La músico y emprendedora franco-venezolana Ivette Géraud, ha comenzado una nueva fase de su proyecto educativo: Virtuosi Kids Box, la primera box de iniciación musical para padres y bebés #madeinfrace

Este nuevo concepto se apoya en su programa de educación musical que festeja 5 años de actividad y crecimiento exponencial. Alrededor de 100 bebés de la capital francesa están beneficiando por primera vez este año de su modelo educativo.

“Mi pedagogía es algo diferente y eso gusta mucho a los padres y, también a los niños. Es aprender mientras se juega. Un ejercicio que enriquece mucho la relación familiar, y también explora al máximo la curiosidad del niño por la música. Ella se ha nutrido del lado experimental, la teoría me ha servido como hipótesis, aprendí a desarrollar  una serie de herramientas y técnicas pedagógicas en donde el feeling le dan al papá o a la mamá la posibilidad aprender de forma divertida”, explica.

Ivette Géraud nació en Caracas (1987), pero creció en Acarigua (Portuguesa), una región hacia el sur oeste de Venezuela, el lugar dónde se produce alimentos y es la zona agrícola de su país. Allí, se inicia como estudiante en el Sistema de orquestas, con apenas 11 años de edad. En su aprendizaje, combinó los estudios formales con las clases de música iniciando un camino que la llevó a la ciudad de Caracas, y más tarde, hasta París. 

Su estadía en la capital de Francia le permitió estudiar con maravillosos maestros del clarinete como Alain Damiens, Solista del Ensamble Intercontemporaneo, así como también con Richard Vieille y Michel Arrignon, tres músicos que han influido mucho en la formación de la franco-venezolana. 

Al regresar a Venezuela, enfocó todas las energías a un proyecto personal que llamó: “Virtuosi Kids” (niños virtuosos en inglés), con el que se inician bebés y padres dentro de la música. Y ha sido este programa el que le ha dado grandes satisfacciones, porque diariamente aprende algo distinto. Su motivación se inspira en su infancia, donde los niños tienen todo el tiempo del mundo por delante, no existen agendas, ni sobrecargo intelectual de nada y el tiempo para holgazanear es también muy importante.

La llegada de su hija, Máxima, ha sido también otra de las grandes experiencias de vida. Y con ello ha corroborado que el juego es la mejor estrategia pedagógica. El jugar desarrolla en los niños habilidades sociales, motrices, afectivas y del lenguaje. Es una forma de aprender, y el niño resuelve situaciones, intuye, opina, es creativo y  algo muy natural en él.

“Las actividades en el Virtuosi Kids respetan el ritmo natural del niño, canalizando las emociones, y respetando su desarrollo intelectual y social de su edad, porque nosotros hemos heredados una sociedad en la que le llevamos al bebé a crecer como adulto, imponiendo nuestras cosas y abandonando su etapa infantil”, afirma. 

Actualmente avanza con el proyecto de expansión del programa Virtuosi Kids, enfocado en el desarrollo de unas “box” en la que pondrá en las manos de los padres un kit con las que, en la comodidad del hogar, puedan dedicar un tiempo valioso a su hijo mientras “juegan y se inician en la música”, tan como ha sido su visión y objetivo principal.

Recientemente participó en lo que significó una experiencia reveladora para ella: “Un Bootcamp” para crear la primera versión de las boxs que lanzará al mercado francés. Un bootcamp, es un término que viene del inglés y del mundo militar, hoy en día es aplicado en el mundo de los negocios. Es una formación intensiva, de carácter especializado y focalizado en la práctica, en su caso, para traspasar su pedagogía al nuevo formato, escogiendo la mejor forma de adaptarlas para que los padres apliquen la enseñanza, en casa, e iniciar a sus hijos a la música. 

“Tuve la oportunidad de trabajar este verano con un equipo de emprendedores de primera  Wearebadass en pleno corazón de París y poner en perspectiva esta nueva fase de mi empresa. El proyecto promete y ellas ahora me están asesorando para el lanzamiento de la preventa por crowdfunding que se realiza el próximo 05 de septiembre. También contamos con el apoyo de la plataforma Ulule quienes nos escogieron junto a otros 30 proyectos de la capital francesa para presentarlo en una noche de emprendedores para el 12 de ese mes.  No estoy sola, y así estoy trabajando día y noche para darle un vuelco a la manera como iniciamos a los niños en la música: mi sueño es que la música llegue a todas las casas de Francia, que tengamos más niños alegres, con confianza, sensibles, creativos e inteligentes”, finaliza.