Vía: www.elmundo.es/ DARÍO PRIETOMadrid

El argentino-israelí dirige este sábado a la Staatskapelle de Berlín en el Teatro de la Zarzuela y presenta un disco para Deutsche Grammophon con dos conciertos para piano de Brahms.

Daniel Barenboim es una encrucijada en sí mismo: como argentino, pero también israelí; como pianista, pero también director de orquesta; como residente en Alemania, pero también figura global de la música. Buen ejemplo de ello es su proyecto West Eastern Divan, una orquesta que fundó junto al escritor palestino-estadounidenseEdward Said y en la que participan jóvenes músicos de Oriente Medio. Israelíes y palestinos tocando en armonía. Este viernes llegó a Madrid, donde este sábado dirigirá a la Staatskapelle de Berlín en elTeatro de La Zarzuela -un concierto conmemorativo de los 60 años de la Escuela de Organización Industrial del Ministerio de Industria-, y se le preguntó por la posibilidad de que griegos y alemanes resolviesen sus diferencias actuales con el mismo sistema del West Eastern Divan. “Sería un ejemplo extraordinario, aunque no resolvería la crisis económica de Grecia ni su relación con el resto de Europa, pero sería un gesto muy importante”, afirmó el maestro. Eso sí, el proyecto no debería tener “ni la disciplina griega ni la pasión alemana”, bromeó, para luego inclinarse por la gastronomía helena como dieta adecuada.

Ahora bien, aunque la idea de orquesta se usa frecuentemente como modelo de entendimiento y esfuerzo colaborativo, Barenboim piensa que “una orquesta no va a traer la paz”, porque “la paz necesita justicia, entendimiento, aceptación del otro”.

La música, sostuvo en la presentación, tiene sus propios problemas. Y no son ligeros. “La música vive en una torre de marfil”, aseguró, “porque no hay educación musical en escuelas ni tampoco educación general en los conservatorios”. Para él, “no debe haber miedo de asociarse con la música, que es todo menos elitista”. Una acusación que, según él, sólo realizan “los políticos, que no tienen educación musical”, aunque “deben pagar subvenciones y les duele el bolsillo”.

Barenboim también presentó el disco con los dos conciertos para piano de Brahms que grabó para Deutsche Grammophon el pasado otoño con la Filarmónica de Berlín, dirigida por Gustavo Dudamel.