El maestro Daniel Barenboim, pianista, director de orquesta y uno de las figuras más significativas de la cultura de nuestro tiempo, reflexiona sobre su vida y sobre la verdadera naturaleza y profundidad de la música. En conversación con el periodista Jesús Ruiz Mantilla, el maestro Barenboim, director musical de la Scala de Milán, de la Staatskappelle de Berlin y de la orquesta West-Eastern Divan, une su genialidad a su compromiso con la música, con la cultura y con la sociedad.


Fuente: Gabinete de Prensa Fundación Juan March | Fundación Juan March @fundacionmarch

“Nací en Argentina, mis abuelos eran judíos rusos, crecí en Israel, viví la mayor parte de mi vida adulta en Europa. Pienso en el idioma en el que tengo que hablar en cada momento. Me siento alemán cuando dirijo una obra de Beethoven, e italiano cuando dirijo Verdi (….). La experiencia de tocar estilos de música muy diferentes puede resultar notablemente esclarecedora”, escribió Daniel Barenboim en su libro Mi vida en la música (1991, 2002). De éste y de otro libro suyo (El sonido es vida. El poder de la música, 2008) pueden extraerse otras frases, en las que el maestro afirma el poder moral de la música, y cómo ésta es un espejo de la vida.

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-“Escuchar música es diferente de leer un libro. Cuando leemos un libro desciframos un texto y creamos nuestras propias asociaciones. Solo tenemos que tomar en consideración al texto y a nosotros mismos. Cuando escuchamos una pieza de música en un concierto, es imposible repetir –releer, como si dijéramos- una frase o una sección que no hemos entendido del todo. (…) El oyente tiene que modificar su concentración –su propia conciencia, incluso- para recibir el material musical mientras se está interpretando. Escuchar es ir acompañado del pensamiento, del mismo modo que el sentimiento es emoción acompañada de pensamiento.”

-“A menudo me encuentro con músicos que tratan de resolver ciertos problemas primero de una forma técnica, mecánica, y después intentan añadir la “maestría musical”, como quien echa nata sobre un pastel. Ambos aspectos tienen que estar vinculados desde el principio (…) En música, separar el lado técnico del expresivo es como separar el cuerpo del alma.”

-“La rutina es el archienemigo de la expresión musical. El intérprete tiene la obligación no solo de encontrar nuevas ideas sino también un nuevo vocabulario para las viejas. Es importante recordar que una obra maestra musical resulta de la comunicación del compositor con él mismo. (…) Es fundamental expresar lo que uno podría llamar el lado inexplicable de la música: eso es lo que yo llamo ilusión. (…) Sabemos que la música es una imitación de la naturaleza y, por consiguiente, por definición, la creación de una ilusión. (…) Al equilibrar las distintas notas que toca al mismo tiempo, el pianista crea el equivalente de la perspectiva en pintura.”

Daniel Barenboim afirma que creció con las obras de Johann Sebastian Bach y, en especial, con El clave bien temperado. “La grandeza de Bach –dijo el maestro en una ocasión-, y esto se puede comprobar cuando escuchamos esta obra, es que era musicalmente un gran profeta. Su armonía anticipa a Beethoven y a Wagner”.

Para Barenboim, “la fuerza de la música radica en su capacidad de hablar sobre todos los aspectos del ser humano -lo animal, lo emocional, lo intelectual y lo espiritual-. ¿Cuántas veces pensamos que nuestros problemas personales, sociales y políticos son independientes entre sí, que no se influyen mutuamente? La música nos enseña que (…) todo está relacionado”.

En 1999, conjuntamente con el intelectual palestino Edward Said, Daniel Barenboim fundó el proyecto Taller y Orquesta West-Eastern Divan (Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2002). “La cultura – afirma Barenboim- favorece el contacto y comprensión entre las personas. Esta es la razón por la que Edward Said y yo pusimos en marcha el proyecto Diván de Oriente y Occidente, con el fin de reunir a músicos de Israel, Palestina y demás países árabes para hacer música juntos y, finalmente –cuando nos dimos cuenta del interés que despertaba nuestra idea- de formar una orquesta. Tomamos el nombre de nuestro proyecto de una colección de poemas de Goethe (El Diván de Oriente y Occidente, 1819), que fue uno de los primeros europeos que mostró un interés genuino por otras culturas. (…) En la West-Eastern Divan, el lenguaje metafórico universal de la música constituye el vínculo que une a todos esos jóvenes: es un lenguaje de diálogo permanente. (…) El diálogo entre intelecto y emoción puede ayudar a moderar una posición religiosa excesivamente rígida.”

Nacido en Buenos Aires en 1942, Daniel Barenboim emigró a Israel con su familia en 1952. Debutó como pianista a los siete años en Buenos Aires y desde entonces ha tocado con las mejores orquestas, a las que también ha dirigido. Acaba de debutar como director musical del Teatro de La Scala de Milán con Don Giovanni de Mozart. Es director musical vitalicio de la Staatskapelle Berlin y director y fundador de la orquesta del West-Eastern Divan. Daniel Barenboim es artista exclusivo de Decca y Deutsche Grammophon

Jesús Ruiz Mantilla (Santander, 1965) es periodista y escritor. Desde 1992 trabaja en El País, diario en el que actualmente forma parte de la redacción de El País Semanal, y publica asiduamente en otras secciones como Cultura y Babelia, donde ha escrito durante años sobre música, cine y libros. Ha publicado cuatro novelas: Los ojos no ven, una intriga con el mundo de Dalí de fondo; Preludio, la historia de León de Vega, un pianista obsesionado con los 24 preludios de Chopin; Gordo (PremioSent Sovì de literatura gastronómica); y Yo, Farinelli, el capón, donde explora la biografía del mayor cantante castrado de todos los tiempos.

Una vez celebrado el acto, puede escucharse el audio de las conferencias en el archivo sonoro de la página web de la Fundación, donde están recogidas más de dos mil conferencias pronunciadas desde 1975 en la sede de la Fundación Juan March en Madrid. Posteriormente se colgará el video de la conversación con Daniel Barenboim, en la página web de la Fundación Juan March y en nuestro canal en YouTube.