Davide Livermore, director artístico de Les Arts. El intendente, que alcanza el ecuador de su mandato, hace balance de más de dos años al frente del coliseo valenciano

Vía: www.lasprovincias.es
Por CARMEN VELASCO

Davide Livermore conquistó la intendencia del Palau de les Arts tras la caída de Helga Schmidt en enero de 2015. Está al frente del auditorio más de dos años y ahora alcanza el ecuador de su mandato: su contrato concluye en junio de 2019. Es momento de hacer balance, de testar el estado del coliseo respecto al público («el 60% de los espectadores de la última temporada vinieron por primera vez al coliseo»), de medir el apoyo del Ministerio («en septiembre tenemos una reunión») e incluso de verificar la relación entre Palaus («no quiero una guerra de castillo contra castillo»). Livermore se siente a gusto en Les Arts, pero no atado al cargo.

En apenas dos meses arranca la próxima temporada del Palau de les Ars que será su tercera programación como intendente. ¿Es la consolidación de su proyecto?

Me emociona observar a los ciudadanos ver una ópera en la calle, como sucede con ‘Les Arts volant’

-Sí, estamos acostumbrando a la ciudadanía a una idea diferente de la cultura. Ofrecemos lo máximo artísticamente con los recursos que tenemos. Como gestor no programo según mis gustos, sino que trato de ofrecer el abanico más abierto posible y lo que puedo, porque producir una ópera de Wagner tiene un gasto impresionante. Los ciudadanos empiezan a habituarse a que Les Arts está a su disposición porque es la casa de todos y actividades como ‘Les Arts volant’, ‘Nits a Les Arts’, la radio o el proyecto educativo son hechos que van en esta dirección. Me gusta que se asiente esta idea porque no es una ’boutade’ o palabras al viento sino que se comprueba con hechos. La visión de los ciudadanos respecto a Les Arts está cambiando. Estamos rompiendo un muro entre la gente y el coliseo. Cada vez más personas sienten Les Arts como su casa.

Accedió al cargo en enero de 2015. ¿Ha tenido tiempo suficiente para cumplir alguno de sus objetivos marcados?

-Sí, los taxistas ya saben qué se hace en Les Arts y dónde se ubica después de que 700 conductores fueran invitados a ‘El gato montés’. Lo digo en serio y en broma, porque es importante llegar a todos los públicos. Me emociona observar a los ciudadanos ver una ópera en la calle, como sucede con ‘Les Arts volant’. Yo quiero que este teatro lo conozca la mayor gente posible y creo que vamos en la buena dirección. Otro objetivo conseguido es mantener el nivel artístico del coliseo, algo que se comprueba en la prensa internacional donde Les Arts tiene buena consideración.

¿Se ha sentido cuestionado?

-Por la casa, nunca.

¿Y fuera de Les Arts?

-Cuando uno tiene una responsabilidad, siempre está bajo cuestión. Si ostenta un cargo en una institución pública se debe tener la fuerza moral para recibir críticas.

En estos dos años, ¿se ha ganado enemigos?

-(Piensa) Un gestor valenciano que trabaja en una institución cultural en España, que no puedo revelar su nombre, me dijo: ‘Nunca trabajaré en Valencia porque los enemigos no van de cara sino por detrás’. Yo no sé si esto es verdad o no, pero lo cierto es que nadie se me ha declarado como rival. No me importa tener enemigos para probarme y crecerme ante ellos ni tampoco pierdo el tiempo con aquellos que publican artículos en contra mía.

 

Su contrato termina en junio de 2019. Tiene margen para una prórroga de dos años. ¿Continuará?

-En verano de 2017 no puedo contestar a esta pregunta. Depende de muchos factores, tanto profesionales como personales. No sé…

«Como gestor me duele que el ministro de Cultura no acuda a una ópera en Valencia»

Usted es de los únicos gestores de la anterior etapa que continúa en el cargo con el nuevo equipo de la Conselleria de Cultura y sin haberse sometido a un concurso público (a diferencia del director del IVAM). Si sale la intendencia de Les Arts a concurso, ¿se presentará?

-No, porque los hechos y lo conseguido durante este tiempo representan mi proyecto. Yo he tenido todas las posibilidades de explicar mis propuestas e incluso las que no se pueden cumplir por cuestión económica. Me gusta que los políticos designen a cargos artísticos como una cuestión de confianza y de responsabilidad. Creo que los concursos son una buena herramienta a nivel teórico, pero en la práctica algunos son un parapeto porque no es fácil controlar las presiones.

«Les Arts está rompiendo muros con el ciudadano. La gente siente el coliseo como su casa»

Un teatro de ópera no habla de temas escabrosos, conflictos personales, escándalos o dinero, sino sólo de arte.

La dirección del Palau de la Música se eligió por concurso público. El auditorio municipal ha contratado a Ramón Tebar, principal director invitado de la Orquesta de la Comunitat, al que usted fichó nada más llegar al cargo, como el titular de la Orquesta de Valencia (OV). ¿Una misma batuta para coliseos que distan 2,2 kilómetros merma la oferta cultural de los valencianos que pagan con sus impuestos a ambos auditorios?

-No es una pregunta justa. No quiero responderla.

¿Por qué no es justa?

-Yo nombré a Tebar en marzo de 2015 para Les Arts. Es lo que yo sé. Y punto.

Después del nombramiento de Tebar por Les Arts, el director valenciano ha asumido otro cargo artístico en Valencia. El maestro dijo en la rueda de prensa de presentación como titular de la OV que compaginaría ambos trabajos para «sumar» ambos palaus…

-Yo no fui inviado a esa presentación. El maestro Tebar siempre ha sido muy correcto conmigo y, desde el principio, me informó de las negociaciones. Nadie del Palau de la Música se ha puesto en contacto conmigo ni se han interesado por saber las funciones de Tebar en Les Arts. Tampoco me han preguntado si se puede compaginar con la dirección de la OV, algo que me parece raro. La relación de Tebar con el Palau de la Música la conozco por él, no por el auditorio municipal. Por eso no puedo contestar a la pregunta anterior. No soy parte activa. Y punto. Eso sí, estoy muy orgulloso de su nombramiento porque evidencia que los valencianos han aprendido quién es Ramón Tebar porque antes de que Les Arts le nombrara muy pocos le ponían cara en Valencia pese a su gran carrera internacional. Me alegro mucho por él.

¿Puede generar interferencias la dirección de la OV con la responsabilidad de Tebar como principal director invitado en Les Arts?

-No puedo decir ahora si su cargo en Les Arts va adelante o no. Me parece una responsabilidad muy importante la titularidad de la OV en un auditorio a sólo 2,2 kilómetros de esta casa. El compromiso con él se mantiene: Tebar inaugurará la temporada con ‘Don Carlo’. Me enorgullece que un director valenciano abra por primera vez la programación de abono en Les Arts.

¿Y después de esta temporada? ¿Prevé proyectos con Tebar para 2018 y 2019?

-Es difícilmente compaginable la dirección de la OV con su trabajo en Les Arts.

Hablemos de otra batuta. Zubin Mehta, un maestro vinculado a Les Arts desde su creación, vuelve a Valencia y lo hace en el Palau de la Música, donde dirigirá a la orquesta del Maggio Fiorentino. ¿Es un gol que ha marcado el auditorio municipal?

-Es una buena noticia para el público valenciano que podrá escuchar a Mehta. El maestro indio tiene las puertas abiertas de Les Arts. Él ha dicho que no actuará aquí hasta que se solucione la situación de la señora Schmidt.

Usted tiene relación con Helga Schmidt.

-No, me intereso por su salud, que es lo más importante, y estoy al tanto de cómo se encuentra. No hablo con ella desde hace un año.

En la presentación de la nueva temporada, el secretario de Cultura, Albert Girona, vinculó la falta de patrocinadores a la anterior gestión. ¿Una programación al máximo nivel artístico, empleando sus palabras, no es suficiente para atraer sponsors? ¿Tanto pesa la dirección de su predecesora, que se investiga judicialmente, en el día a día?

-No tanto la gestión de Helga Schmidt como la imagen que se proyectó del teatro tomado por la Policía el día en que la detuvieron. Es difícil hacer olvidar esa fotografía tan espectacular que se reprodujo internacionalmente. Eso aún lo sufrimos. Se necesita más tiempo que dos años y medio para que la programación artística eclipse lo que sucedió. Espectáculos como ‘La Traviata’ que contó con el vestuario de Valentino ayudan a que se hable de Les Arts sólo de cuestiones artísticas, que es lo que deseo. Un teatro de ópera no habla de temas escabrosos, conflictos personales, escándalos o dinero, sino sólo de arte.

«La labor de Ramón Tebar con la Orquesta de Valencia es difícilmente compaginalbe con Les Arts»

El ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo, nunca ha asistido a una ópera en Les Arts, pero recientemente acudió al coliseo para la entrega de premios de una revista de moda…

-Sí. Ese día estuve hablando con él. En septiembre vamos a tener una reunión para hablar de la relación del Gobierno con Les Arts.

¿Se comprometió el ministro en conceder mayor dotación económica (sólo recibe 600.000 euros en 2017) al Palau?

-No, no se ha comprometido en nada, pero hablaremos. El coliseo no es un teatro de Valencia, sino del país. Así se lo dije al ministro y me gustaría que el Gobierno reconozca el Palau como un teatro público de nivel nacional.

Como gestor, ¿le duele que el ministro de Cultura no presencie una ópera en Les Arts?

-Sí, por supuesto. Queremos solucionar la relación del Gobierno con Les Arts, pero esta situación viene de años precedentes. No puedo hablar de cómo eran las relaciones antes de que yo llegara, pero no siento que haya un divorcio o separación entre ambas partes, pero hemos de abrir un grifo que está cerrado. La política autonómica está haciendo contactos y esfuerzos para que así sea, incluso Plácido Domingo. España puede estar muy orgullosa de este teatro.