Alemania, Roma (Italia), Luxemburgo, Madrid (España), Santo Domingo (República Dominicana) y San Sebastián de Los Reyes y Maracay (Venezuela) con la Orquesta Juvenil e Infantil de San Sebastián de Los Reyes.

A finales de agosto se presenta en San Sebastián (España) con el Cuarteto Arriaga y luego regresa a Berlín, Alemania, para partir en octubre hacia Colombia a visitar su capital Bogotá donde ofrecerá concierto y clases magistrales con la Orquesta Sinfónica de Colombia bajo la dirección de Carlos Izcaray.

De regreso en Berlín, octubre será mes de ritmo latino con la Gala del Tango ejecutando las bellísimas piezas de Astor Piazzola: Contrabajísimo, Contrabajeando, Kicho y otras. Luego en noviembre viaja a Rusia con la Youth Philharmonic Orchestra y regresa a Berlín para cumplir un concierto con la Orquesta Sinfónica de Berlín bajo la dirección de Renchang Fu, con obras de F. A. Hoffmeister y J. M. Sperger.

En enero Edicson Ruiz recibe el año 2013 visitando Finlandia, para luego iniciar una larga gira por países y ciudades de todo el globo terrestre: Suecia, Francia, Luxemburgo, España, Inglaterra, Oslo, Estocolmo, Copenhague, Portugal, Grecia, Praga, Japón, Turquía y por supuesto, la visita con la Filarmónica de Berlín a las principales ciudades de Alemania, además de sus presentaciones con las orquestas vinculadas a El Sistema. Ante tantos viajes le pregunto por la seguridad del instrumento y con su habitual candidez contesta: “Ah!!! mi contrabajo va muy tranquilo, asegurado perfectamente. Viaja en exceso de equipaje, con todas las protecciones”.

Aún con tan abultada agenda, siempre encuentra momento para el estudio y el compartir con otros músicos: es integrante de la Academia Latinoamérica de Contrabajos y por supuesto de la Academia Venezolana de Contrabajos, también fundó el Quinteto Bolivar Soloists, junto a dos venezolanos y dos británicos y con ellos interpreta música latinoamericana.

Edicson Ruiz tiene un contrabajo Carlo Ferdinando Landolfi, hecho a mano en 1754 en Milán, Italia.  Seguramente seguiremos informando sobre este joven ejecutante ejemplar que siempre se renueva para aportar al repertorio del contrabajo un mayor brillo y lucidez.