Vía: laverdad.es | Antonio Díaz Bautista
En septiembre de 1812 comenzó el ejército de Napoleón una desastrosa retirada de Rusia, evocada por Tchaikovsky en su ‘Obertura Solemne 1812

Obertura 1812

Obertura 1812

El pasado 20 de agosto hizo 130 años de su estreno y, justamente, en estos días de septiembre se cumplen 200 del acontecimiento que Tchaikovsky homenajeó en su popularísima ‘Obertura Solemne 1812’, una de las obras más escuchadas de toda la historia de la música. Pese a su enorme popularidad, más de una vez la he oído denominar, por algún locutor despistado, ‘Obertura número 1812’, ¡como si el compositor hubiese escrito tantísimas oberturas!.

Tchaikovsky

Tchaikovsky

A comienzos del verano de 1812 había lanzado Napoleón una impresionante ofensiva militar contra Rusia. El ejército zarista, mucho más débil y peor pertrechado que el francés, se fue replegando, y en septiembre estaban ya las tropas bonapartistas en Borodino, muy cerca de Moscú. Allí se produjo la primera batalla abierta entre los dos ejércitos que, si bien terminó con la victoria francesa, produjo enormes bajas en las fuerzas napoleónicas. El Corso intentó ocupar Moscú con los efectivos que le quedaban, pero los rusos incendiaron la ciudad y, viéndose atrapado en un territorio devastado, tuvo que emprender la retirada. El resto es de sobra conocido: el hambre, el durísimo invierno ruso y el hostigamiento de las tropas enemigas hicieron perecer a casi todo el ejército de Napoleón, cuya fulgurante aventura imperial inició su declive definitivo.En el video:
Segunda parte de la obertura 1812 dirigida por Yuri Temirkanov en el 150 aniversario de Tchaikovsky.

En 1880 Nikolai Rubinstein, amigo de Tchaikovsky, le propuso escribir una obertura que sería estrenada dos años después para conmemorar los 70 años de la victoria rusa. El estreno se haría en la plaza de la Catedral del Salvador, construida para celebrar el aniversario, y estaría interpretada por una gran orquesta, acompañada, en la parte final, por las campanas del propio templo y por las salvas de dieciséis cañones, que mediante un dispositivo eléctrico se dispararían, en el momento adecuado, desde el podio del director. El asesinato del zar Alejandro II frustró el ambicioso proyecto y la Obertura se estrenó, en 1882, en un local cerrado y con una orquesta convencional, cuyos percusionistas imitaron las campanas y los cañonazos. Así suele interpretarse habitualmente, aunque, en algunas grabaciones, como la que he elegido esta semana, se incluyan disparos de artillería del ejército sueco.

Tchaikovsky confesó, en una carta a su protectora, que la obra no le agradaba, por ruidosa y poco inspirada, y suelen los puristas tacharla de chabacana, descriptiva, vulgar y facilona. Pero, a mí me gusta, y a muchísimos millones de oyentes también. Estoy seguro de que si algún lector no la conoce todavía, y se decide a oírla, quedará encantado, por su espléndida construcción sonora y su arrebatadora fuerza expresiva. Las melodías de la liturgia ortodoxa y los temas populares rusos se enfrentan a motivos que evocan las cargas de la caballería napoleónica y las primeras notas de la ‘Marsellesa’, obsesivamente repetidas. En la parte final suena el himno zarista que, por cierto, es posterior a la invasión francesa, y se oyen carrillones y salvas, celebrando la retirada de la ‘Grande Armée’. Todo es, ciertamente, muy efectista y ‘cinematográfico’, pero la música -como todas las artes- es esencialmente comunicación, y esta Obertura comunica y conmueve. Como también son enormemente asequibles y populares las otras partituras de autores rusos, que contiene este registro de la Deutsche Grammophon con la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo, bajo la prestigiosa batuta de Neeme Järvy: la ‘Marcha Eslava’, de Tchaikovsky; ‘En las Estepas del Asia Central’; Danzas Polovtsianas, de ‘El Príncipe Igor’, de Borodín; el ‘Capricho Español’ y la ‘Gran Pascua Rusa’, de Rimsky-Korsakov. Pequeñas grandes obras, coloristas y descriptivas, cuya fácil audición, no es, en modo alguno, obstáculo para reconocer su alta calidad musical.

Ficha discográfica
Alexander Borodin (1833-1887). ‘En las Estepas del Asia Central’, Danzas Polovtsianas de ‘El Príncipe Igor’. Nicolai Rimsky-Korsakov (1844-1908): ‘Capricho Español’, ‘La Gran Pascua Rusa’. Deutsche Grammophon DDD 429 964-2. Un disco compacto.