El Ensamble de Violas Ricardo Narváez, agrupación perteneciente al Conservatorio de Música Simón Bolívar, dedicará concierto al maestro José Antonio Abreu el día sábado 03 de febrero a las 3 p.m. en la sala Fedora Alemán del Centro Nacional de Acción Social por la Música (Cnaspm), ubicado en Quebrada Honda, Caracas, bajo el marco de los 43 años del Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. La entrada es libre. | Prensa Fundamusical/Mppdpsgg


 

Roisber Narváez

José Antonio Abreu ha transformado las vidas de miles de niños a través de la música. Su influencia ha logrado que jóvenes de todo el mundo se beneficien de este arte. Para mí es un privilegio trabajar con los músicos del ensamble, que en gran medida son resultado del esfuerzo del maestro Abreu. En el marco del 43 aniversario de El Sistema le dedicaremos el concierto”, declaró Roisber Narváez, director del conjunto.

Concierto para 2 violonchelos en sol menor y Concierto para 4 violines, ambos de Antonio Vivaldi (1678 – 1741), Fantasía para viola y orquesta de Johann Nepomuk Hummel (1778-1837) y Sonata para piano n°16 en do mayor de Wolfgang Amadeus Mozart (1756 – 1791) conformarán el programa musical, además del vals Como llora una estrella, de Antonio Carrillo (1892 – 1962), con arreglo del propio Ricardo Narváez.

El Ensamble de Violas Ricardo Narváez forma parte de las orquestas y agrupaciones que han surgido y hacen vida dentro del Conservatorio de Música Simón Bolívar. Se fundó en el año 2017 como homenaje a Ricardo Narváez (1961 – 2017), músico pionero de El Sistema, con la intención de funcionar como plataforma orquestal para solistas y acompañantes sinfónicos. Su director artístico, Roisber Narváez, es violista y docente del Conservatorio de Música Simón Bolívar y de la Universidad Nacional Experimental de las Artes (Unearte). También es miembro de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar.

En el caso de los conciertos de Vivaldi, para emular el orgánico original en que el autor escribió estas obras, nuestra agrupación se divide en filas independientes (violines, violonchelos y  contrabajos), lo que da como resultado el efecto acústico de una orquesta de cuerdas. En Fantasía de Hummel se adaptó la obra de tal forma que el solista quede en relieve sobre los demás instrumentos de la misma tesitura. La Sonata n°16 en do mayor de Mozart es un reto para nosotros, porque nos proponemos interpretar a ocho voces esta obra propia para el piano, emulando una sinfonía. Por último está un arreglo del vals de Carrillo Como llora una estrella hecho por el propio Ricardo Narváez, originalmente escrito para cuarteto de cuerdas y luego llevado a ensamble de violas. Es la única obra que hasta los momentos tenemos de él”, concluyó Roisber Narváez, con respecto al repertorio.