Vía: Tiempo en línea.mx

David Ascanio

Corría el año de 1975 y en Venezuela sólo había un par de orquestas, a las que muy pocos músicos tenían la oportunidad de integrarse. Sin embargo, gracias al esfuerzo del maestro José Antonio Abreu al crear el Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, hoy, 37 años después, ya cuentan con más de 600 orquestas, desde profesionales, juveniles, infantiles, además de coros de adultos, jóvenes y niños. David Ascanio, uno de los pianistas más importantes de su país y miembro fundador del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, apunta que a este esfuerzo se sumaron desde sus inicios los directores y compositores mexicanos Carlos Chávez y su pupilo Eduardo Mata, pero sin duda, este último fue quien concentró su atención en aquel proyecto en ciernes desde 1976 y hasta poco antes de su muerte en 1995.

Eduardo Mata

Eduardo Mata

David Ascanio, de visita en la ciudad de México, en el marco de los festejos por los 70 años de Eduardo Mata, participó en la mesa redonda “Eduardo Mata y Bellas Artes”, organizada por el Conaculta e Instrumenta Oaxaca.

Teniendo como sede la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, el reconocido pianista venezolano, en compañía de Carmen Cirici-Ventalló, Rafael Tovar y de Teresa, Roger Díaz de Cossío, Gerardo Estrada y Mini Caire, hicieron un repaso de numerosas anécdotas, que iban de lo público a lo privado, cuyo tema fue el director mexicano más universal

José Antonio Abreu

José Antonio Abreu

Unas horas antes, en los jardines de la Fonoteca Nacional, Ascanio recordó esos años en los que no había lugares para formar músicos y mucho menos para practicar la música. “Fue entonces que en el año de 1975 el maestro Abreu reunió a un grupo de 11 jóvenes en el garaje de un casa en Caracas para hacer una orquesta juvenil.”

La claridad, la intencionalidad y la visión del maestro Abreu fue tan poderosa que pronto atrajo a jóvenes de todas partes de Venezuela, algunos de ellos incluso viajaban hasta 14 horas en autobús para formar parte de los ensayos que duraban muchas horas durante los fines de semana.

La estructura del primer fruto: la Orquesta Nacional Juvenil de Venezuela, se fue transformando y se tuvieron que ir creando núcleos. Pronto, el Estado venezolano, ya sensibilizado por los resultados, comenzó a apoyar esta iniciativa que se hoy se denomina el “Sistema” y que tiene entre sus filas unos 500 mil niños y jóvenes a lo largo y ancho de Venezuela.

Se trata de un trabajo social, de unión familiar y manifestación colectiva, aseguraba Ascanio. “Trabajamos todos los días y en los ensayos suceden cosas extraordinarias. Esas pequeñas almas y psiques, algunas de 2 ó 3 años de edad, son esponjas que toman de la música todo lo que quizá no han podido recibir en sus núcleos familiares”.

Y es que se trata de romper con “la imagen romántica del músico, aislado, ensayando a más no poder para luego dar un concierto, lo cual es maravilloso”. Sin embargo, en el “Sistema” el hecho social inmediato es la colectividad, tocar en conjunto para encontrar un sentido de la vida. “Porque se puede tener todo, pero sin sentido de la vida se es muy pobre”.

Al final, la música es una excusa, destacaba, “porque puede que muchos terminen siendo médicos, abogados o ferreteros, sin embargo se busca que la música pase por ellos, por el corazón, por la psique, por las entrañas, porque la música tiene en su estructura una serie de valores que son hacedores de ser, que despiertan la consciencia.”

Gustavo Dudamel ©Jorge Silva

Gustavo Dudamel ©Jorge Silva

Gustavo Dudamel, hoy director de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, es un resultado del “Sistema”, comentaba, desde muy pequeño fue violinista en una orquesta de niños, luego en una juvenil hasta llegar a ser parte fundamental de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, que también dirige desde 1999, junto con la Orquesta Sinfónica Nacional de la Juventud de Venezuela.

“Dudamel ha sido un extraordinario ejemplo para todos, ratifica que nuestro proyecto ha abierto campo a otros músicos y jóvenes directores, que ya también están haciendo carrera internacional, como Christian Vázquez, Dietrich Paredes, Manuel López, Yoshua Dos Santos, Eduardo Salazar, Diego Matheuz, director del Teatro La Fenice, de Venecia, así como Edicson Ruiz, contrabajista de la Orquesta Filarmónica de Berlín.”

Asegura que debemos cambiar los paradigmas de la música, “el mundo es uno solo y el mismo maestro Eduardo Mata lo corroboró, puesto que él se podía parar en cualquier país como un extraordinario mexicano, porque la música es de la humanidad”.

Eduardo Mata 1995

Eduardo Mata 1995

Ascanio también rememora que fue el maestro Carlos Chávez quien hizo el contacto con su discípulo Eduardo Mata para fuera invitado a Venezuela. “En 1976 vino a un ensayo donde trabajó con la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar varios movimientos de muchas obras. Fue un contacto hermoso e inolvidable para todos nosotros.”

Y es que, apunta: “Mata provocó un horizonte abierto de posibilidades, una huella imborrable. Mata tenía ese poder de posarse en el podio y permanecer instantes en silencio, pero antes de levantar la batuta, ya la música había comenzado. Así, de manera natural, fue dejando una cultura en cada ensayo: disciplina y compromiso.

Los maestros Abreu y Mata plantearon muchos proyectos de conciertos, se trajeron a muchos directores y solistas con programas frescos; “además se realizaron una serie de grabaciones de música Latinoamericana para llevarla al mercado porque si no se graba, no se conoce”; juntos, Mata y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, grabaron 5 discos con la desaparecida disquera Dorian.

Ascanio recuerda como su hubiera sido ayer aquella gira en la que Eduardo Mata llevó por países europeos a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, interpretando como obra principal la Cantata Criolla de Antonio Estévez, para la cual fue invitado por el mismo Mata para colaborar como pianista en la preparación e interpretación de la pieza.

La suma de todos esos recuerdos hacen que para David Ascanio, Mata simbolice a un ser humano que se había conquistado a sí mismo, “por eso es muy importante su paso por el “Sistema”, en cada visita daba un ejemplo de grandeza, por su humildad de servidor hacia los grandes músicos”