«Lo que ganamos no es suficiente para mantenernos», resume José Saglimbeni, hijo de extremeña, músico y profesor universitario

Vía: www.hoy.es | ANTONIO J. ARMERO

«Sí, confieso que como padre de familia y como profesional, me he planteado abandonar Venezuela. Tengo en mano lo que podríamos llamar un plan ‘B’. El plan ‘A’ es continuar con mi profesión, seguir haciendo lo que he hecho toda mi vida, o sea, ejercer como músico y como docente. Pero existe un plan ‘B’. Lo que ganamos como profesionales no es suficiente para mantenernos. La alimentación es escasa, las medicinas también, y los servicios públicos son deficientes». Y además, José Felipe Saglimbeni (57 años) tiene «muchas ganas» de estar con su hija, de 24 años y que desde noviembre del año 2017 estudia y trabaja en Madrid.

Natural de la Valencia venezolana e hijo de italiano, Saglimbeni tiene también la nacionalidad española gracias a su madre, que nació en Cabeza del Buey (Badajoz) y que hasta los 18 años vivió en Don Benito. La mujer llegó a Venezuela en el año 1958 y murió en 2016. «Gracias a ella, yo he tenido el privilegio de visitar Extremadura varias veces en mi vida», cuenta el músico por teléfono desde Barquisimeto, a 370 kilómetros de Caracas. En media hora de conversación por WhatsApp, su voz se entrecortada varias veces, y la conexión se interrumpe en dos ocasiones. El pan nuestro de cada día para alguien que telefonee con frecuencia a Venezuela. Y en cualquier caso, un asunto menor en comparación con otras necesidades actuales en el país.

Viajó a Don Benito varias veces de adulto, pero los mejores recuerdos son los de sus visitas a la tierra de su madre teniendo ocho y quince años, evoca José Felipe, que tiene amplia formación y experiencia como músico, y lo mismo en tareas docentes. Estudió en el sistema de orquestas sinfónicas infantiles y juveniles de Venezuela, «el gran movimiento que fundó el maestro José Antonio Abreu», detalla. Es docente en la especialidad de Educación Musical, y obtuvo el grado de maestría en gerencia educativa.

En la actualidad, trabaja para el sistema de orquestas juveniles y da clases en el Conservatorio Vicente Emilio Sojo (Barquisimeto). Además, es profesor en la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado, en la misma ciudad. Su mujer, Yuraima de las Mercedes Montilva Calderón, es licenciada en Letras y especialista en Literatura Hispanoamericana.

En España sería probablemente un matrimonio con dos buenos sueldos. En la Venezuela de hoy, tal como él explica, a duras penas les da para vivir. «Desafortunadamente, es sabido en todo el mundo la situación tan triste que está viviendo el país –lamenta Saglimbeni–. Sinceramente, una situación muy pero que muy difícil, debido al empeño de un sector político por mantener una ideología que nos está perjudicando mucho».

Estanterías vacías

En el día a día, esto significa estanterías vacías en las tiendas, los supermercados o las farmacias. Y lo que sí se puede comprar, tiene precios inasumibles.

«Sufrimos una carestía muy importante, tanto que afecta a la seguridad ciudadana. Hay bastante violencia, no tanto verbal como física. Se ha perdido el valor del respeto. Afortunadamente, no es la violencia que vemos en televisión que se está produciendo en Siria, no hemos llegado a esos extremos porque en ese caso estaríamos hablando ya de una guerra civil, pero lo que percibo en mi ambiente es mucha tensión».

Que la situación degenere en un conflicto bélico es una posibilidad. «Lamento mucho decirlo, pero siento que en el ambiente se respira la posibilidad de una guerra civil. En este momento la veo lejana, pero ante el momento tan difícil que vive el país, es algo que no se descarta», apunta el músico venezolano y español.

«Lo más importante ahora –continúa– es que a través del diálogo y el respeto a quienes no piensan como nosotros, consigamos evitar una situación violenta. Todos coincidimos en el hecho de que esta es una crisis de la que, como sea, hay que salir en paz».

Respeto, término clave

En su análisis, hay una palabra que se repita cada poco: respeto.


«La salida a esta situación tan difícil –propone– radica primero en el rescate de valores como el respeto, que se ha perdido»


 


«Este problema –explica Saglimbeni– se originó desde que el difunto expresidente Hugo Chávez llegó al poder en el año 1998».


Otro punto de inflexión, más reciente, fueron las elecciones de diciembre del año 2015, que Nicolás Maduro perdió, lo que permitió a la oposición por primera vez en los últimos años tener una mayoría en la Asamblea Nacional (AN). «Con esa derrota, Maduro se encontró con una barrera democrática que rompió sus esquemas. Y lo que hizo fue crear la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), una instancia formada por un cien por cien de personas adeptas al pensamiento chavista, lo que le permite sacar adelante todo lo que quiere. Es un poder paralelo, creado por él de forma ilegal, porque ni siquiera consultó al pueblo, mientras que la AN salió de las urnas, la votó el pueblo. Siento que él actuó de forma antidemocrática e ilegal».

En este contexto, él cree que «lo más importante ahora es que Maduro reconozca que existe esa AN elegida por el pueblo y se convoquen elecciones libres, limpias, con un consejo electoral independiente». «Y que se elija –añade– a un nuevo presidente que tal como establece nuestra Constitución, jure ante una Asamblea Nacional elegida por el pueblo, no ante una Constituyente ilegal».

José Saglimbeni: «Mi plan 'A' es seguir aquí, pero el 'B' es salir y lo tengo bien presente»

«Ahora la veo lejana, pero la guerra civil es algo que no se puede descartar, es una opción que se respira en el ambiente»

JOSÉ FELIPE SAGLIMBENI | VENEZOLANO Y ESPAÑOL, HIJO DE EXTREMEÑA

 

El profesor y músico cree que «a día de hoy, existe una mayoría de venezolanos que no comulga con la ideología del gobierno nacional». «Tenemos un cuerpo diplomático que se dirige a los representantes de otros países de forma muy ofensiva, así que imagine cómo tratan a la población», abunda José Felipe Saglimbeni, un católico practicante que apela también a su fe.

«Creo que con la ayuda de Nuestro Señor encontraremos ese punto de encuentro tan necesario y evitaremos una guerra civil. Con la ayuda también de las naciones que están apoyando al pueblo venezolano, pienso que podemos salir adelante»