Vía: www.operaworld.es/  Por

Nacido en Uruguay, Diego Naser comenzó sus estudios de violín a los 6 años, posteriormente se integró en varias orquestas de Hispanoamérica. En 2005 se trasladó a Alemania a continuar sus estudios y también formó parte de importantes orquestas alemanas.

Con la West Eastern Divan Orchestra (a la que ha sido convocado nuevamente para 2016 por Daniel Barenboim), se ha presentado también en los festivales internacionales de música más importantes del mundo, como lo son los festivales de Salzburgo, Lucerna, Waldbühne de Berlin y “BBC PROMS” de Londres. Desde el 2014 es artista oficial de “Thomastik-Infeld” (Viena-Austria)..

¿Qué es para ti la música?

La música es una necesidad humana, un insumo natural de su espíritu. Ella no solo nos conecta con los demás seres humanos a través de la expresión propia sino que también nos conecta e involucra con la esencia propia, la de nosotros mismos a través de la exploración personal. Una sinfonia o una pieza musical cualquiera es como un ser vivo, que reacciona, que es mañoso, que dependiendo de quien lo interprete, evoluciona de uno u otro modo.
La musica vive en el recuerdo del interprete y del escucha, vive en su memoria, porque es efímera e irrepetible, un sonido que ya se ejecutó, no volverá a estar igualmente presente nunca mas.  La musica describe lo que el lenguaje escrito no puede y conecta a los seres que la escuchan de manera natural, despreocupada. La musica para algunos es simplemente un medio de vida, pero para otros es una forma de ver el mundo y una enorme responsabilidad transformadora que uno no puede abandonar.
¿Qué te llevó a la música tan pequeño y por qué el violín?
Nací en una familia muy musical, entre oboístas, flautistas, pianistas, violistas etc., era casi imposible no tocar un instrumento musical. Mi primera elección fue el violin, es un instrumento que siempre me gustó, por su capacidad de sonido algo grave, profundo y cálido así como por el contrario, muy agudo y penetrante.
¿Qué sentiste antes y después de tu primer concierto?
Recuerdo mi primer concierto solista como un día muy especial, fue al frente de la Orquesta juvenil de Uruguay, estaba muy nervioso en los días y semanas previas, pero contento de hacer música y crear esa instancia mágica del momento musical con mi instrumento, en el instante en el que toqué mi primera nota, olvidé todo el nerviosismo, toda la presión y me dediqué a disfrutar y a escuchar tanto a la orquesta como a mí mismo, fue un momento trascendental, ese instante marcó el resto de mi vida artística y personal, luego de finalizado el concierto sobrevino la típica euforia de haber pasado la prueba adrenalínica de la escena; yo sabia al final que todo había salido muy bien.
¿Qué encontraste en Hamburgo para fijar allí el futuro de tu carrera y tu formación?
En Hamburgo terminé de formarme como instrumentista y comencé también mi camino como director orquestal, a poco tiempo de radicarme en Alemania, fundé una orquesta juvenil que aún existe y recorrí con ella todo el norte de Alemania en giras de conciertos. Allí toqué unos años en la Orquesta de la Radio de Hamburgo (NDR Hamburg), en la época de Von Dohnàny y Eschenbach, eso fue una enorme fuente de inspiración para mi carrera como director orquestal. Recuerdo especialmente tocar la 7ma sinfonía de Dvorak bajo la batuta de Eschenbach y la 9na de Beethoven bajo la batuta de Dohnàny. Esos dos momentos musicales, marcaron de forma permanente mi destino profesional.
¿Cuál es el concierto más importante que has tocado y por qué?
Es difícil de responder ya que muchos han sido los más importantes en diferentes aspectos y sería injusto no mencionarlos, pero ante esta pregunta recuerdo el primer concierto que hice con mi orquesta juvenil alemana en la “Laeiszhalle-Musikhalle de Hamburgo”, porque ese fué el día en el que realmente decidí dedicar mi vida a la dirección orquestal.
Por otra parte un concierto con la orquesta sinfonica del instituto politécnico de Mexico DF con la que realizamos una producción de televisión en vivo y en directo que desde el auditorio se transmitió a millones de personas en Mexico y el mundo, fue muy emotivo.
¿Qué te llevó a cambiar de violín solista a la dirección de orquesta?
Es una pregunta muy profunda que requiere de una respuesta aún mas honda.
Por una parte me seduce mucho la búsqueda de colores armónicos dentro de la orquesta, jugando con la instrumentación así como con los diferentes matices que juegan roles importantísimos en la composición y sonido de cada acorde. La profundidad lograda en cada nota, la densidad en cada acorde y la intensidad en cada pasaje orquestal son al final de cuentas la marca registrada de cada director y de cada cuerpo sinfónico.
La orquesta es un instrumento muy complejo que ademas de tener muchas voces, tiene también muchas individualidades que interactúan incluso dentro de una personalidad orquestal común, el trabajo de “tocar una orquesta” para un director, requiere de mucho mas que saber leer una partitura, un gran Mtro. decía “en la partitura se encuentra todo menos la música”.
Cuanta razón tenía, por eso es fundamental que el Mtro. tenga un mensaje, tenga una impronta personal, algo que aportar para generar esa magia que se encuentra oculta en el texto de la partitura, cada Mtro. produce una energía diferente, un “hechizo” particular, sino como se podría explicar que la misma sinfonia de Tschaikowsky suene tan diferente bajo la batuta del Mtro. Barenboim que bajo la del Mtro. Rattle.
La orquesta es un ser vivo, que vive de su energía y de su sinergia, un sistema interdependiente que florece en la mancomunion de todos sus integrantes y todas sus voluntades a la hora de crear música. En la orquesta uno puede realmente experimentar y vivir en micro, el poder creador de la energía humana dispuesta en conjunto y en armonía para alcanzar el objetivo de crear musica y de dejarla pasar a través de nosotros mismos.
El Mtro. debe tener la inteligencia y capacidad de convencer a los músicos con sus ideas, con sus imaginaciones e interpretaciones personales sobre la obra a ejecutar, debe encontrar y favorecer un equilibrio entre sus propias convicciones y los impulsos que percibe desde la orquesta, el Mtro. tiene la responsabilidad de doblegar los egos personales de forma armoniosa y respetuosa para generar la creación común en la cual nadie es mas importante que nadie pero si tenemos roles diferentes pero complementarios, cuanto bien nos haría como sociedades si todos entendiéramos eso.
Por estas razones sobre el entendimiento y compromiso artistico, así como por la insoslayable militancia en política humanista es que he decidido también ser director de orquesta, porque sí es posible dirigir sin dictar.
En la orquesta queda clarísima la supremacía de lo Intangible sobre lo Material, la fuerza infinita de la energía creadora y lo poco que hombres y mujeres sin ataduras conceptuales o dogmáticas necesitaríamos para comunicarnos en paz, el lenguaje de la música rompe esas ataduras dogmáticas porque no es objetiva sino sensorial toca mucho de lo primario y primitivo que tenemos, lo emocional. Ser director de orquesta es una responsabilidad artística, ideológica y humanista al mismo tiempo, es, como parte de una transformación social positiva, un objetivo fundamental que he querido perseguir y al que he decidido dedicar el resto de mi vida.
¿Prefieres lo sinfónico o la ópera?
Soy amante de la ópera y me interesa mucho incursionar mas profundamente en ese mundo donde ya he tenido posibilidad de dirigir varias galas de arias de Ópera con cantantes de gran nivel. Por el momento estoy mas dedicado a lo sinfónico pero con muchos deseos de tomar la lírica cada vez mas como un punto central de mi carrera.
¿Qué proyectos tienes para el futuro?
Estoy trabajando en la creación de una nueva orquesta sinfónica en Mexico con músicos de primer nivel internacional. Mis próximos debuts serán con la Orquesta Filarmonica de Lisboa (Portugal), la SFK de Klagenfurt (Austria), Orquesta Filarmonica de Oaxaca (México), Orquesta Sinfónica Nacional de Uruguay, así mismo habrán algunos mas en República Checa, Argentina, Estados Unidos, Alemania y Chile.
¿Aparte de la música, qué otras aficiones tienes y cultivas?
Aparte de la música me dedico mucho a la investigación filosófica, me gusta discutir con amigos sobre corrientes del arte e interpretaciones simbólicas. Amo estar cerca del mar así como de las montañas. Me fascina recorrer las calles de los antiguos distritos de muchas ciudades europeas por las noches cuando ya nadie queda, y así tener tiempo para descubrir su magia y su arquitectura, sus secretos e historias, cada ciudad tiene su propia personalidad, su impronta única. Soy admirador de las artes plásticas y defensor de su relevancia, me anima promulgar su contenido y dar vida a la discusión acerca de los temas que ellas representan y plantean. Soy muy aficionado a los deportes acuáticos como el Surf o el remo.