Sinfonía por el Perú fue fundada hace más de seis años por el renombrado tenor peruano Juan Diego Flórez en beneficio de los niños y jóvenes del Perú que viven en situación de riesgo.

Por Roberto C. Palmitesta | @rpalmitesta
ESPECIAL PARA VENEZUELA SINFÓNICA @vzlasinfonica

La institución inspirada en el Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela, a base de mística, talento y dedicación ha logrado en corto tiempo consolidarse como una opción de futuro para la juventud peruana, así como una de las de mayor desarrollo de todo el continente americano atendiendo a más de 7000 estudiantes distribuidos en 21 núcleos.

Su director artístico, el español Hugo Carrio, quien estuvo trabajando varios años en Venezuela de la mano del maestro José Antonio Abreu y desarrollando proyectos en varios estados del país como el estado Guárico, se ha encargado de imprimirle ritmo y dinamismo a Sinfonía por el Perú, con la ayuda de algunos docentes venezolanos que ahora residen en territorio peruano.

La principal labor de Hugo Carrio al momento de ingresar a Sinfonía por el Perú fue elevar la cantidad de beneficiarios y la conformación de una orquesta insigne de la institución, como la que dirige actualmente. El proyecto socio-cultural, al igual que en Venezuela, pretende llevar a cada rincón del país la inclusión a través de la música y de igual manera fomentar valores como Responsabilidad, respeto, trabajo en equipo, puntualidad, disciplina y deseo de superación.

Erika Perera, quien fuera integrante de la fila de contrabajos de la otrora Orquesta Sinfónica de Caracas, ahora realiza un trabajo importante en Perú, dirigiendo el núcleo de Enel, ubicado en Pueblo Libre – Lima. Ella además es docente de contrabajo, toca para la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú y ahora asumió el reto de ser directora de orquestas.

No tenía experiencia dirigiendo, me ayudó fue la intuición y mi experiencia de tantos años con la Orquesta Sinfónica de Caracas y con El Sistema, viendo a nuestro director y a tantos otros que nos condujeron. Al principio Hugo Carrio me apoyó muchísimo. Además tengo la oportunidad de realizar un diplomado en dirección orquestal que aún  no termino y que me está enseñando muchas cosas”, explicó Erika Perera.

La mejor manera de aprender a dirigir es con la orquesta de un núcleo, empezando con esa simpleza en lo musical y con esa sencillez de los niños comienzas a formarte. Fue un proceso de iniciación tanto para ellos como para mí, juntos nos hemos nutrido aprendiendo mutuamente”, agregó.

Vale recordar que la joven peruana – venezolana, comenzó sus estudios en el núcleo San Agustín bajo la tutela de la profesora Mylene Zambrano y posteriormente ingresó a la Academia Latinoamericana de Contrabajo bajo la tutela del Maestro Félix Petit en el Conservatorio de Música Simón Bolívar. Del 2004 al 2009 fue miembro de la orquesta Sinfónica Gran Mariscal de Ayacucho y profesora de ejecución en los núcleos El Hatillo y Baruta. En el año 2016 recibe el título de Licenciada en Ejecución Instrumental de la Universidad Nacional Experimental de la Artes.

La artista que también tiene estudios de antropología en la UCV y de fotografía profesional, admitió que sus inicios como directora de núcleo y directora de orquestas fueron difíciles, pero las satisfacciones obtenidas a su vez han valido la pena el esfuerzo. “Recibí el núcleo sin contrabajos, casi sin maderas, pocos violoncelos y tuve que iniciar un período de audiciones, y captación de talentos”, explicó.

“Comencé el 27 de marzo de 2017 y antes en mi núcleo no había orquesta y los niños solo recibían clases 3 veces por semana y yo hablé con la directiva para que se instaurara el horario de lunes a viernes. Como no había director de núcleo, los niños solo iban a ver clases con sus profesores. Cuando asumí la dirección, como yo iba todos los días logré acordar con los niños y los padres que vinieran todos los días. Era cuestión de crear el hábito y a los estudiantes les ha gustado, se nota disfrutan del venir a su núcleo”, indicó.

Perera que ahora tiene  niños más de 540 y jóvenes a su cargo, enfatizó que tras su ingreso buscó acelerar el proceso de formación “y los niños han respondido positivamente. Esto ha traído el beneficio de que más personas de la comunidad se interesen en el proyecto y positivamente hemos aumentado la cantidad de niños y jóvenes. Ahora tenemos nuestra orquesta y nuestro coro”.

Pero Erika no ha abandonado su pasión por el contrabajo, si bien en Venezuela participó en actividades que promocionaban y desarrollaban las virtudes de dicho instrumento, ahora en Perú ha tratado de hacer algo similar, creando una cátedra itinerante de contrabajo y tocando como invitada en la fila de la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú.

La cátedra de contrabajo nace con el objetivo de intercambiar experiencias, historias y conocimiento entre nuestros países latinoamericanos. Fui parte de una generación que vio nacer la Cátedra Latinoamericana de Contrabajo en Venezuela y para mí es un deber llevar este conocimiento y experiencias que vivimos  a cada rincón que vaya”, explicó con orgullo.

La contrabajista que en Venezuela fuera alumna del maestro Félix Petit, admitió que le apasiona dar clases: “es realmente satisfactorio. La mejor manera de motivar a los niños es ponerle retos y durante 2017 tuvimos varios, como en el mes de julio cuando Juan Diego Flórez vino a visitar los núcleos y le preparamos una muestra o cuando montamos el Aleluya de Haendel, así como el montaje del concierto de música tradicional navideña”.

Sinfonía por el Perú atiende 21 núcleos distribuidos en 11 ciudades peruanas; cuenta con dos talleres de lutería y una orquesta sinfónica juvenil más un coro pre-juvenil.

Solamente la ciudad de Lima y sus alrededores, además de Enel (auspiciado por la empresa de energía eléctrica) tiene otros núcleos como el de La Victoria, Miraflores, Manchai y el de Telefónica, que es patrocinado por dicha empresa de telecomunicaciones.

Admito que extraño mucho a Venezuela y a nuestras orquestas, muchas veces me invade la nostalgia, pero por otro lado estoy muy agradecida por la oportunidad que me han brindado aquí en Perú. Los peruanos también son muy dedicados y talentosos, ha sido una experiencia enriquecedora trabajar con ellos, sobre todo en Sinfonía por el Perú, donde creen en la música como herramienta de cambio social”, finalizó.