El director fundador de la Academia Latinoamericana de Trompeta en Venezuela abrió este espacio en su agenda, días antes de sus conciertos con la Orquesta Sinfónica Nacional

Vía: www.gob.mx

El trompetista venezolano, Pacho Flores trabajó con miembros del Sistema Sonemos y de la Orquesta Escuela Carlos Chávez

El sueño es la antesala a la realidad, siempre persigan el sueño, es lo más importante, tener el objetivo y luchar por él”, “Preocúpate por lo que vas a proyectar, no por lo que puedas demostrar”, “Para mí, la Santa Trinidad en la música es el ritmo, la candencia y la afinación”, fueron algunas de las recomendaciones que el reconocido trompetista venezolano, Pacho Flores, compartió a integrantes del Sistema de Agrupaciones Musicales Comunitarias Sonemos y de la Orquesta Escuela Carlos Chávez (OECCh), antes de sus conciertos con la Orquesta Sinfónica Nacional, de este fin de semana.

Con sonrisa plena y con mucha paciencia, el también director fundador de la Academia Latinoamericana de Trompeta en Venezuela, formado en el Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, corrigió y aconsejó a 32 noveles trompetistas mexicanos, que atentos escucharon sus lecciones durante la clase maestra.

Fueron tres horas de práctica y charla, en las que los 22 niños de Sonemos, los 10 de la OECCh y los tres maestros participantes, exhibieron sus habilidades técnicas e interpretativas ante uno de los solistas más talentos a nivel mundial, quien generoso los motivó con frases como “El sueño es la antesala a la realidad, siempre persigan el sueño, es lo más importante, tener el objetivo y luchar por él”.

Al término de la clase maestra dijo “Yo vengo del sistema de orquesta de Venezuela, y viví lo mismo. Siempre había maestros nacionales e internacionales que se encargaban de hacer este tipo de conferencias, y pues me parece un buen modelo a repetir. Cada uno tiene una experiencia, compartirlo con ellos me parece importante, hay que ser recíproco con lo que hemos recibido”.

Sobre la importancia de las clases magistrales dirigidas a instrumentistas en plena formación señaló que “es muy importante tener este acercamiento con ellos para que vean que trabajando se pueden lograr los objetivos, porque nadie es tocado por el cielo y todo le va a salir fácil. Es importante que ellos sepan dónde se están metiendo, y tengan claro que hay que trabajar. Todos tenemos algo que sacrificar”.

El trompetista venezolano, Pacho Flores trabajó con miembros del Sistema Sonemos y de la Orquesta Escuela Carlos Chávez

La respiración, digitación y precisión para atacar una nota fueron algunas de las artistas que Flores practicó con los chicos, a quienes compartió sus “secretos” para ser un buen trompetista como la revelación de lo que él considera la Santa Trinidad en la música: ritmo, cadencia y afinación, elementos imprescindibles para un instrumentista.

En todo momento, el trompetista venezolano los invitó a trabajar y a dar el máximo esfuerzo porque “Dios ha sido tan grande con nosotros los trompetistas que hasta el día del juicio final vamos a tener un hueso y las trompetas sonarán. Es una voz con fuerza, una voz soprano con gran intensidad, además es un instrumento muy presente en la música muy popular y en la sinfónica”.

“Si en cada país hubiera una orquesta en cada esquina, este mundo sería otro”, expresó contundente al ser cuestionado sobre el poder de la música en la educación de cualquier ser humano.

“Educar a través de la música, es maravilloso porque es una forma de integrar a muchas personas, que si al final no deciden dedicarse a ella de forma profesional, seguro se quedarán con la disciplina y muchos valores que se inculcan a través de la práctica”, concluyó.

Como solista, Pacho Flores ha participado con la Filarmónica de Kiev, Camerata de San Petesburgo, Ensamble Orquestal de París, Orchestre de la Garde Républicaine, Orquesta NHK de Japón, Sinfónica de Tokio, Filarmónica de Osaka, Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, Sinfónica de Dusseldorf y Arctic Philharmonic entre otras orquestas. Ha ofrecido recitales en salas como Carnegie Hall de Nueva York, Sala Pleyel de París, y Opera City de Tokio, concluyó.