La repertorista con casi 20 años de experiencia y encargada del entrenamiento vocal de jóvenes de El Sistema demanda la creación de una escuela profesional de canto lírico que atienda la cantera de talento nacional.Seguimos construyendo para poderle darle apoyo al talento que tenemos”, afirmó.

Por Várvara Rangel Hill ESPECIAL PARA @vzlasinfonica

Ciarfella es una “hija adoptada” de El Sistema

Nunca se presenta sola, siempre acompañada, bien sea que esté en el piano o entre el coro. Esa es la profesora Franca Ciarfella, una pianista repertorista de referencia nacional y que ha sido artífice de innumerables recitales y montajes de ópera por casi dos décadas.

Por un llamado de la maestra Margot Parés-Reyna, hace 10 años la docente universitaria comenzó a trabajar formalmente como entrenadora vocal de algunos de los muchachos del Coro Sinfónico Juvenil de El Sistema. Asimismo, forma parte del jurado en las audiciones, de los comités que eligen a los elencos y acompaña las clases magistrales de las personalidades internacionales que trabajan con el programa artístico y social.

Ciarfella es una “hija adoptada” de El Sistema. Se siente afortunada de “pertenecer a esta gran familia y de haber podido disfrutar de oportunidades, trabajar al lado de personalidades importantísimas a escala nacional e internacional, con grandes directores, en proyectos increíbles, como La Bohème”, junto a la Sinfónica Simón Bolívar y la Coral Nacional Simón Bolívar, bajo la batuta de Gustavo Dudamel, en la gira de 2015, en Milán, donde participó no solo como pianista repertorista en los ensayos sino como cantante junto a los muchachos del coro.

No obstante, la lista de directores con los que ha trabajado incluye nombres como los de Claudio Abbado, Carlos Riazuelo, Alfredo Rugeles, Rodolfo Saglimbeni, Gregory Carreño, Luis Miguel González, Christian Vásquez, Diego Matheuz, Elisa Vegas, Simon Rattle, Georg Mark, John Adams, entre muchos otros. Mientras que la lista de cantantes es demasiado extensa para ser citada.

Franca Ciarfella dice que su formación musical comenzó a los cuatro años, cuando comenzó a “jugar” con el piano y continuó a los cinco en clases privadas. A los diez ingresó al Conservatorio Juan José Landaeta donde se graduó.

-¿Cómo se convirtió en pianista repertorista?

No sé exactamente cuando me convertí en repertorista, realmente es una carrera que no termina nunca, siempre estamos acompañando, siempre estamos enseñando, o siendo el soporte musical para el desempeñar operístico. Puedo decirte que desde que estudiaba música de cámara en el Conservatorio Juan José Landaeta, me metía en todas las clases de canto para acompañarlas, porque me enamoré del canto desde un principio, y pues ya siendo pianista, esa asociación empezó a darme satisfacciones, así que seguí con el acompañamiento durante mi carrera en el conservatorio, al igual que otras cátedras, cómo violín, flauta, guitarra, y así pues un buen día empecé a estudiar canto lírico. En principio para poder tener la claridad de ambos panoramas, el del piano que ya venía desempeñando desde muy pequeña y el canto, que era ¡El reto!

-¿Cuántos años lleva en esta disciplina?

-A nivel profesional, ya habiendo trabajado en teatros con los montajes de ópera, y en clases magistrales de grandes maestros y solitas del mundo lírico, puedo decir que tengo unos buenos 18 años en esto.

LOS REQUISITOS


“El repertorista debe poder corregir si algo en la ejecución vocal no está correcto. Afinación, entonación, pronunciación, estilo”, remató.


-¿Y para ser repertorista es necesario ser cantante? ¿Cuánto conocimiento de canto se necesita?

Hoy en día las exigencias son muchas. En los grandes teatros, compañías de ópera, el repertorista, a quien también se le llama vocal coach, juega un papel fundamental. A mí parecer debe tener altos conocimientos vocales. Debe poder dar a conocer musicalmente la obra que el cantante debe aprender, debe poder cantar las líneas vocales de las otras voces -en lo que a ópera se refiere-. El repertorista no necesariamente debe tener un instrumento super dotado pero a mí parecer se debe estudiar como conducir los sonidos de manera apropiada. Todo esto para poder realmente dar una idea atinada al cantante de qué es lo que se quiere en determinado pasaje, o cuáles son las connotaciones estilísticas de la obra que se está ejecutando. Por lo tanto, partiendo de mi experiencia, el estudio del canto para un repertorista es una necesidad.

El repertorista –aclara Ciarfella- no es un simple acompañamiento musical, desconectado de lo que desempeña el cantante, es en algunos casos la orquesta que debe reflejar a través de muchas habilidades lo que está escrito en la partitura. En otros casos el repertorista es un solista que hace un dúo con el cantante (música de cámara) y debe absolutamente poder entender el mensaje musical del solista y a la vez dar otro mensaje (al público), ya que es un solista a la par”.

“El repertorista debe poder corregir si algo en la ejecución vocal no está correcto. Afinación, entonación, pronunciación, estilo”, remató.

-Para trabajar esto con los cantantes ¿Cómo hace? ¿Cuál es su técnica?

Realmente no es una técnica. Lo que se necesita es, primeramente, conocer la obra desde el punto de vista pianístico, es decir, debemos tener en dedos la obra a trabajar de manera de enfocarnos en la línea melódica que debemos apoyar para el cantante. En el caso de las óperas, hay que conocer todas las líneas vocales de manera de poder cantarlas cuando hay los ensambles. Cuando el trabajo es con un solista. Hay que conocer la obra desde el punto de vista orquestal, es importante saber cuáles instrumentos estamos representando en el piano a la hora de acompañar. En mi caso, la experiencia representa lo fundamental: El trabajo con diferentes directores de orquesta, ha enriquecido mi repertorio de óperas y obras sinfónico corales, y mi trabajo en la universidad con la cátedra de dirección orquestal (donde trabajo actualmente con el maestro Carlos Sala), me ha permitido desarrollar habilidades a la hora de atender un ensayo con solistas y coro, cuando el director no está presente.


Hay que conocer la obra desde el punto de vista orquestal, es importante saber cuáles instrumentos estamos representando en el piano a la hora de acompañar.

-¿A este conocimiento detallado de la obra no le faltaría un poco de sentimiento, de expresión, o el repertorista no se encarga de esto?

El repertorista es un intérprete que, al igual que un pianista solista, debe reflejar cada detalle de la partitura, en su estilo, en su virtuosismo, en su dinámica, su expresividad, su mensaje, tanto en las obras de música de cámara como en las reducciones orquestales de las óperas. Como dije, debe el pianista poder reproducir lo que el cantante oye en la ejecución orquestal, con el plus de saber acompañar una línea vocal solista, por lo tanto queda claro que el repertorista mientas más conozca la obra y la refleje como tal, pues más logra su objetivo de trasmitir los sentimientos y emociones que puedan llegar tanto al cantante como al público.


La música de cámara es un universo de arte y emociones sin fin, son pequeñas escenas desde lo profundamente humano hasta lo más intangible y abstracto


 

FLEXIBLE EN EL ESCENARIO

-¿Y a usted no lo gustaría ser alguna vez ambos roles cantante y pianista en el escenario?

Me ha tocado ser pianista y a la vez cantante ¡Fue mucha responsabilidad! Una vez, en unas clases de dirección orquestal, con el maestro Mario Benzecry, hicimos Bastian y Bastiana, de Mozart. Toqué en los ensayos y a la vez intérprete el rol de Bastiana, y en otra oportunidad, bajo la dirección de la maestra Isabel Palacios, tuve la oportunidad de cantar el rol de Donna Elvira (de Don Giovanni, de Mozart) y al mismo tiempo colaboré con mi acompañamiento en los ensayos previos al montaje.

-¿No le desagrada que muchas veces el protagonismo se lo llevan los cantantes?

En el caso de la música de cámara hay dos solistas, y el oído culto sabe apreciar la buena ejecución de ambos y el acoplamiento, la música por encima de todo. Sin embargo, cuando acompañamos reducciones de orquesta en arias de ópera, pues el primer aplauso se lo lleva el cantante por supuesto, y eso siempre ha sido así, sobre todo si el cantante tiene dotes increíbles, así que no debe haber molestia por ello, ya que uno disfruta enormemente acompañar a un cantante que se destaque y arranque todos los aplausos.

-¿Hay una ópera, un aria, un poema o una canción anclada en su vida?

Una ópera anclada en mi vida, Tosca, desde muy pequeña la escuché por María Callas, y me ha tocado trabajarla en diversas oportunidades en el Teatro Teresa Carreño (TTC), las primeras dos veces con el maestro Carlos Riazuelo, posteriormente con los maestros Rodolfo Saglimbeni y Luis Miguel González. En la música de cámara siento que hay demasiado que se ancla en mi alma, hay Brahms, Mahler, Shubert, pero en especial un lied, Melancholie, que pertenece al ciclo Spaniches Lieder, de Schumann. La música de cámara es un universo de arte y emociones sin fin, son pequeñas escenas desde lo profundamente humano hasta lo más intangible y abstracto. Hace pocas semanas tuve el placer de poder trabajar en las máster clases del barítono alemán Johannes Kammler y fueron ocho días de poesía, canción, drama, mito y emociones, concentrados en las más hermosas obras de la literatura musical alemana, francesa e italiana. Terminamos con un recital dónde participaron más de 20 jóvenes cantantes de Fundamusical, una experiencia enriquecedora.

POR LA CONSTRUCCIÓN DE UNA ESCUELA

-Como artista ¿qué meta quiere alcanzar?

Actualmente trabajo en la formación musical de jóvenes cantantes en lo que a repertorio se refiere, es siempre un aprendizaje y me encantaría que aquí en Venezuela hubiese una plataforma sólida de fogueo, de poner en práctica todas las habilidades que juegan papeles importantes a la hora de representar una ópera, siento que hay demasiado talento para las pocas posibilidades de hacerle mérito a ello, estamos en eso muchos de los músicos que trabajamos en Fundamusical, pero aún hay mucho que hacer, que construir.

Ciafella añadió que: “La meta sería trabajar en un mismo “edificio” de formación lírica, dónde los cantantes desempeñen todas las asignaturas pertinentes al desarrollo de su talento y de su carrera artística, y con la posibilidad, al final, de poner en práctica lo aprendido en la representación de un título, con orquesta, y todo lo pertinente a un montaje. El maestro Marco Gandini ha venido en diferentes oportunidades a realizar este ideal (en el Sistema), estamos empezando a hacer ese trabajo, pero aún debemos consolidar las bases para que eso sea un proyecto estable, y sobre todo conseguir una escuela del canto, muy clara en sus perfiles y en su meta, para que, al igual que en cualquier universidad, el alumno sepa que entra para ser formado como cantante y salga de allí como tal”.

El Sistema de Coros ha sido una fuente de talento, de cantantes que han sido tomados en cuenta a lo largo de este tiempo, que se han formado poco a poco a en los últimos años, con diferentes personalidades docentes.

-¿No ha sido suficiente el Sistema de coros?

-No hubo la intención desde el pasado, porque si no ya tendríamos una escuela de canto ¿Qué hay desde hace diez años para acá? Una integración de lo vocal al Sistema de Orquestas. Esto ha sido enriquecedor para los muchachos. El Sistema de Coros ha sido una fuente de talento, de cantantes que han sido tomados en cuenta a lo largo de este tiempo, que se han formado poco a poco a en los últimos años, con diferentes personalidades docentes.

El trabajo coral ha sido una gran labor para el desempeño lírico del Sistema, pero no es suficiente, porque hace falta crear una plataforma más sólida, donde los muchachos comiencen por escalafones a formarse a nivel académico, con un sistema de sesiones, de temporadas con títulos, como hace el maestro Gandini, pero que sea continuo, de formación seria. De hecho, trabajamos en ello para formar esta especie de universidad de la lírica, que le dé un sostén al joven cantante, con un fogueo de tres a cuatro títulos al año. Eso no lo tenemos ahora, si acaso un título al año, que no es suficiente para su formación. Hay talentos que lamentablemente se ha tenido que ir a hacer carrera afuera, otros los tenemos acá a la espera de oportunidades para poder desarrollarse como cantantes”, lamentó la pianista.

-A propósito de lo que comenta ¿Cómo ha afectado la migración de talentos al canto lírico y coral en Venezuela?

Los talentos que se han ido del país en estos dos o tres últimos años ha sido importante, porque eran los solistas con los que el Sistema contaba para llevar a cabo proyectos líricos, eran la punta de lanza y el ejemplo a seguir para muchos de los alumnos que hoy siguen estudiando. La migración ha afectado en cierto modo. Estas bajas en el coro nos han llevado a hacer nuevas audiciones para buscar nuevos talentos y sorprendentemente los hay. Estamos llenos de talento, de voces excelentes, quizás nos faltan más docentes para la cantidad enorme  de talentos que hay no solo en Caracas, sino también docentes a escala nacional, porque no se dan abasto. ¡En el interior hay tanto talento! Antes podían venir por periodos a Caracas a terminar de formarse aquí. Pero ahora hay muchos muchachos que no pueden darse ese lujo. Justamente se han ido del país o recurrido a otro futuro. Es complicado, sabemos cómo es la situación del país en cuanto a los traslados, se ha vuelto una quimera en conseguir un boleto para venir a Caracas o ir al interior. Entonces, la migración ha afectado pero seguimos teniendo de dónde sacar, porque insisto, hay mucho talento.

-Perdone si soy indiscreta pero ¿Usted planea quedarse en el país o probar suerte afuera?

-No puedo darte esa respuesta. No tengo idea de qué va a pasar con mi vida, con mi familia. Todo es preocupante en muchos niveles. Hay mucho trabajo y mi meta sería terminar de formar a los jóvenes profesionales. Me encantaría poder trabajar a nivel profesional, como lo hice cuando había temporadas de ópera en el TTC, el Teatro Municipal y en el mismo Sistema de Orquestas. Pero ya no tenemos temporadas como tal, solo un proyecto académico con la ópera Idomeneo, con los maestros Marco Gandini y Maximiliano Bullo, que vienen a finales de agosto. Me encantaría trabajar en una compañía de ópera, con cantantes profesionales y con todo el montaje de una obra y me gustaría que fuera en Venezuela. Por los momentos, no tenemos esta estructura fija y solo cuando hay los medios económicos se hace, porque estas producciones requieren de un apoyo económico grande. Así que seguimos construyendo para poderle dar el apoyo al talento que tenemos.