Este sábado 9 de junio a las 04:00 pm continua el ciclo de conciertos “Venezuela es música: nuevas generaciones”, que presenta la Orquesta Sinfónica Municipal de Caracas (OSMC), gestión cultural de la Alcaldía de Caracas, esta vez bajo la dirección de uno de los jóvenes más exitosos y de mayor futuro en el país como lo es Jesús Uzcátegui.

Todos los conciertos se realizarán siguiendo la modalidad de “Conciertos Comentados”, con ejemplos musicales en extraordinaria cátedra de parte de Sadao Muraki, pianista y Presidente de la Orquesta, quien ya ha convertido en ésta didáctica práctica previa a los conciertos, en una de las características más importantes de todo el proceso de interacción de la Orquesta con su público.

El programa incluye el retador Concierto para violín y orquesta de Aram Khachaturian, contando con el virtuoso Gianfranco Garofalo como solista; también la fantástica Sinfonía del Nuevo Mundo de Antonín Dvorak. El escenario será el majestuoso Teatro Municipal de Caracas. La entrada es libre.

“Quiero agradecer al maestro Rodolfo Saglimbeni por la invitación que me extendió para dirigir a su orquesta, para mí es un privilegio y un honor trabajar con la OSMC que tiene tantos años de gran trayectoria y es toda una institución en la ciudad y en el país. Para mí es genial llenarme de la experiencia que tienen todos sus grandes músicos, me gusta mucho la energía de la orquesta porque están prestos a recibir a las nuevas generaciones, no solo en la dirección, también en lo académico con los solistas y es muy bonito que los jóvenes puedan aprender de quienes tienen tantos conocimientos. Más allá de eso, agradezco el tener la oportunidad de dirigir por primera vez en el Teatro Municipal de Caracas que tiene tanta historia y es todo un ícono de la cultura musical venezolana”, expresó Jesús Uzcátegui.

En relación al repertorio, Uzcátegui afirma que el concierto para violín y orquesta de Aram Khachaturiam “es sumamente difícil, tanto para la orquesta como para el solista, y para mí es un reto grande porque nunca lo había dirigido, y tiene muchos detalles a los que le podremos sacar provecho y ganar musicalmente. Por su parte la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvorak es fantástica, espectacular, porque abarca la estructura de América, Dvorak supo mezclar muchos ritmos y melodías de las cuales se inspiró durante su venida al continente”.

El concierto para violín de Khachaturian se terminó de componer en 1940 y fue dedicado al gran violinista ruso David Oistrakh, quien lo estrenó ese mismo año en Moscú. El solista inclusive asesoró al compositor. La obra fue galardonada con el Premio Stalin de las artes en 1941 y se convirtió en parte trascendental del repertorio violinístico del siglo XX. Es tan llamativo y representa tanto como reto que el famoso flautista francés Jean-Pierre Rampal versionó la pieza adaptándola para la flauta en 1968.