Más de 200 músicos se han unido a este movimiento liderado por el maestro Valdemar Rodríguez y que cuenta con 11 agrupaciones que ofrecen un repertorio con géneros como jazz, rock sinfónico, latinocaribeño, afro y urbano. Los conjuntos se proponen grabar y estrenar temas propios para ser reconocidos por el público

Por Várvara Rangel Hill | @varvararangel 
ESPECIAL PARA @VZLASINFONICA

El primer día del I Festival Notas en Red convocó a más de 1.500 personas que superaron el aforo de la Sala José Félix Ribas, encendieron al público de La Patana Cultural y colmaron los espacios abiertos del Teatro Teresa Carreño (TTC). Tres de once agrupaciones desconocidas y que debutaron al público ese día inauguraron –al parecer- un camino de éxito para un movimiento de artistas que se proponen dejar una huella en la escena musical venezolana.

El artífice de esta iniciativa es el maestro clarinetista Valdemar Rodríguez, quien desarrollo una intensa actividad como gerente cultural desde El Sistema y quien fue hasta mediados de año director de Conservatorio de Música Simón Bolívar, la institución donde ensayó parte del Movimiento Notas en Red que debutó por la puerta grande el fin de semana en el complejo cultural caraqueño.


Valdemar Rodríguez tiene clara la meta del Movimiento Notas en Red: hacer música popular de alto nivel técnico y artístico que le proponga “algo nuevo” al público, y así difundir “la capacidad creadora de las nuevas generaciones de músicos” de Venezuela.


 

Son 200 los músicos que ya forman parte del movimiento y que se agrupan en la Big Band Jazz de Venezuela, la Orquesta LatinoCaribeña de Venezuela, el Coro Artístico de Caracas, el grupo Euforia Rock Sinfónico de Venezuela, el Combo Latino, el Ensamble Kocoa, el Ensamble Afro de Venezuela y varios ensambles de jazz.

Antes que termine el año algunas de estas agrupaciones volverán a las tarimas, prometió el clarinetista que detrás de los bastidores le reveló a Venezuela Sinfónica lo que se propone Notas en Red.

-¿Cuál es el proyecto que está detrás del festival?

-Es una necesidad de organizar a mucha gente que está por ahí, que quedó sin orquestas, porque las orquestas se acabaron o se han ido algunos integrantes. Reunimos a esos muchachos de alto nivel técnico de la música académica o clásica y que quieren experimentar con el jazz, el rock y la música latina. Era algo que veníamos haciendo desde el Conservatorio de Música Simón Bolívar, donde estuve 17 años como director general, hasta el 30 de junio pasado.

– ¿Son orquestas que usted creó en el Conservatorio?

-(En el Conservatorio) creamos 23 orquestas de diferentes estilos, tamaños y géneros con un éxito grandísimo. Ese es un ciclo que ya cerré. Estuve al lado del maestro José Antonio Abreu durante 40 años y ahora estoy emprendiendo una nueva etapa. Estoy en el proceso de jubilación del Sistema después de estos 40 años, muy feliz por todo lo que hice dentro del Sistema, donde estuve toda mi vida y me formé. Amo el Sistema.


– Entonces ¿Este proyecto no pertenece al Sistema?

-No pertenece, este proyecto es totalmente privado y de muy alto nivel.


– ¿Y qué se propone? ¿Es también un movimiento de corte formativo, pedagógico?

-Con la práctica la gente siempre está aprendiendo, los músicos somos eternos estudiantes. Pero la idea con estas orquestas es que sean profesionales. Hay muchísimos músicos, de muchas partes: la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte), el Sistema de Orquestas, de otras universidades del país que también dan música, egresados del Conservatorio Simón Bolívar y egresados de las orquestas que formamos en el Conservatorio y que ya no están o que han mutado.

Las orquestas del Conservatorio fueron una enseñanza. Este Movimiento Notas en Red tiene como prioridad a los músicos venezolanos de alto nivel para hacer música también de muy alto nivel, para hacer música popular en general. No son solo tres géneros, estamos abiertos a sumar y a crear nuevas orquestas de diferentes géneros”, agregó Valdemar Rodríguez.

ORGANIZADOS

– ¿Cuántos músicos han decidido incorporarse a este movimiento?

-Ya tenemos casi 200 músicos en la Big Band de Jazz, en una Orquesta Latinocaribeña, un proyecto de rock sinfónico, un coro, ensambles de jazz, rock, afros y de música urbana, este último es un género que yo no había explorado. Los muchachos vinieron un día a ofrecerme un grupo, me lo mostraron y me encantó. Es música que llama a mucha gente, el Ensamble Kocoa se presentó el viernes y La Patana estaba full, la gente gritaba con ellos, cantaba las canciones. Entonces, estamos abiertos a todos los géneros, solo de buena calidad.

-Quiere hacer música de alto nivel, profesional pero lo que conocemos de estas agrupaciones que salieron del Conservatorio es que tocaban temas clásicos, versiones, tributos ¿Se proponen abordar el mismo repertorio o crear temas propios?

-Ambas cosas. Los temas propios son una de las cosas que adolecimos en el pasado. Es verdad, las agrupaciones se conocen por su propio repertorio, más que por sus versiones o los tributos, que los podemos hacer muy bien, pero efectivamente la gente identifica a las bandas y a las orquestas por su propia música. En ese aspecto, ya comenzamos a trabajar. La noche del sábado, la orquesta de rock sinfónico, Euforia, interpretó un par de temas inéditos, uno de ellos se titula “Euforia”, casualmente. Crear es un asunto que le he puesto a cada una de las bandas, tienen que hacer su propia música.

– ¿Se proponen grabar?

Grabar también ¡Claro! Estoy seguro que esto será muy pronto, porque el nivel que hemos alcanzado en estos últimos dos meses que hemos trabajado es realmente altísimo. Son músicos profesionales. Hay muy jóvenes, de 18 o 19 años, pero también tenemos personas de 35 o 40 años. El promedio de edad es de 20 a 25 años. Nos acompañan músicos como Manuel Barrios, Hugo Oliveros, el maestro Rodolfo Reyes. Ya tenemos el nivel para grabar, ahora nos toca decidir qué vamos a grabar. Porque yo creo que tenemos que proponer ya algo nuevo, algo diferente.

– Para todo esto se requiere dinero, financiamiento ¿Cómo planea hacerlo?

-Nuestras orquestas van a poder sustentarse. Ya han sido convocadas para tocar en festivales y eventos que esperamos cubrir para mantenernos. Seguramente, también vamos a tener otros apoyos privados y públicos.

BUSCANDO LA EXCELENCIA

– ¿Cree que esa experiencia que acumuló durante cuatro décadas en el Sistema lo van a ayudar a sacar estas orquestas adelante?

– ¡Por supuesto! En pocos meses hemos logrado un gran progreso y yo mismo estoy sorprendido. La reacción del público ha sido extraordinaria, vinieron muchos músicos a escucharnos por curiosidad y mucha gente se me acercó a decirme que esto no existía en Venezuela, no habían escuchado esta calidad.

– ¿Por qué maestro? ¿Qué pasaba con la escena, la industria musical de Caracas?

Siento que todo se ha convertido en ganar dinero y se ha perdido la búsqueda de la excelencia, para ganar dinero con pocos ensayos, con poca experiencia. Mi formación es la búsqueda de la excelencia independientemente del dinero. Siempre buscando la excelencia, tengas mucho o poco dinero. El dinero es solo una consecuencia de tu trabajo, pero no puede ser el fin, y eso es lo que hemos logrado en estos pocos meses de trabajo con los muchachos que están trabajando con nosotros en estas agrupaciones. Ellos están felices, orgullosos, se sienten importantes haciendo música de altísimo nivel. Hay tres cosas aquí. La metodología de trabajo que el maestro José Antonio Abreu me inculcó, que asegura que las cosas van a salir bien. Lo segundo, es trabajar, el trabajo no se logra de un día para otro porque hay que ensayar, estudiar, concentrarse, comprometerse. Lo tercero, y lo más importante, es el sueño, los muchachos están soñando ahorita.

– ¿Y cuál es su sueño?

-Mi sueño es hacer agrupaciones en las que los muchachos puedan ser profesionales de la música popular y se sientan reconocidos en movimientos de muy alto nivel técnico y artístico. Esto es lo que siento con estos muchachos, que están muy ocupados, no son exclusivos del movimiento, tienen otros trabajos, tocan con todo el mundo y cuando están con el movimiento se sienten en lo suyo, en la búsqueda de la excelencia. Tengo la dicha de escuchar sus ensayos. He aprendido muchísimo, para mí es un mundo aparte. Vengo de la música académica. Durante 32 años fui clarinete de la (Orquesta) Sinfónica Simón Bolívar, pasaba el día sumergido en Beethoven, Brahms, Mozart, Mahler. Una vez que comencé a indagar sobre los géneros populares y comenzamos a formar las orquestas en el Conservatorio se me abrió una ventana gigantesca. Yo no sabía que la música popular era tan elaborada también, tan difícil, agradable y para bailarla. Una vez que sabes su complejidad, la comprendes, comienzas a disfrutar de ese mundo, es tan fascinante como el académico.

– ¿El movimiento tiene sede?

– Tenemos una sede administrativa, donde tenemos un estudio de grabación. También tenemos unos salones de ensayo y estamos haciendo vida en el TTC. Estamos por firmar un convenio con el teatro y de hecho estamos trabajando ahí. Todas las actividades musicales las estamos haciendo en el Teresa Carreño.

– ¿El movimiento tiene o tendrá becas como las del Sistema?

– En este momento hemos logrado mantenerlos con una beca, con la que los músicos se ayudan para los traslados, sus meriendas. Nunca es suficiente, y por eso, buscamos los recursos para que estas bandas puedan generar los recursos para mantenerse.

– ¿Piensan crecer a otros estados?

– En este momento no está planteado como una prioridad, vamos a consolidar lo que tenemos acá y después vemos qué hacer. Esperemos que sí.

– Además de este festival ¿Qué más veremos del movimiento en lo que queda de este año?

– Tenemos varias invitaciones. Vamos a tener noticias pronto.

– ¿Qué quiso decir con el nombre de Notas en red?

– Somos una red, en Caracas ya tenemos 11 agrupaciones de distintos géneros. Buscamos una palabra que abarcara todo porque somos rock, jazz, afro, y somos como una red de notas que se conectan unas con otras. Queremos hacer propuestas multidisciplinarias, fusionar orquestas. Aspiramos también que surjan nuevos ritmos, nuevas fusiones, que sea un movimiento que proponga algo diferente, nuevo. El movimiento no es solo para tocar bien, queremos proponer algo.

UNA VIDA INTENSA

– ¿Y su música, su proyecto personal?

– Toqué con el movimiento, de solista, con la Big Band de Venezuela, pienso grabar con ellos. En el movimiento soy más de la parte burocrática y no me desligo de la música: Sigo enseñando, tocando en festivales como clarinetista. Acabo de regresar de hacer dos conciertos en Europa. Uno en Bélgica, con la Banda Real toqué un concierto de Giancarlo Castro, en un festival con seis clarinetistas muy famosos, entre ellos, Paquito D´ Rivera. Luego me fui a Francia, a un festival en Normandía, toqué y di un curso. También di clases en el Conservatorio de París. Luego me vine a trabajar con los muchachos del movimiento que me estaban esperando. Esta semana me voy a Manizales (Colombia), a dar un recital y unas clases. Esa es mi vida, muy intensa y muy rica.