El violinista y director de orquesta venezolano Eddy Marcano defiende el sistema de orquestas juveniles de su país como un modelo único de desarrollo y transformación social, que podría experimentarse en otras regiones como el mundo árabe.
Agencia EFE

Marina Villén

El Cairo, 10 ene (EFE).- El violinista y director de orquesta venezolano Eddy Marcano defiende el sistema de orquestas juveniles de su país como un modelo único de desarrollo y transformación social, que podría experimentarse en otras regiones como el mundo árabe.

En una entrevista con Efe en la capital egipcia, donde hoy dirige a la Orquesta Sinfónica de El Cairo, Marcano asegura que este proyecto “ha transformado todo un país (Venezuela) y ha tenido una radiación al continente y a muchas partes del mundo”.

“Un niño pobre se convierte en profundamente rico en valores y en educación apenas tiene un instrumento”, subraya el maestro, en un descanso de sus ensayos con los músicos egipcios en la Ópera de El Cairo.

Marcano, que se considera “un producto de ese sistema de orquestas desde niño”, ha trabajado como profesor, director y fundador de algunas de esas agrupaciones musicales en varios países de Latinoamérica, como México, Honduras o Guatemala.

Para el violinista de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, es muy gratificante llevar ese mensaje y esa experiencia venezolana a otras latitudes.

Por ello, ve factible exportar el sistema a Egipto, donde una gran parte de la población vive bajo el umbral de la pobreza, y donde muchos jóvenes y niños no tienen grandes perspectivas de futuro.

“Sería increíble experimentar en Egipto el sistema de orquestas y coros juveniles e infantiles. Se puede encontrar una gran sorpresa”, destaca el músico, que ha actuado en prestigiosos escenarios como el Carnegie Hall de Nueva York.

Un proyecto que Marcano ve con “un fin social y transformativo increíble”, y que -señala- organismos internacionales como la Unesco han reconocido como “un modelo excepcional para desarrollar Latinoamérica”.

“Los niños que participan en estos proyectos se convierten en niños profundamente ricos en conocimiento e importantísimos para el país”, apostilla.

Este sistema fue fundado y está dirigido por el maestro José Antonio Abreu, al que Marcano califica de “visionario gigante de la música en Venezuela”.

El violinista venezolano actúa esta semana por primera vez en Egipto, su primera experiencia también en el mundo árabe, con la que se muestra feliz.

“Hubo una química inmediata con la orquesta. A nivel de esa conexión que a veces no se puede describir y que es la energía que sucede con la música”, explica.

Con la ayuda de un traductor se comunica con los músicos locales, aunque como él mismo apunta el lenguaje de la música es universal.

Solo tiene elogios para los músicos egipcios: “Es una orquesta aguda, inmediatamente se adaptaron a mi lenguaje”, añade.

Marcano ha ensayado durante varios días con esta orquesta antes del concierto que ofrecerá esta noche en la Ópera de El Cairo, donde interpretarán obras de Beethoven y Tchaikovsky.

El repertorio fue elegido en coordinación con la parte egipcia, que propuso el concierto para piano y orquesta nº 4 en Sol mayor de Beethoven.

Marcano se decantó por la quinta sinfonía de Tchaikovsky, que define como “bella, hermosa y emblemática del repertorio universal”.

Al margen de la música clásica, el venezolano también adopta una vertiente musical que encuentra su inspiración en el folclore de su país.

Además, recuerda que hay un amplio repertorio venezolano para orquesta, con maestros como Antonio Estévez o Inocente Carreño.

En esta ocasión en Egipto, ese repertorio no ha sido incluido, pero Marcano no descarta que esta experiencia se pueda ejecutar en el futuro.

“En una próxima oportunidad podremos experimentar a hacer música venezolana acá”, insiste el músico, con entusiasmo por regresar al país de los faraones. EFE