Vía: DW.de | Autor: Benjamín Pedreño Weber | Editor: Pablo Kummetz

Abrirse paso en el mundo empresarial en Alemania no es nada sencillo. Si se trata de una mujer, inmigrante y latinoamericana, todas esas complicaciones aumentan.

Rosa Romero Torres,

Rosa Romero Torres,

Esta situación la vivió Rosa Romero Torres, una mexicana asentada en Alemania desde hace poco más de quince años, que tras su paso por el escenario como bailarina del Teatro Estatal de Wiesbaden en la región de Hesse, decidió incursar en el mundo empresarial alemán.

Una academia de baile en el horizonte

La carrera de un bailarín es intensa pero corta. Se comienza desde pequeño, pero por lo general la edad máxima está en torno a los 36 años. Por ello a los 33, Rosa decidió pasar página como bailarina para asentarse y prosperar en un país que la ha visto madurar como artista durante más de una década. Esta dilatada carrera en los escenarios junto a la formación profesional le sirvió para sentar las bases de su nuevo proyecto: una academia de baile. Pero para levantarla no basta con experiencia y estudios, hace falta capital. Por ello la futura empresaria decidió participar en un proyecto piloto en Wiesbaden que apoya a mujeres que quieren formar una empresa (Deutsches Social Business Woman).Este proyecto está basado en la idea que desarrolló el Nobel de la Paz y profesor de economía Muhammad Yunus de fomentar la ayuda a personas que no pueden obtener un crédito ofreciéndoles un microcrédito. Así Rosa destaca que “en este proyecto me dieron un poco de dinero para empezar. Una parte la invertí en una asesoría que me proporciona durante tres años entrenamiento, mentores, redes laborales; en definitiva todo aquello que me hace falta para que mi empresa sea exitosa”. Rosa insiste que “en Alemania la ayuda existe, lo que hace falta es saber buscarla. Para ello es muy importante saber manejar el idioma, porque sin esa herramienta no te enteras de las posibilidades que te ofrece el país para formarte y emprender algo”.

Tras la apertura de “Dance Academy Wiesbaden” hace dos años, Rosa hace balance y lamenta que “para una mujer sola en Alemania ha sido y es aún todos los días muy difícil salir adelante”. “Lo único que me ha ayudado es que sé que la danza es la única verdad, estoy cien por cien segura que sirve para la educación de los niños y para los adultos. Es algo que merece la pena y que nunca la hice por el dinero, ya que no puedo creer que mi vida exista sin ello”. Aunque eso sí, este año veo un poco de luz al final del túnel porque ahora la academia parece llenarse sola”. Dance Academy Wiesbaden ofrece una amplia gama de cursos, como es el caso del ballet clásico (desde los más pequeños a adultos), bailes orientales, la zumba o el hip-hop.

Recorrió medio mundo como bailarina

Rosa Romero tiene una gran experiencia en el mundo del ballet. Comenzó a formarse a los siete años en México en la Real Academia de Danza. Desde muy joven recibió las mejores calificaciones e incluso durante su periodo en Inglaterra alcanzó matrícula de honor en ballet, baile moderno, claque y jazz. Luego estuvo embarcada en distintas compañías, como la Joven Guardia del Ballet Nacional de Cuba o la Compañía Nacional de Danza de México, sin olvidarnos de la Compañía de Danza de Split (Croacia) o de sus actuaciones en el Teatro de los Campos Elíseos en París (Francia). Además participó como artista invitada en espectáculos en Escocia, Costa Rica, Bélgica y Austria. La medalla de plata que obtuvo en la Villa de París en un concurso de jóvenes valores en la categoría de “solo clásico” fue la que le abrió las puertas del teatro de Wiesbaden en 1997, donde permaneció en activo durante once años como solista.

Toda una larga experiencia de una bailarina trotamundos que dio todo lo que tenía sobre el escenario, y que ahora, se dedica a darlo en su academia. Ha demostrado y sigue demostrando que querer, a veces, también es poder.