Vía: www.yucatan.com.mx/

Edith Peña pertenece a esa generación de músicos venezolanos que han llamado la atención desde que el Sistema de orquestas de su país comenzó a sonar en todo el mundo.

Pianista virtuosa y esmerada, trabaja en una obra hasta que la hace “suya”, pero en el caso particular de la obra que tocará mañana con la Sinfónica de Yucatán, el Concierto para piano de Grieg, ya era “suyo” desde que tenía siete años.

“Hay obras que las oyes y sueñas qué hacer con ellas antes de tocarlas, es cuestión de aprenderte las notas, por eso me hacía tanta ilusión interpretarla”, cuenta Edith Peña en entrevista en el Hotel Casa Azul de esta ciudad.

Para la venezolana, que acompañará por cuarta ocasión a la OSY, este concierto que tocará por primera vez tiene un romanticismo casi de cuento de hadas, pero coincide en que “a los románticos hay que tocarlos como clásicos, el estilo es otra cosa, está impregnado ahí”.

“Orquesta y piano tienen un diálogo constante en la obra, hay muchos cannon, el piano hace una frase y el oboe la continúa, y el folclor nórdico está por todas partes en la armonía”.

“Pongan atención a los temas que introducen otros instrumentos y que luego repite el piano, los cambios de color y los diálogos entre los instrumentos, pero más que nada cierren los ojos y déjense ir, soñar”, recomienda Edith con esta obra.

La pianista recuerda que el Concierto para piano de Grieg está inspirado en el Concierto para piano en La Menor de Schumann, que Grieg le escuchó a su esposa Clara Schumann.

“Se graban siempre en un mismo CD, van juntos, son muy parecidos, casi idénticos en las progresiones armónicas en la coda, tienen muchas similitudes”.

Aunque son parecidos, aclara que no son iguales. “Hay compositores que escuchas dos notas de una de sus obras y ya sabes que es suya, y con Grieg pasa eso… Los genios tienen personalidades y almas tan grandes, tan fuertes, que se les reconoce enseguida”.

Tuvo que esperar

El concierto de Grieg, con el que Edith se siente “fantástica”, es un concierto que describe como “muy juvenil”. “Todos mis colegas lo tocaron muy jóvenes y yo nunca lo había hecho, nunca llegó el momento de Grieg”.

Aunque siempre tuvo en mente este concierto, Grieg no es el compositor con el que más se identifica, sino Beethoven.

“Beethoven es un vaso de agua, un respiro, es llegar a casa. Desde pequeña toqué mucho Beethoven, me identifico mucho con su estado de ánimo, tiene todo, es lo contrario a Grieg, su estilo era clásico pero tenía el alma de un romántico”.

Aunque es una pianista completa y alabada por la crítica, Edith aún siente que le falta una obra: el Concierto No. 2 de Brahms, “Everest”. “Me falta tiempo no para entenderlo, sino para tocarlo como se debe”, asegura.

Entre las obras que le han dejado un conocimiento más profundo está una que tocó muy joven, a los 13 años, el Concierto no. 1 de Mendelsohn. “Lo toqué unas 20 veces en un mes y luego de no tocarlo durante muchos años lo volví a interpretar y fue maravilloso, fue como encontrarse con una vieja amiga y ponerse al día”.

Inspiración y mentores

Hija de un pianista, Edith creció entre filas de discos escuchando a pianistas y enamorándose de ellos, como Martha Argerich, a la que conoció de niña, “iba a todos sus ensayos y conciertos, fue mi primera inspiración”; Alfred Cortot, Vladimir Horowitz y Arthur Rubinstein (quien por cierto ejecuta “la versión” del Concierto para piano de Grieg ); la maestra Susan Starr, con la que Edith estudió en Filadelfia, y el armenio Sergei Babayan, “un pianista espeluznantemente sensacional que me cambió la vida, fue un mentor impresionante”.

Pero tal vez la inspiración más cercana de Edith es su pareja, el reconocido pianista ruso Alexei Volodin (con el que la OSY se presentó en octubre pasado en el Festival Internacional Cervantino), quien la inspira a ser mejor cada día.

Para Edith, el piano no significa renuncia. “Si no tienes una vida social, una vida amorosa, si no lees o no vas al cine… tu música va a ser así también. La música refleja todo lo que vives, es difícil combinar las dos cosas, pero es imprescindible.— Patricia Garma.

Edith Peña Detalles de la pianista venezolana

Como solista con orquesta y en recitales, la artista ha actuado en unos 14 países.

Trayectoria

La trayectoria artística de Edith Peña está inscrita en la generación de los más importantes talentos musicales que emergieron de Venezuela en la década de 1990. Debutó como solista con la Orquesta Sinfónica Venezuela y se trasladó a Filadelfia y a Cleveland para continuar su formación. Actualmente vive en Madrid.

Concierto y disco

Está estudiando el Concierto no. 1 de Rachmaninoff, “que se toca muy poco, siendo uno de los conciertos más bellos para piano”, dice. También graba un CD independiente, “Danzas y algo más“, con repertorio clásico como chaconas, minuetos, tarantellas, danzas, valses, música española (de Albeniz) y latinoamericana.

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