Vía: cultura.elpais.com/MIGUEL PÉREZ MARTÍN

Los orígenes de la polifonía, una invención que cambió para siempre la historia de la música, son inciertos en cuanto a que la fecha de su descubrimiento no está clara en base a los manuscritos que se conservan. Si hasta ahora se fijaba en torno al año 1000, un manuscrito hallado en la Biblioteca Británica por el equipo del investigador Giovanni Varelli adelanta hasta el siglo X la invención de la polifonía. La pieza es un cántico en honor a San Bonifacio, patrón de Alemania.

Los investigadores, que han hecho visible su descubrimiento a través de la Universidad de Cambridge, han hallado esta pieza en los fondos de la Biblioteca Británica, al final de un escrito sobre la vida del obispo Materniano de Reims. Varelli, estudiante de esta universidad británica y especializado en notación musical, ha datado esta pieza en torno al año 900 y afirma que es la primera presencia escrita de dos melodías que se complementan. Hasta ahora se consideraba como el testimonio polifónico más antiguo el Manuscrito de Chartres o el Tropario de Winchester, ambos fechados a partir del siglo XI.

Uno de los detalles interesantes del hallazgo es que Varelli afirma que, ya desde los albores de la polifonía, el autor de esta pequeña antífona parece querer romper las normas estrictas de la polifonía de la que luego tenemos constancia escrita. “Normalmente, el desarrollo de la música polifónica se ha considerado que partía de una serie de reglas fijas y una práctica mecánica. Este hallazgo cambia la manera en la que entendemos esto, porque aquel que escribió esta antífona ya estaba rompiendo esas reglas”, dice Varelli.

Uno de los grandes logros del investigador ha sido también poder leer esta pequeña partitura –escrita antes de la invención de la duela, que supuso el elemento vertebrador de la notación musical en la polifonía-, ya que su escritura daba lugar a confusión entre los investigadores, no pudiendo saber cómo sonaría. Varelli no solo se ha atrevido a proponer la manera en la que suena este cántico a San Bonifacio, sino que se atreve a localizar el origen de esta pieza en la Alemania del noroeste, entre las localidades con tradición monástica de Paderborn y Düsseldorf.

Nicolas Bell, conservador musical de la Biblioteca Británica, afirma que “este es un descubrimiento excitante”, ya que “cuando este manuscrito fue catalogado por primera vez en el siglo XVIII, nadie fue capaz de entender estos símbolos inusuales”. “Estamos encantados de que Giovanni Varelli haya sido capaz de descifrarlos y entender su importancia para la historia de la música”, comenta Bell.