La Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela celebra 43 años de El Sistema al ritmo de Tchaikovsky
Por Roberto C. Palmitesta R. @RPalmitesta
ESPECIAL PARA @VZLASINFONICA

A lo largo de 43 años, la música de Pyotr Ilych Tchaikovsky ha formado parte importante del proceso de formación de los músicos que han hecho carrera dentro del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. Los conciertos y las sinfonías del célebre compositor ruso han acompañado el crecimiento artístico de miles de instrumentistas desde su infancia.

Este sábado 3 de marzo a las 04:00 pm, la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela dirá presente en el Festival Tchaikovsky, con un concierto que tendrá como escenario a la Sala Simón Bolívar del Centro Nacional de Acción Social por la Música. El director será nada menos que Andrés David Ascanio y el programa seleccionado incluye algunas de las obras más exigentes como lo son la  Suite N° 3 Op. 55 y la Sinfonía N° 3 en Re Mayor Op. 29  

Antes de hablar de lo más importante del repertorio de Tchaikovsky, hay que hablar de lo que significa para el Sistema, porque desde nuestros inicios empezamos a tocar su obra. Cuando estábamos en las orquestas infantiles y juveniles teníamos que tocar una o dos obras de él por su misma magnitud sinfónica. En lo musical el maestro Abreu nos decía que era uno de los compositores más importantes del repertorio sinfónico mundial de todos los tiempos”, expresó Andrés David Ascanio, quien será el director del concierto de este sábado.

La dirección musical del genio ruso siempre ha cautivado por igual a niños, jóvenes y adultos, según Ascanio se debe a que “crea unos colores, una potencia y a la vez una musicalidad increíble, además de que él era un compositor de ballet lo que hace que tenga una infinidad de temas bellísimos, uno más increíble que el otro para integrar en los repertorios de los conciertos. Otra cosa que enriquece aún más su música es que incluye temas del folclor ruso y de su época”.

La Sinfonía Nº 3 también es conocida como “Polaca”, fue compuesta entre junio y agosto de 1875 y estrenada es Moscú en noviembre del mismo año.

Fue dedicada a Vladimir Shilovskii y tiene una duración aproximada de 47 minutos. Es la única de las sinfonías de Tchaikovsky que tiene cinco movimientos en vez de cuatro. El apodo de “polaca” se debe a que el quinto movimiento está influenciado por el ritmo de polonesa.

Las críticas que ha recibido esta orquesta cuando interpreta obras de Tchaikovsky durante sus presentaciones internacionales siempre han sido positivas, inclusive los grandes maestros como Sir. Simon Rattle y Claudio Abbado han elogiado su desempeño.


Vale destacar que el maestro José Antonio Abreu reconoció siempre el aporte de Tchaikovsy para la música académica occidental y llegó afirmar que “es uno de los más grandes compositores sinfónicos de la historia”.


Tchaikovsky es quizá el gran exponente del nacionalismo ruso dentro de la música académica. Sus obras como la Sinfonía N°6 en Si menor, “Patetica”, y la Sinfonía N°2 en Do menor, “Pequeña Rusia”; además de sus piezas para los ballets de La bella durmiente, El lago de los cisnes, y toda la Suite Cascanueces, son referentes del romanticismo tardío del siglo XIX.