Un programa especial de Todo Noticias retrata la vida de sus integrantes, que escaparon de la brutal crisis de su país para seguir sus sueños.

Vía: tn.com.ar
La historia de Latin Vox Machine, la orquesta de músicos venezolanos exiliados que se armó en la Argentina

Venezuela vive una crisis terminal desde hace años. Producto de esa difícil situación humanitaria, social y de seguridad, miles de sus habitantes se escaparon a otros horizontes. La Argentina fue uno de esos lugares. Latin Vox Machine es una orquesta compuesta por músicos académicos que tuvieron que dejar su tierra. Llegaron en el último año para empezar de nuevo y continuar su sueño de vivir de la música. Un programa especial de TN contó la historia de sus integrantes, el infierno del que se fugaron y de cómo llegaron a tocar en el CCK a sala llena.

La emoción une a cada uno de sus integrantes cada vez que recuerdan a su madre patria, sus familiares, sus orígenes y la vida que tenían allá. «Los que vinieron a la Argentina no la conocían. Es como comprar una casa sin verla», recordó Omar Zambrano, el fundador del grupo que empezó con 25 integrantes y ahora son cerca de 80.

Las frases aparecen casi calcadas entre cada uno de los que fueron entrevistados. «Extraño mucho»; «quiero ver mis aguas, mis calles»; «mis padres están allá y me gustaría verlos»; «queremos seguir viviendo de la música», son algunas de las expresiones más repetidas.

Con más tiempo en el país, Zambrano tuvo la tarea de unir a todos los músicos para armar una orquesta de venezolanos. «Fue un desafío gigantesco mayor al que esperaba. La música no tiene fronteras. Transforma sociedades», sostuvo.

Fraimer Reyes, uno de los integrantes, contó su drama. Su historia en Venezuela terminó después de que lo asaltaron tantas veces, que una de ellas, casi pierde la vida. «No podíamos movernos con libertad. Es una guerra lo que pasa. Argentina nos brindó una segunda oportunidad. No vivimos con lujos, pero vivimos bien, comemos bien y ayudamos a nuestros familiares», opinó.

Su terrible padecimiento empezó en Brasil. En ese país, el primero en el que vivió tras el exilio, vivió en una favela. «La pasamos mal. Tanto que estuve a punto de vender mi instrumento. Mi esposa me rogó que no lo vendiera. Se lo agradezco porque así ahora puedo ayudar a mi familia», dijo, con lágrimas en los ojos.

Muchos de los músicos de Latin Vox Machine viven de diferentes trabajos no relacionados con la música. Pero algunos, como Reyes, se las arreglan para tocar en los subtes y con eso ganarse unos pesos: «Mientras tanto, tocó acá y hago unos mangos para la SUBE«.

En el momento de las pruebas de sonido, antes del concierto, Zambrano los alienta como un DT a sus jugadores antes de salir a la cancha. Su frase, define el alma de este grupo de inmigrantes: «Nos quitaron todo y nos quedó solo la identidad. Eso no es negociable».