Por Ana María Hernández Guerra

Domingo García Hindoyan (Caracas, 1980) se siente feliz de estar nuevamente en Venezuela, después de haber pasado más de tres años sin venir: este sábado 3 de diciembre, a las 4:00 p.m. el director venezolano alzará la batuta frente a la Sinfónica Simón Bolívar y darle vida a la Sinfonía No. 8 de Anton Bruckner en la sala Simón Bolívar del Centro de Acción Social por la Música, en Quebrada Honda.

Sobre la obra, Hindoyan ha dicho que el reto es “encontrar el sonido adecuado de la obra y no perder intensidad musical en la hora y media de música que dura la ejecución. Imagino un sonido de color bronce oscuro como de una catedral antigua, noble, redondo, con momentos de sensualidad y pasión”.

Hindoyan valora las experiencias obtenidas en el exterior: “he estado muy ocupado, dividiendo el tiempo entre la ópera y lo sinfónico. Tengo una próxima temporada muy interesante, invitaciones en Londres, el Mozarteum de Salzburgo, Berlín”.

Durante un tiempo, el también violinista integró la West-Eastern Divan Orchestra de Daniel Barenboim, y llegó a ser asistente del director argentino-israelí.

“Ya hace tres años que la dejé, pero ahora regreso a la Ópera de Berlín como invitado. Allá tengo fechas hasta 2019, 2020. Con Barenboim tuve una experiencia increíble, terminé de aprender con él todo lo que pude, y ahora estoy muy contento de poder experimentar por cuenta propia lo que aprendí con él”, agrega el músico radicado en Ginebra (Suiza), “mi casa principal”, y con frecuentes idas a Berlín, “donde tengo mi apartamento musical de trabajo, allí resido cuando dirijo en esa plaza”.

Su mirada sobre el movimiento de la música clásica o académica en el mundo es optimista: “hay muchos directores, no solamente los venezolanos, sino que hay una nueva generación importante, y a ello se agrega que hay muchas orquestas. Yo mismo estoy dirigiendo un poco por todas partes, tengo debut importantes, en las próximas temporadas, en el Metropolitan Opera de Nueva York, en la Ópera de Dresden, París, Stuttgart, y con la Philharmonia estoy muy activo”.

Y sobre los públicos, de los cuales hubo algún tiempo una suerte de alarma porque había poca atracción para los jóvenes, Hindoyan señala que siempre “hay una preocupación sobre todo cuando se trata de las finanzas en la música clásica. Cuando entran en crisis, lo primero que recortan son los presupuestos de cultura. Pero en Europa yo suelo ver las salas siempre llenas, a pesar de la preocupación financiera, tanto en los conciertos sinfónicos como en la ópera. Veo públicos de todas las edades, y sí, hay ciudades donde hay un perfil de gente mayor que en otras. Como en Venezuela, el público suele ser muy joven, o a veces se percibe poco público por la inseguridad. En términos generales considero que la música clásica está muy viva, y veo el movimiento orquestal en el mundo muy activo e innovador”.