El músico venezolano se concentra en continuar la obra del maestro Abreu, para llevar la música y otras expresiones del arte a grandes y chicos. Asimismo, el instrumentista trabaja en proyectos de música de cámara

Fotógrafía @johdrydaniels

Méndez se concentra en continuar la obra del maestro Abreu, para llevar la música y otras expresiones del arte a niños y adolescentes, así como a mujeres y hombres adultos sin ningún tipo de distinción.

 

“La ejecución del violín nunca termina” y la carrera musical del maestro Israel Méndez tampoco se agota. Este músico venezolano perteneciente a la orquesta cúspide de El Sistema, la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela (Ossbv), quiere enfocarse en la música de cámara y en maravillar a los niños mediante la enseñanza de las notas del pentagrama.

Pertenecer a la Ossbv por 14 años, la orquesta con mayor trayectoria de Venezuela, es haber escrito parte de la historia de la música clásica con tinta nacional con presentaciones en más de 70 ciudades. “Como orquesta hicimos cosas maravillosas en los mejores y más exigentes teatros del mundo, nos codeamos con los grandes de la dirección, los solistas más reconocidos, fue algo que el maestro José Antonio Abreu soñó alguna vez que se podía lograr. Haber sido testigo y protagonista de ello, ha sido un privilegio gigante”, expresó.

“Impartir todos los conocimientos que hemos adquirido tanto dentro como fuera del país a las siguientes generaciones es la forma de retribuir lo que con tanto amor se nos dio a cada uno de nosotros. Por eso la gran mayoría de músicos formados dentro del Sistema se dedican a la labor docente y no soy la excepción. He impartido clases de violín en diversos núcleos del Sistema tanto en Caracas como en el interior de Venezuela, incluso junto a otros compañeros de la OSSBV tuvimos la dicha de formar parte de un proyecto maravilloso ubicado en el campamento Canaima de Ciudad Guayana, donde impartimos clases de violín, viola, cello y música de cámara a una agrupación de cuerdas formada única y exclusivamente por indígenas de la región. También, durante varias de nuestras giras a la ciudad de Los Ángeles, con la OSSBV y el maestro Gustavo Dudamel, tuvimos el placer de impartir clases y compartir conciertos en conjunto con los niños de Youth Orchestra of Los Ángeles (YOLA)”, recordó.

El violinista, que por ahora se encuentra en Davenport (Florida), tiene “grandes proyectos para hacer música de cámara y dedicar gran parte de mi vida a la docencia y así poder brindar a la mayor capacidad de gente posible los conocimientos y valores que me inculcaron dentro de El Sistema”, porque así como la música nunca se acaba, la “ejecución del violín nunca termina, el arte en general nunca termina, siempre hay un objetivo, siempre hay una nueva pieza, un nuevo concierto, un nuevo alumno, siempre hay un reto nuevo y fascinante que hace que ame el violín y la música en general”.

Según Méndez, la música de cámara es vital en la vida de un músico. A lo largo de tantos años dentro de El Sistema “llegué a formar parte de gran variedad de agrupaciones de este género, tales como ensambles de cuerda, dúos de violín y viola o violín y cello y varios cuartetos de cuerda llegando incluso a recibir clases magistrales con el cuarteto de cuerdas de la Orquesta Filarmónica de Berlín, en Puerto La Cruz”.

Este músico se ha destacado como ejecutante solista del violín. Entre sus conciertos recuerda con afecto la Romanza para violín y orquesta de Antonín  Dvořák,  junto a la Orquesta Sinfónica del estado Miranda, bajo la batuta del maestro Gregory Carreño, “una presentación muy especial para mí, ya que en ese entonces formaba parte de la fila de los primeros violines de dicha orquesta y ver a mis compañeros acompañarme con tanta alegría y dedicación fue realmente especial”.

Otras de sus presentaciones fue para la interpretación de Las cuatro estaciones, de Vivaldi, que hizo junto a los profesores del Núcleo de Baruta y junto a una orquesta de cámara formada por niños de 9 a 14 años que en ese momento eran sus alumnos. “Ver la pasión por la música y el profesionalismo de esos niños a tan corta edad solo te hace pensar y sentir que la música es lo más grande que le puede ocurrir a un ser humano”, acotó.

RECORRIDO

Con tan solo 36 años de edad, el músico caraqueño Israel Méndez presume de haber acompañado a reconocidos violinistas como Itzak Perlman, Pinchas Zukerman, Sarah Chang, Joshua Bell, Alexander Schneider, Alexis Cárdenas y Salvatore Accardo; a Lang Lang, Daniel Baremboin o Yuja Wang en el piano; a Yo-Yo Ma  con su cello o a la contraalto Anna Larsson.

El violinista, que inició sus estudios musicales en el modesto núcleo de San Agustín de El Sistema, brilló junto a la Ossbv, catalogada varias veces por la revista Gramophone entre las 50 mejores orquestas del mundo. Junto a esta orquesta se ha presentado en el Musikverein, el Carnegie Hall-NY,  el Berliner Philarmonie, el Teatro Colón, el Teatro Nacional-Beijing, el Palau de la Música Catalana, el Teatro Mayor de Bogotá, el Auditorio Nacional de la Música de Madrid, el KKL Luzern, el Walt Disney Concert Hall o la Scala de Milán, entre muchos otros.

Asimismo, ha sido dirigido por maestros de la batuta como Sir. Simon Rattle, Claudio Abbado, Lorin Maazel, Gustavo Dudamel, Nikolaus Harnoncourt, Daniel Baremboin, Herbert Blomstedt,  Rafael Payare, Diego Matheuz y Christian Vázquez.

Israel Méndez y su violín han participado en 18 grabaciones discográficas de la OSSBV, bajo la dirección del maestro Dudamel, con el prestigioso sello Deutsche Grammophon, entre los que destacan Fiesta (2008), que estuvo nominado a Mejor Álbum de Música Clásica de los Grammy Latinos y Guaco Bidimensional (2016), que se alzó con un Grammy Latino como Mejor Álbum Tropical Contemporáneo.

También estuvo en la grabación de la banda sonara de la película The Liberator, compuesta por Dudamel, que obtuvo la nominación a la Mejor Música Original de los Premios Platino 2015.

“Comencé mis estudios de música a los seis años de edad dentro del núcleo de San Agustín en la ciudad de Carcas, luego comencé a estudiar en el Conservatorio de Música Simón Bolívar y justo en ese momento decidí que quería dedicar mi vida a la música y realmente elevar mi nivel lo más alto posible. Así que al terminar mis estudios de bachillerato comencé mi camino a la profesionalización en la Universidad Nacional Experimental de las Artes, donde obtuve mi Licenciatura en Música, mención Ejecución  del violín, de la mano de mi maestro Edgar Aponte, mientras veía frecuentemente clases magistrales con maestros de talla internacional tales como Marylou Churchill, Oliver Charlier, Roberto Valdés, Felicitas Hofmeister, Francisco Cabán,  y grandísimos maestros venezolanos como José Francisco del Castillo, Sergio Celis, Víctor Vivas, Ulises Ascanio y Luis Miguel González, entre otros”.