El director uruguayo advierte que el arte “de ningún modo puede ser ni meramente oficialista ni meramente opositor, el arte está por encima de la política, es creadora de sensibilidades y transformadora de ideas”.


Por Ana María Hernández Guerra | @amhg_periodista | ESPECIAL PARA VENEZUELA SINFÓNICA

El director uruguayo Diego Naser actualmente está en gira de conciertos. Primero estuvo en Córdoba (Argentina) y luego en México. Y aunque su actividad es fundamentalmente musical, no deja de tener una postura política muy definida. Incluso, analiza la obra de una imprescindible como Ludwig Van Beethoven bajo esa lupa, y, por cierto, no deja de pronunciarse en torno a los hechos y la situación en la que está actualmente Venezuela; país al que lo ligan sólidos lazos de amistad con sus pares nacionales.

-En primer lugar, nos gustaría saber sobre su reciente actuación al frente  de la Sinfónica de Córdoba (Argentina), concretamente las sinfonías 2 y 3 de Beethoven. Además de ser un clásico obligado ¿qué motiva hacer Beethoven en estos tiempos, cuando hay tanta música más reciente que vale la pena mostrar y hacer también?

-Primeramente el concierto en Córdoba fue una experiencia increíble, hubo una magia muy especial con la orquesta y con el público que colmaba el Teatro Libertador San Martín. El programa era absolutamente exigente para todos, la tercera sinfonía de Beethoven es técnica e interpretativamente una de las más difíciles sin duda, mientras que la segunda si bien no es tan extensa, requiere de mucho virtuosismo individual de los músicos para poder ser interpretada.

-A 190 años de su muerte, este año se está llevando a cabo la integral de sus sinfonías en muchos lugares del mundo. Beethoven fue un pensador comprometido con la música, pero también con su sociedad, siendo crítico con ella en todo momento e intentando incidir a través de su arte en los procesos de transformación y cambio que en ese momento se daban en Europa.

-Él utilizó a su música como una herramienta de comunicación y como un arma poderosísima a la hora de influenciar a sus pares política e ideológicamente. Fue un gran defensor del tríptico de la revolución francesa de Libertad-Igualdad-Fraternidad y bregó por el entendimiento, la espiritualidad y la fraternidad entre pares en prácticamente cada nota de su obra. Lamentablemente esta lucha aún sigue estando muy vigente, dejando demostrada la incapacidad humana de vivir en paz y de respetar al prójimo.

-¿Cómo debe manifestarse un músico? ¿qué acciones debería hacer?

-A mi modo de ver las cosas, no hay una manera específica en la cual un músico o cualquier persona deban manifestarse, cada uno debe poder manifestar lo que desee, cuando lo quiera y en el ámbito adecuado. Por otro lado considero que el arte necesariamente debe comportarse de forma escéptica y crítica frente a las expresiones de poder o imposiciones de mercado o dogmatismos ya sean meramente ideológicos, partidarios o religiosos.

-El arte es catalizador de cambios en las sociedades y expresión de su sensibilidad actual pero más aún de la sensibilidad vanguardista y de la que vendrá, es el motor del cambio, por eso es impensable que el arte pueda estar hermanado con intereses políticos o ideológicos ya que el principal enemigo del poder y de la política demagógica así como de la autoritarista, es el cambio, la crisis, que la gente piense fuera del tarro. Por eso es que he expresado y abogado siempre por un arte independiente, no aislado del presente o del acontecer diario, pero de ningún modo puede ser ni meramente oficialista ni meramente opositor, el arte está por encima de la política, es creadora de sensibilidades y transformadora de ideas.

-Por ende creo que un músico debe expresar lo que desee, pero considerando en todo momento la responsabilidad, qué significa ser artista y entendiendo que específicamente la música no es una herramienta fácil de manejar ni un arma pacífica pero firme, fácil de blandir. Se puede ser músico, pintor, cantante, poeta, etc. sin llegar nunca a ser un artista. Todas esas cualidades o más bien capacidades son solo el comienzo de lo que es el camino hacia la meta final, ser un elemento positivo en tu sociedad y un actor activo y comprometido con el desarrollo de su sensibilidad.

Palacio de Bellas Artes (Ciudad de México)

Palacio de Bellas Artes (Ciudad de México)

-Hay personas que piensan que el arte no debería manifestarse sino ser arte por el arte mismo.

-Considero que es un pensamiento radicalmente opuesto al arte y que además desliza la idea de que el arte podría disociarse del ser humano y su contexto, para responder a tu pregunta habría que definir “¿qué es el arte?”. Si consideramos que el arte es la expresión humana, expresión de sus emociones e ideas, de sus placeres y sufrimientos, de sus penas y sus glorias, de sus ideologías del presente y de las que sueña a futuro, el arte musical depende del gusto del autor para conjugar sonidos siguiendo una cierta sensibilidad por la estética de moda o una innovadora.

-El poeta conjuga palabras para expresar ideas de forma estéticamente hermosa o tiene el arte de esconder un mensaje comprometido y trascendente en sus metáforas. Recordemos los cantautores durante los periodos de dictadura en Latinoamérica, recordemos los mensajes de Beethoven (texto de Schiller) en su “Novena Sinfonía”, la ópera de Mozart “Cosí fan Tutte” son innumerables los ejemplos artísticos que comprobarían lo que estoy argumentando.

-El arte que conocemos no existe por sí mismo, sería como plantear que las ideas surgen a través de la generación espontánea o que la sensibilidad es una cuestión de azar y no de construcción humana, el arte es producto nuestro, de la humanidad.

Ahora, lo interesante de la música específicamente, como lo decía el gran filósofo Arthur Schoppenauer, es que ella expresa el sentimiento humano en su absoluta pureza, el sentimiento por el sentimiento, la música es simbólica mientras otras artes son más bien significativas. Quiero decir, si uno ve una pintura en la cual se encuentra a la imagen de cristo en la cruz todos entendemos que su significado es el del sufrimiento de cristo, no otro, sino el de cristo, o sea está asociado a una idea específica que todos entendemos por igual.

-Con la música es muy diferente, un acorde menor a diferencia de uno mayor nos dará a todos por igual y por sí mismo una sensación de oscuridad y de tristeza a todos por igual mientras que para cada uno de nosotros será una tristeza distinta y no una específica para todos, la música por otro lado es invasiva, penetra el cuerpo a través del oído generando incluso reacciones químicas en el cerebro que liberan endorfinas, resulta casi imposible controlar lo que ella hace con nosotros y a través de este efecto nos modifica, es impresionante observar como la música incluso tiene el poder de transformar a su propio autor. La música, por ser simbólica asume vida propia luego de su creación pero salvo por los sonidos de la naturaleza, no hay arte ni música sin la mano del hombre.

-Siendo que considero el arte como un producto humano y en algunos casos que asume vida propia cuando es simbólico, siendo que considero al arte como un motor de cambio ideológico y de la sensibilidad social, considero nefasto el planteo de que el arte no debe manifestar nada, sería como querer frenar el motor evolutivo y de desarrollo humano y vaya que hay ya grandes poderes tratando de frenar o enlentecer el camino de la mayoría de los humanos hacia un mayor desarrollo emocional, educacional y crítico.

-Sobre la situación de Venezuela ¿qué nos puede decir? ¿cuál es su posición al respecto? 

-Venezuela es una nación muy querida, ya que a ella me unen afectos, hermanos músicos, colegas, el mero hecho de ser Latinoamericano ya debería casi obligarnos a reaccionar y a contribuir como sea con su pueblo en la situación actual

-Está claro que en este momento las cosas están muy mal, y que una parte enorme de la población no tolera más el accionar oficialista mientras que otra sí, la nación está realmente dividida. Cuando uno está al mando del barco y el barco hace agua y se hunde, la culpa es de quien o quienes están al mando, y no de quienes que están subordinados.

-Es imposible ser gobernante y achacar culpas de cada fracaso político o económico al pueblo, a la gente, a conspiraciones apocalípticas entre naciones golpistas que seguro las hay, pero que de haber hecho bien las cosas y de tener al pueblo satisfecho y atendido no tendrían cabida. El problema que enfrenta Latinoamérica en general es que ni la “derecha oligarca” ni la “izquierda demagógica” como se les suele llamar, han podido solucionar los problemas graves de educación que tenemos, la educación que nos salvaguarda de la inseguridad, de la violencia, de la mala elección de gobernantes, la que nos deja ver más allá de las noticias y analizar las situaciones, la que nos permite alzar la voz frente a la injusticia y fortalecer nuestra autoestima, la educación que genera oportunidades para nuestra gente y riqueza para nuestros países, pero en nada de esto se ha trabajado eficientemente, algunas veces por falta de interés y otras por falta de competencia ya que los puestos políticos no se reparten por capacidad sino que por amiguismos, nepotismo o militancia pero pocas veces más bien nunca, los políticos tienen la entereza de utilizar el poder que les da un resultado electoral para poner a trabajar a la gente idónea en los lugares adecuados, muchos políticos no han entendido su rol de mero servidor público.

-En el caso de Venezuela, solamente considerando los recursos naturales que tiene y su abundancia debería ser una potencia mundial sin lugar a dudas, debería tener una clase media enorme y  favorecer así la formación de su recurso humano ¿Cómo puede ser que los embanderados de la revolución genuina y popular no hayan logrado en casi 20 años de gobierno cuasi plenipotenciario cambiar la situación de Venezuela para mejor, mientras paseaban en aviones privados y hoteles de lujo teniendo en una mano el control del petróleo y en la otra el poder emanado del apoyo popular absoluto que buscaba convencido una revolución que nunca llegó?

-La revolución de la educación, la revolución de la igualdad de oportunidades, la revolución de ser todos iguales ante la ley, la revolución de estar informados plenamente, la revolución de poder creer en las instituciones y de salir a la calle tranquilos porque nada nos pondrá en riesgo, la revolución de ejercer nuestro derecho a la vida, a la libre expresión, la revolución de No solo darnos limosnas estatales por planes sociales para comprar silencio y devoción, sino la revolución del respeto, de la legalidad, de la no corrupción, la revolución de poder ser quienes queremos ser sin tapujos, la revolución de sentir que tenemos una vida digna de acuerdo a nuestras capacidades y talentos, la revolución de tener salarios dignos y poder vivir decorosamente de nuestros trabajos sea cual sea, esa revolución nunca llegó, y la culpa no es del “enemigo del norte”, es nuestra.

-Nuestra culpa de no llamar a las cosas por su nombre, de no dialogar de no hacer acuerdos, nuestra incapacidad de hacer concesiones, de la falta de criterio político para realizar políticas de largo aliento que beneficien al pueblo y asegurar su continuidad, gane luego o no la oposición, porque un país se construye entre todos y no puede destruirse permanentemente, elección tras elección, lo que hizo el partido anterior, para demostrar así nuestra superioridad.

-El problema actual es que ya no hay ideología en la política, las campañas políticas se han convertido en una simple lucha por el poder y el acceso a la riqueza del estado, intentando permanente destruir y desprestigiar al oponente sin entender que se necesita también de él para construir el país.

-La revolución de las ideas y del libre pensamiento nunca llegó, pero esa revolución no llegó nunca ni en Venezuela ni en ninguna parte del planeta, pero con la salvedad que nosotros todos creíamos en una izquierda revolucionaria latinoamericana que modificaría las cosas y que no repetiría ciertos modelos de acción, pero que en definitiva no sólo repitió, sino que profundizó y abusó en nombre de la revolución, en nombre del pueblo y de la libertad.

-Hoy nos encontramos todos frente al enorme problema de que ya no hay qué ni a quién votar porque pareciera que todo da igual, los gobernantes caminan y oscilan entre un partido y otro dependiendo de cuál consideren, sea el camino más corto hacia el poder, porque ya no hay ideología, no hay un proyecto verdadero de mejorar nuestras sociedades, el proyecto consiste sólo en mantener el poder y el status económico,  nos hemos convertido tanto los de izquierda como los de derecha en el ejemplo neoliberal que siempre hemos criticado, que solo piensa y actúa por y para sí mismo cueste lo que cueste y en detrimento de quién sea.

-En Venezuela está protestando el pueblo y hay que escucharlo, no nos engañemos, los poderosos y los acaudalados nunca protestan en las calles, en ningún lugar, en las calles de Venezuela está marchando su pueblo, los muertos en las manifestaciones no son sus oligarcas poderosos o conspiradores de la “derecha golpista”, que piedra en mano y bandera en la otra, representan la amenaza que busca derrocar a un gobierno que responde con balas y tanquetas, los muertos no son esos, sino sus niños, sus jóvenes, las generaciones que no recibieron un trato adecuado y planeado a largo plazo luego de casi 20 años de gobierno en nombre del pueblo, porque más había tiempo para hablar con pajaritos que para dar alas reales a la libertad de expresión y a las oportunidades para la gente, los muertos son los necesitados, los mismos de siempre los que nadie ayuda a salir adelante, los que nadie cura cuando enferman, los que no comen durante días o los que ni siquiera existen porque ni están censados ni documentados.

-Aquí nadie dice que la oposición sea mejor o peor pero lo que sí queda claro es que éste camino actual condujo hasta este punto, donde escasean alimentos y el pueblo se manifiesta a diario, al punto donde muere gente a manos de las fuerzas de choque del estado, en donde ya se habla de violaciones de derechos humanos y terrorismo de estado, qué ocurre? Es la comunidad internacional entera que conspira contra el gobierno de un puñado de personas? Será que el gobierno no tiene ninguna responsabilidad sobre lo que ocurre? En este caso, si al gobierno de turno le ocurre que una fuerza exterior lo gobierna y le desestabiliza el país permanentemente entonces lo que ocurre es que ese gobierno no gobierna o no tiene la capacidad de mantener el orden.

-La revolución que Latinoamérica realmente necesita desde siempre es la de creer en sí misma, es la revolución de unirnos, la revolución del saber, de la educación, del respeto, de la fraternidad.

La revolución de volver a confiar en nuestros sistemas políticos e instituciones, la revolución de poder vivir y morir dignamente, tranquilos, sabiendo que hemos sido felices, que es lo más importante, porque nadie nace para sufrir, y que hemos hecho todo para que las siguientes generaciones puedan vivir mejor.