Vía: noticias.terra.cl/

La música no arreglará Oriente Medio pero sí es, como diría Goethe, “un paso para poder convivir”, por eso Daniel Barenboim no se rinde con su proyecto de la orquesta West Eastern Divan, de la que forman parte judíos, árabes y …, y que actuará el próximo sábado en Madrid con un concierto por la paz.

El maestro argentino-israelí presentó hoy en Madrid el concierto, cuyos beneficios -unos 35.000 dólares- por venta de entradas, agotadas hace semanas, se destinan a la ONG La Rueca, centrada eb mejorar el bienestar de los más desfavorecidos.

“Se habla de la Divan como un proyecto para la paz y me temo que eso pueda dar ideas falsas. Es importantísima su enseñanza en las escuelas, porque eso es el futuro, pero no puede traer la paz a Oriente Medio. Primero hay que hacer muchas cosas en justicia y seguridad”, aseguró el músico (Buenos Aires, 1942).

Reveló que él no pretende ser tolerante, “porque uno tolera cosas como tener a uno muy estúpido en la familia, no otras cosas que se dicen ahora”.

El director, Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2002 por iniciativas como la Divan, ha elogiado en varias ocasiones la labor de mediación del papa Francisco, miembro, junto con el futbolista Messi y la reina de Holanda, “de la ‘mafia’ argentina”, ha bromeado con Efe.

“Cuando el papa fue a Tierra Santa dijo cosas nada agradables a los palestinos y al día siguiente, cuando fue a Tel Aviv, se las dijo a los judíos. Los políticos no tienen ese coraje. Luego invitó a los líderes a rezar en el Vaticano. Sabemos que no van a ir a rezar pero lo que el papa quiso decir que es nada de lo hecho hasta ahora ha funcionado y que hay que encontrar otro sendero”.

El asfalto, ha comparado, “está comiendo las ruedas, así que es el tiempo de salirse de la carretera y buscar otro camino”.

La iniciativa del papa Francisco, “un hombre de enorme honestidad, al servicio de su puesto y no al revés”, es “mucho más importante de lo que parece porque buscar el nuevo sendero es lo necesario”, como ha evidenciado lo sucedido en Francia, un país “que sí coopera” en la integración de la cultura judía y árabe.

El conflicto, apunta, es “cada vez más duro y más fuerte”, y “la ocupación israelí impide, como la reacción de los palestinos, el acercamiento.

La negociación, como herramienta, dice, solo sirve para problemas políticos o económicos, pero no con “con un conflicto humano como este, entre dos pueblos, convencidos ambos de tener los mismos derechos sobre el mismo pedazo de tierra. El trabajo del papa es hacer entender la narración de los otros”.

La Divan, creada en 1999 y con sede estable en Sevilla (España), no trabaja, insiste, “para la paz ni para el consenso político, porque no puede conseguirlo, pero sí la aceptación del narrativo del otro. No podemos esperar que haya simpatía entre ellos y sus respectivos muertos, eso nunca lo tendremos, pero sí compasión, que es algo moral, no emocional”.

Es mucho más pesimista ahora que en 1999 porque es, dice, “todo mucho peor” pero eso no le hace desistir de su proyecto: “Cualquier plan que aspira al contacto con el otro es muy importante” y hasta sus músicos han tenido “el coraje y la inteligencia” de continuar a pesar de sucesos como el del pasado verano en Gaza.

El concierto del sábado es, subraya, “extraordinariamente interesante”, con dos compositores clásicos, Debussy y Ravel y, entre ellos, “un contemporáneo”, Pierre Boulez, que cumplirá 90 años en marzo.

De Debussy interpretarán “Prelude a l’apres-midi d’un faune”, de Boulez “Derive II” y de Ravel, la “Rhapsodie espagnole”, “Alborada del gracioso”, “Pavane pour une infante defunte” y el “Bolero”.

El recital está auspiciado por la Obra Social “la Caixa”, en su labor “por la tolerancia y la interculturalidad” y en “un momento de especial tensión internacional”, según la directora general adjunta de su fundación, Elisa Durán.