El director venezolano César Iván Lara debutará como nuevo titular de la Filarmónica de Mendoza en el Auditorio Victoria.

Vía: www.diariodecuyo.com.ar | Por Raúl Caliva

Apuesto a fortalecer a la institución como tal y los resultados dependerán del trabajo artístico que se dé en el tiempo

La música no sabe de límites, distancias o fronteras geográficas. En los caminos que se van entrelazando para un director de orquesta, los viajes, las giras, los encuentros o intercambios culturales cada vez que es invitado a comandar la batuta de cualquier cuerpo instrumental son moneda corriente. En el caso del maestro venezolano César Iván Lara, no es la excepción, es más, su paso por esta región del país, desde que vino en 2010 a dirigir la Orquesta Sinfónica de la UNSJ, echó raíces fecundas. Primero se estableció en la provincia como asesor académico de la Orquesta Escuela San Juan. Recientemente, a principios de este año, asumió la coordinación pedagógica del programa de Coros y Orquestas del Bicentenario. Ahora, suma una nueva responsabilidad, la titularidad para dirigir la Orquesta Filarmónica de Mendoza. Luego de una elección democrática por parte de los propios músicos que conforman el conjunto que depende de la Secretaría de Cultura de la vecina provincia cuyana, el inicio de su nueva gestión artística será nada menos que en el Auditorio Juan Victoria, este próximo domingo (Ver Dato) como primer concierto bajo su mando y con entrada libre y gratuita.

El reconocido director internacional, que además que es uno de los promotores en el país del famoso plan pedagógico musical de Venezuela -conocido como El Sistema- creado por el maestro José Antonio Abreu, contó a DIARIO DE CUYO sobre la importancia de estar al frente de la orquesta mendocina y destacó los lazos que se van estableciendo en la región (entre Mendoza y San Juan) para el desarrollo de la música sinfónica: «La orquesta buscaba un director titular hace tiempo, mi acercamiento con las Orquestas Escuelas de San Juan tuvo efecto en Mendoza y cuando se dio la oportunidad me postulé. Para sorpresa mía, los músicos me votaron para dirigirlos hasta fin del año que viene. Por lo que me generó una inmensa alegría y compromiso. Apuesto a fortalecer a la institución como tal y los resultados dependerán del trabajo artístico que se dé en el tiempo». 

Y agregó: «La visita a San Juan se da de manera curiosa, porque el primer concierto ya estaba planificado por parte de los músicos que quieren venir a tocar a la provincia, dada la calidad acústica del Auditorio Victoria. Ellos solicitaron por un interés especial para que se vuelva una tradición, que en cada invierno, vengan a tocar. El comité artístico de la Secretaría de Cultura tiene ese objetivo. La acústica del Auditorio Victoria hace que sea el mejor lugar para hacer música sinfónica y es el mejor espacio que me ha tocado dirigir en mi carrera», definió el músico.

Por otra parte, resaltó el sistema que tiene la orquesta para elegir a sus directores: «A través de una asamblea general, por ley, votan a los directores que se postulan. Se presentaron 15 y -por mayoría nominal de votos- dio este resultado, pienso que es una muestra de democracia plena y muy interesante. Nunca tuve oportunidad de influenciar en quién me iba a dirigir como maestro titular y me parece que este modo de elección me merece mucho respeto».

La Filarmónica, que tiene como base cerca de unos 80 músicos, vendrá con un programa dedicado a autores rusos: De Alexander Borodin, ejecutarán las «Danzas Polovtsianas» de la ópera El Príncipe Igor; de Sergéi Koussevitzky el Concierto para contrabajo y orquesta Op. 3, con el solista venezolano Carlos Verenzuela; y en la segunda parte del concierto, tendrá dos obras importantes de Pyotr Ilich Tchaikovsky, el «Entreacto y Vals» de la ópera Eugene Oneguin y «Francesca da Rimini», Op. 32. Fantasía Sinfónica según Dante. Será un concierto con una gran confluencia de emociones enfrentadas, que según el propio director: «Pasamos de los sentimientos placenteros a momentos de angustia y gran dramatismo. La propuesta intenta llegar a lo virtuoso, lo directo y lo afectivo».

Aunque trabajar con la Filarmónica le absorberá mucho tiempo y tarea, Lara no piensa abandonar su compromiso con la Orquesta Escuela de San Juan y los Coros y Orquestas del Bicentenario. Cuyo ya es su nuevo hogar, su patria chica, ya que tiene el aval y hospitalidad de sus colegas locales, en ambas provincias: «Falta mucho por conocer y hacer. Mi labor es para dejar huellas, es lo que nos hace ser persona con sustancia, dejar marca positiva por donde pise, porque es un compromiso de vida abrir caminos para que otros lo puedan continuar de manera mejor. Me siento como en casa, muy cómodo como fui recibido y estoy siempre agradecido con lo que se genera detrás de una orquesta», expresó y terminó: «Cuando trabajo con los chicos, se crea un clima bellísimo que fortalece a alumnos y profesores, por supuesto que seguiré aportando mi granito de arena en ellos».