Prensa FundaMusical Bolívar

La mejor manera de inaugurar la IX edición del Festival de Juventudes fue interpretando las tonadas del reconocido y querido artista venezolano. Acompañados por la Coral Juvenil Simón Bolívar, el aclamado director y la emblemática orquesta de El Sistema, revivieron su música propia del acervo cultural de Venezuela
Festival Juventudes
Este domingo, 09 de noviembre de 2014, el público de la Sala Ríos Reyna del Teatro Teresa Carreño se reencontró con la identidad y el orgullo de ser venezolano. Allí, en uno de los grandes escenarios de Latinoamérica, seguramente el querido “Tío Simón”, presente con su espíritu portador de notas angelicales, acompañó a la Sinfónica Simón Bolívar y a la Coral Juvenil Simón Bolívar quienes, bajo la espontánea batuta de Gustavo Dudamel, hicieron una interpretación sinfónica de sus tonadas, logrando que el aforo coreara con emoción la música de este insigne artista venezolano. De esta manera, se inauguró el Festival de Juventudes.

“Estamos honrados de contribuir a la realización de la novena edición del Festival, iniciativa que busca realzar el talento de jóvenes directores de El Sistema. Este año, hemos decidido dedicar el concierto inaugural a un venezolano ejemplar como lo fue nuestro Simón Díaz. Él, al igual que el maestro José Antonio Abreu a quien nos honra apoyar en su labor, es parte del corazón vibrante de este país”, expresó Juan Carlos Dao, presidente ejecutivo de Bancaribe, institución que conjuntamente con la Fundación Musical Simón Bolívar, ha organizado este evento que ofrecerá cuatro conciertos más en los próximos días.

“El 19 de febrero del presenta año, Simón Díaz se quedó dormido. Se fue a reposar una vida de sueños, dificultades y logros. Pero nos dejó tres grandes regalos: el ejemplo de un hombre humilde; una cesta de canciones; y un lazo amoroso de familiaridad”, expresó su hija Bettsimar Díaz, antes de dar paso a la gran fiesta musical.

Betssimar Díaz dedica una palabras en homenaje a su padre antes de iniciar la presentación musical

Betssimar Díaz dedica una palabras en homenaje a su padre antes de iniciar la presentación musical

El tributo inició con el estreno mundial de Hipnosis Mariposa, de la fantasía sobre El Becerrito, escrita por el venezolano Paul Desenne. Obra que, matizada por la contemporaneidad, le otorgó a la entrañable “vaca mariposa” una interesante apuesta musical. Al finalizar su ejecución, el director venezolano invitó al compositor a subir al escenario, quien emocionado abrazó al conductor y agradeció a los músicos su interpretación. Igual gesto de cariño concedería, segundos después, a Bettsimar quien llena de regocijo le gratificó por su creación en homenaje a su padre.

Paul Desenne sube al escenario para agradecer al director y a los músicos por la interpretación de su obra Hipnosis Mariposa, estrenada mundialmente para esta ocasión

Paul Desenne sube al escenario para agradecer al director y a los músicos por la interpretación de su obra Hipnosis Mariposa, estrenada mundialmente para esta ocasión

Lo mismo ocurrió cuando subió al escenario el también compositor venezolano Juan Carlos Núñez, quien fue protagonista de la velada por su obra Cinco Tonadas de Simón Díaz, recreando diferentes canciones que el aragüeño escribió en su afán de revivir un género musical folclórico donde el lirismo florece junto a la melodía y el cantar.

Las voces de la Coral Nacional Juvenil Simón Bolívar interpretan varias de las tonadas cantadas por el Tío Simón

Las voces de la Coral Nacional Juvenil Simón Bolívar interpretan varias de las tonadas cantadas por el Tío Simón

En este momento llegaría, luego de un intermedio de 15 minutos, el cúmulo de emociones. Ahora se sumaban al escenario las voces de la Coral Juvenil Simón Bolívar. Bajo una emocionada batuta y precisión rítmica tan propia de la música criolla, Gustavo Dudamel condujo la interpretación de Tonada de Luna Llena, Mi querencia, El alcaraván, Sabana, Mercedes, La pena del becerro, Pasaje del olvido, El loco Juan Carabina, y Caballo Viejo. Esta última, su obra más interpretada en el mundo entero y en diferentes idiomas, colmó de la mayor emoción al público presente quien no dejó de aplaudir con esmero cada ejecución.

Seguidamente, “otra, otra, otra” se repitió entre los asistentes. Dudamel lo supo hacer: con su mano derecha frente a los músicos y su mano izquierda frente a las butacas, dirigió un cántico único en el que tanto él como los asistentes cantaron la emblemática obra del Tío Simón. Tanta era la alegría y el entusiasmo, que los artistas tuvieron que repetir dos veces más otras obras del cantautor. Este concierto fue y será un recuerdo inolvidable para quienes allí estuvieron.