Este sábado 17 de marzo a las 04:00 pm, la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela volverá a hacerse sentir en el Festival Tchaikovsky que enarbola la programación del 43 aniversario de El Sistema.

Por Roberto C. Palmitesta R.

Conducidos por el maestro Pablo Castellanos, interpretarán un repertorio muy emblemático, difícil y emotivo con la Sinfonía N° 6 conocida como “La Patética”, siendo la última sinfonía que el célebre compositor ruso logró escribir y que dirigió en su estreno pocos días antes de fallecer.

Como si no fuera suficiente la “Bolívar B” también dará vida a las Variaciones para violoncelo sobre un tema rococó, estilizada por el clasicismo y muchos historiadores y expertos aseguran que Tchaikovsky la escribió pensando en Mozart. Es una de las obras para violoncelo del repertorio mundial y el solista será nada menos que Edgar Calderón.


Ha sido duro el tiempo de ensayo y de estudio. Es una de las obras más difíciles que se han escrito para el instrumento y cualquier solista la debe enfrentar con mucho estudio y dedicación”, expresó Edgar Calderón ante el reto que le espera el sábado. “Ya la había tocado justamente con el maestro Pablo Castellanos hace muchos años en Maracay, entonces ambos la conocemos bien”, añadió al referirse al proceso de preparación.


 

Sin embargo el violoncelista, primero de fila de la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, la conoce muy bien y es por ello que al mismo tiempo que sabe el tamaño del reto que le espera, por otra parte conoce todas sus virtudes y dificultades. “Creo que es el concierto de violoncelo que más he tocado en mi carrera, la toqué en Falcón, en Guárico, en Puerto Ordaz, pero es primera vez que la voy a tocar con mi propia orquesta”, destacó.

El experimentado solista explicó que la obra responde bien al significado de la palabra Rococó, por lo recargada y lo virtuosa que es, con muchas notas, es como un solo del instrumento de principio a fin. Vale recordar que junto a los conciertos de Haydn, Dvorak y Schumann, son las obras de violoncelo obligadas en las audiciones y en cualquier proceso de formación profesional.

Inclusive lo interpreté en Brasil, con la orquesta de Salvador de Bahía, que dirigió mi gran amigo Rafael Payare”. Luego la entrevista tuvo una pausa el tema de Tchaikovsky para hablar sobre el nombramiento de su gran amigo como Director Musical de la Orquesta Sinfónica de San Diego: “Me contento mucho por él, tiene un gran talento y de él solo se esperan cosas grandes”.

Retomando el tema del compositor ruso, Calderón destacó que los ensayos “han salido muy bien, los nuevos ingresos le han dado una energía renovada a nuestra orquesta,  han traído mucha frescura, si bien es cierto que muchos compañeros se han ido, al mismo tiempo muchos jóvenes han podido ascender, algunos de ellos los formamos nosotros mismos, y ahora estamos aprendemos con ellos”.

Edgar Calderón también se refirió al resto del repertorio del concierto que afrontarán sus compañeros de orquesta: “Van a tocar La Patética, que es una obra bellísima, que la orquesta la ha tocado muy pocas veces, recuerdo que la primera vez fue con Claudio Abbado, en un concierto muy emotivo, fue conmovedor porque al maestro al final se le salieron las lágrimas. La segunda vez fue con Gustavo (Dudamel) en Milán y ahora será la tercera vez”.

No dejó de elogiar el trabajo de su maestro Valmore Nieves: “Él es quien nos ha enseñado y formado a todos nosotros en la fila, pulió nuestro sonido y nos ha ayudado a salir adelante, todavía sigue siendo mi maestro, viene a los conciertos, me escucha y me orienta”.

En cuanto a su labor docente, señaló que ayuda en la escuela de violoncelo que fundó el maestro Valmore Nieves: “ha creado una gran escuela donde han sido formados muchos talentos provenientes de distintas regiones del país, él siempre se preocupa que sus alumnos destaquen, se preocupa más por enseñarnos que por sobresalir o figurar el mismo”.