El director de la Orquesta Sinfónica del Sodre habló con El País sobre la situación actual de la Ossodre

El maestro Diego Naser llegó para revitalizar a la Orquesta Sinfónica del Sodre, y lo está logrando. En este año y medio que está en la dirección, redujo el déficit a la mitad, se consiguieron nuevos instrumentos y partituras, y los espectadores han visto cómo importantes solistas del mundo han acompañado los conciertos de la Orquesta oficial. Cuando quedan pocas fechas para que finalicen los Conciertos de Beethoven que él dirige, el maestro recibe a El País y habla sobre la internacionalización de los músicos de la orquesta, las giras internacionales y nacionales que ha realizado y cómo fue tener al maestro Daniel Barenboim sentado en la primera fila en uno de los conciertos.

—Son los ochenta años del primer Concierto de Beethoven que realizó la Ossodre, cuando Erich Kleiber era el director.

—Sí, nosotros lo estamos repitiendo con el mismo orden, y hasta pudimos conseguir las partituras de 1939.

—Eso de dividir la Orquesta lo había hecho para la gira por el interior.

—Sí, para hacer las dos giras, en febrero y agosto, dividimos la orquesta en dos, así que fueron como cuatro giras. Dividimos la gira en dos para que el interior tuviera un movimiento y que no estuviese concentrado en un mismo momento del año. Y llenamos de música el país. Fue una explosión, porque la orquesta pasó de salir poco a estar en dos lugares a la misma vez y hacer en tres días, seis departamentos.

—Además, la Ossodre ha vuelto a salir de gira internacional. ¿Desde hace cuánto no salían?

—Hace 29 años que no hacíamos gira internacional, y desde el exterior ya empezamos a recibir invitaciones. Ahora nos están invitando del Gran Teatro de Perú, del CCK nos volvieron a invitar por tercera vez. Y sacamos dos críticas en Argentina que fueron excelentes. Y la otra novedad, tocamos las tres piezas orquestales de Alban Berg con Michael Barenboim como solista, quien llegó por primera vez a Uruguay.

—En ese concierto estuvo el maestro Daniel Barenboim, padre de Michael, en la platea.

—Vino Daniel Barenboim a escuchar la orquesta, y si bien hay un relacionamiento porque yo toco en su orquesta, es muy importante para la Ossodre, porque ¿cuántas orquestas que no dirige él, escucha por año?, ninguna. Entonces, tenerlo sentado en primera fila fue una presión tremenda, pero presiona a nivel internacional porque la gente se pregunta qué hace aquí Daniel Barenboim.

—¿Le hizo algún comentario sobre el concierto?, ¿le gustó?

—A Barenboim le gustó el primer y segundo movimiento de Alban Berg, le gustaron mucho. Otras cosas no tanto, pero estamos hablando del número uno del mundo. Y recibir consejos de él es genial. En general le gustó, y mirá que hay que tocar eso, porque es difícil. Y los otros días estuvo Michele Gamba que dirige en la Scalla de Milán, y lo que opina es importante y aportan sus comentarios. Entonces estamos creando un movimiento sustentable. Y ya estoy pensando en la programación de 2020, donde quiero hacer producciones nacionales, porque la música nacional es difícil. Eso se debe a que mucha de la producción es de inicios de 1900 y se utilizan recursos complejos.

—Este ciclo de Beethoven, ha contado con grandes nombres como Michael Barenboim o Pinchas Zukerman como solistas invitados.

—Son muchos artistas nacionales e internacionales de primera porque también hacía mucho tiempo que este tipo de artistas no venían a la Ossodre. Estamos recuperando ese terreno buscando un proyecto de calidad y excelencia en todos los aspectos: administrativo, organizativo, económico y artístico. Y se está consiguiendo.

—Así que la clave está en el trabajo y el esfuerzo.

—Es trabajar como loco. Pero siempre sabiendo que el compromiso es con la gente, porque mi camiseta dice Ossodre. Y quiero que la partecita que me toca dirigir artísticamente, cumpla su cometido.

—Y le ha sumado funciones a la Orquesta, no solo por participar con el Ballet del Sodre, también en sus conciertos.

—En 2017 se hicieron 42 presentaciones anuales, en 2019 son 97 presentaciones. Pasamos de acompañar 24 ballets en 2017, a 48 en 2019, es el doble y pudimos solucionar el tema con el Ballet del Sodre. También tuvimos una gira internacional y dos giras nacionales. Eso hay que tenerlo en el norte, porque somos la Orquesta Nacional y la gente tiene que recibir conciertos.

—Y el público responde y está asistiendo más a los conciertos de la Ossodre.

—Antes se vendían 300 entradas y ahora, para el concierto del 25 de agosto, las entradas están prácticamente agotadas.

—Eso también va de la mano de una internacionalización de la Orquesta.

—Sí, internacionalizamos la orquesta y ahora tenemos músicos de Serbia, España, Brasil y Argentina. También cambiamos radicalmente las maderas, la percusión, y los violines también. Y al mismo tiempo captamos los talentos nacionales, y ahora se siguen integrando más, porque vamos a hacer nuevos concursos en octubre. Y bajamos el déficit a la mitad. Porque había mucho para hacer y está interesante porque el público responde.