Este sábado 18 de noviembre a las 04:00 pm, el Teatro Municipal de Caracas será nuevamente la sede del ciclo de conciertos: “Historias, mitos y leyendas” que ha llevado con éxito la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas.

La cita estará signada por la presencia de obras de compositores venezolanos que rinden tributo con su música a la ciudad capital, bajo la dirección del maestro Alfredo Rugeles.

En este concierto será estrenada mundialmente la obra de la renombrada compositora Diana Arismendi titulada “Caracas nuestra de cada día”, una oda a la ciudad a través de dos movimientos que recrean diversas características capitalinas, tanto de su naturaleza, como de su cultura. Con este estreno Arismendi rompe dos años de silencio creativo; vale recordar que esta destacada autora además ha venido dando un fuerte impulso al desarrollo y la difusión de la música contemporánea en Venezuela.

“Caracas nuestra de cada día  es mi regalo a la ciudad donde nací y en la que vivo por decisión consciente  y apasionada, en el 450 aniversario de sus fundación. Bautizada en 1567 Santiago de León de Caracas,  fue dejando de lado los nombres que podían imprimirle algún abolengo y se queda con su sonoro e inconfundible vocablo “caracas”, expresó Diana Arismendi.

En referente a la forma en como construyó la obra con su propio paisaje sonoro, la autora explica que “las secciones de los dos movimientos toman sus nombres de las horas canónicas u horas “del oficio” de la religión católica, tanto de las llamadas horas mayores o principales como de las horas menores. Y van desde el amanecer “maitines”, hasta la noche con las “víspera” y las “completas”.

“Caracas: valle, luz, montaña y norte, con toda su carga visual, es la ciudad que se nos impone por los ojos, pero Caracas es también silencio y ruido, armonía y disonancia.  Caracas está en el canto de pájaros matutino y en el de todas las horas, y es además canto, melodía y ritmo, y  es ese mi paisaje sonoro. Intento pues describir un retrato íntimo y personal de la ciudad, paseándome por las horas del día con su característica carga sonora”, agregó la compositora.

Sobre el proceso de composición, la profesora cuenta que fue interrumpido en varias oportunidades, ya que en un principio su estreno estuvo previsto para los actos aniversarios de la ciudad en el mes de julio, pero los acontecimientos signados por las marchas y protestas hicieron que fuera imposible: “La obra tiene una parte festiva, porque Caracas es fiesta, pero ¿cómo podía yo concentrarme a crear música en tono festivo cuando las calles estaban llenas de luto y dolor?, y es por ello que en aquel momento no la pude terminar”.

“Estoy segura que la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas, que es la orquesta de la ciudad, va a saber valorarla e interpretarla muy bien, sé que este sábado lo harán con mucho cariño, además de que es una maravillosa orquesta, formada por excelentes músicos, muchos de ellos grandes amigos”, explicó.

Al ser consultada sobre si utilizó influencias de los merengues caraqueños, así como los valses, la música de orquesta bailables como la Billo’s  y elementos de ritmos latinos como la salsa, la profesora Arismendi asegura que la frase “es que yo quiero tanto a mi Caracas” aparece citada, al igual que algunos pasajes del himno nacional que hacen referencia a la capital.

“Si, Caracas también es una ciudad muy salsera, pero yo tuve que tener cuidado, porque vengo del mundo académico a adentrarme en la salsa y no es fácil, pasa igual cuando los artistas de la música popular se adentran en lo académico. En este caso me ayudó mucho el maestro Alberto Vergara, quien era el director de la Orquesta Latinocaribeña Simón Bolívar”, indicó.

Arismendi finalmente se refirió a la ciudad y a su obra en todo poético y al mismo tiempo entremetiendo influencias emocionales del acontecer actual de la ciudad que influyeron en la música: “Caracas nuestra de cada día  es el canto matutino de los pájaros, la estridencia del sol del mediodía, el letargo  de la hora sexta (siesta), pero en este año  2017, en este año de sus 450, Caracas fue  también llanto y sangre, crujido militar e himno nacional entonado con pasión, orgullo, tristeza y esperanza. La ciudad es una compleja yuxtaposición de cantos, estridencias y nostalgia: es que yo quiero tanto a mi Caracas…Caracas es noche y fiesta,  ruidosa noche que suena a salsa… Caracas es, en fin, la ciudad de mi vida y es también la ciudad a la que soñamos retornar”.