Vía: www.razon.com.mx
El también violinista es parte de la generación de directores de Alondra de la Parra y Gustavo Dudamel; piezas de Beethoven y Schubert conforman el repertorio

Diego Naser es miembro de la generación de jóvenes directores de orquesta latinoamericanos que han llevado la música por el mundo. Para el maestro, de apenas 34 años de edad, es necesario el desarrollo de “un sistema en el que se maneje la crítica y la razón como un fundamento esencial para la vida de los humanos”.

El director asistente y preparador de la Orquesta Sinfónica Juvenil del SODRE, en Uruguay, está en México para dirigir dos recitales en el Centro Cultural Jaime Torres Bodet, bajo el nombre Identidad y romanticismo, a partir de hoy, en los que la Orquesta Sinfónica del IPN interpretará la Obertura Coriolano, Op. 62, de Beethoven, la Quinta Sinfonía, de Schubert y la Sinfonía en re menor, de César Franck. “Los muchachos están respondiendo muy bien a la pieza de Schubert, que es muy compleja porque tiene una instrumentación enorme”, afirma el también violinista.

Usted es parte de la generación latinoamericana de jóvenes directores, integrada por maestros como Gustavo Dudamel y Alondra de la Parra, ¿cómo se siente al ser partícipe de esta revolución musical que se está gestando en las Orquestas Sinfónicas?

El nivel musical en Latinoamérica se ha elevado impresionantemente en todos los sentidos: no solamente en lo interpretativo sino en cuanto a la concepción musical. Es un fenómeno que ha sido impulsado por el Sistema de Orquestas que está presente en varios países, no sólo en Venezuela. Incluso en Uruguay existe. Yo trabajo con la Orquesta Sinfónica Juvenil. El crecimiento en América Latina ha sido exponencial en los últimos años. Teniendo un representante tan influyente como el maestro Dudamel, me parece que la región está adquiriendo cada vez una proyección más amplia internacionalmente.

¿Por qué este fenómeno se está dando en este momento y no se propició en décadas anteriores?

Latinoamérica ha entendido que tiene que empezar a mirarse a sí misma, evolucionar culturalmente por sus propios medios y dejar de tener una actitud pasiva en cuanto a la educación. También tiene que ver con un montón de cambios de gobierno en muchos de los países latinoamericanos —no en todos— que se han abocado más a la parte humanista, y eso es algo que se contagia.

¿Qué valores se pueden rescatar de la pieza de Beethoven?

Vamos a abrir el concierto con una obra de uno de mis compositores favoritos, Beethoven, cuya música está muy cargada de simbolismos. En esta oportunidad, vamos a tocar la Obertura Coriolano, basada en un libro de Shakespeare, que trata sobre un general romano que es muy exitoso es sus campañas militares, pero que por diferentes razones lo expulsan. Él vuelve para invadir Roma nuevamente, tomarla e incendiarla. Su madre, que simboliza el nacimiento de la vida, es la que se encarga de convencerlo para que no cumpla su cometido. Coriolano es una obra, por ende, que pasa por los estadios de la sensibilidad humana.

¿Qué nos puede decir de las composiciones de Schubert y de César Franck?

La Quinta Sinfonía, de Schubert es muy ligera, muy fluida… no le falta ni le sobra una sola nota. César Franck es un compositor muy interesante, en el sentido de su recorrido por las diferentes transiciones dinámicas en las que la Orquesta, realmente puede mostrar en todo su esplendor su capacidad de cambio y de respuesta a la música. Como la vida misma, siempre con altos y bajos.

Comenzó su carrera como violinista ¿qué faceta le gusta más, la de director o la de instrumentista?

Comencé a estudiar violín a los seis años y sinceramente es algo que nunca he podido dejar de hacer. Sigo participando en orquestas, pero mucho menos porque estoy enfocado a la dirección orquestal desde hace casi una década. Sin embargo, participo activamente en la orquesta de Daniel Barenboim y también toco la viola.

¿Cómo ha sido la experiencia de ser dirigido por el maestro Barenboim?

Una de las mejores que he tenido en mi vida profesional y personal. El maestro no solamente nos da unas enseñanzas invaluables en cuanto a aspectos técnicos y musicales. Es un ser del que me siento muy cerca filosóficamente. Es un ser comprometido con el mundo que lo rodea, con la política del momento, con las circunstancias… Activamente pretende generar una discusión, un cambio, y lograr más crítica en los asuntos que competen al mundo, como la violencia, la guerra, la conquista.