Por: CARLOS AIMEUR | Vía: valenciaplaza.com

La intendente del colliseo se resiste disminuir el salario del maestro y opta por implicarle en más montajes cada temporada

Para algunos es “un escándalo”. Para otros, un salario acorde a su prestigio. El director indio Zubin Mehta cobra en torno a 400.000 euros al año por su trabajo en el Palau de les Arts, una cifra que indigna algunos miembros del equipo de la consellera de Cultura, María José Català. También desde Presidència se ha instado a la Conselleria de Cultura para que reduzcan el sueldo del maestro, el más alto que cobra ningún empleado a sueldo de la administración.

Zubin Mehta Photo: © Oded Antman

Zubin Mehta Photo: © Oded Antman

La intendente del coliseo, Helga Schmidt, se resiste. Como argumento en contra, sostiene que Mehta suele cobrar por cada actuación 50.000 euros. Es decir, con ocho representaciones en cualquier parte del mundo ganaría lo mismo que en Valencia. “No en Milán”, matizan desde la Conselleria donde, dicen, sus honorarios son menores. El razonamiento de parte del equipo de la consellera es que el maestro debería rebajar su salario de manera significativa. Y citan como ejemplo a la propia Schmidt, que ahora cobra 60.000 euros al año tras acceder a hacer lo propio con su sueldo.

Por el momento en este tira y afloja gana la tercera vía. Algunas de las personas de más confianza de Catalá, como es el caso del gerente de CulturArts, Manuel Tomás, optan porque sea la propia Schmidt la que gestione cuánto y cómo pagar al maestro. Fuentes consultadas por Valenciaplaza.com sostienen que ése es uno de los motivos por el que la austriaca ha aceptado, a regañadientes, la reducción presupuestaria impuesta por Hacienda.

Como primera medida y para acallar a los más críticos, Schmidt ha convencido a Mehta para que se implique más que nunca en la programación del complejo. El director es hoy el gran pilar sobre el que se sostiene el edificio musical. Su protagonismo en esta temporada será absoluto. No sólo fue el director de los dos primeros montajes del curso, dirigió a la orquesta en la extensa gira china, sino que además será el referente único del Festival del Mediterráneo.

Esta fórmula se repetirá en la temporada 2014-2015, que en la actualidad se está cerrando. A falta de confirmar algunas fechas, desde el coliseo valenciano dan por seguro que la presencia del músico indio será similar. De esta manera Schmidt rentabilizaría el salario del maestro y enmudecería a los partidarios de una política de presupuestos más austera.

LA TAQUILLA VA BIEN, SOBRE TODO SI DIRIGE MEHTA

Schmidt se apoya en sus propios ingresos como baza fundamental. Se ha conseguido que la producción de las óperas se autofinancie con la venta de entradas. El inicio de la temporada ha sido modélico y desde el Palau de les Arts lo esgrimen como argumento.

La Traviata con la que se abrió la temporada obtuvo una media de ocupación del 98,1%, la venta de localidades superó los 100.000 euros en todas sus funciones y logró ingresar en una sola noche 126.370,75 euros. Por su parte, La Valquiria obtuvo una afluencia media de público del 91,2%. En total los ingresos generados por la venta de entradas para estos dos títulos ascendió a 1,18 millones de euros. Ambos fueron dirigidos por Zubin Mehta.

Otro as en la manga de Schmidt es el éxito de la gira por China de la Orquesta de la Comunidad Valenciana con Mehta como director. Como consecuencia de ella, al edificio de la Avenida del Profesor Lopez Piñero han llegado propuestas de llevar al país asiático montajes producidos en Valencia.

Las negociaciones están abiertas pero en el coliseo esperan en breve poder anunciar oficialmente qué producciones viajarán, si bien diversos medios locales valencianos ya señalan que al menos serán dos. En cualquier caso serán siempre con la Orquesta de la Comunidad Valenciana y siempre con Mehta como director. Su talento, dicen, es el principal activo con el que cuenta hoy el complejo.

Aunque la gira por China ha estado plagada de problemas logísticos, y los miembros de la orquesta han padecido todo tipo de problemas, hasta el punto de tener que tocar con instrumentos prestados en algunos conciertos, desde el Palau de les Arts hacen un “excelente” balance de la experiencia. Los números han cuadrado y eso es lo que importa ahora. Más que nunca.