La directora española Anna Bofarull de “Sonata para violonchelo”, retrata a una artista de coraje cuando debe enfrentar su fibromialgia


Vía:  www.ambito.com | Por Paraná Sendrós

Se estrena, “Sonata para violonchelo” sobre una concertista que enfrenta con energía los dolores de la fibromialgia. La coproductora Marian Matachana, al presentarla en Pantalla Pinamar, declaró: “Es una película sobre la vida, no es de esas de ‘ay, pobrecita, mira cómo sufre'”. Dialogamos con la directora, Anna Bofarull.

Periodista: Su madre tiene fibromialgia y ese es uno de los motivos que la llevaron a usted a hacer la película. ¿Ella le hizo alguna sugerencia para el guión?

Anna Bofarull: Su experiencia me ayudó para trabajar los detalles de la vida de Julia, la protagonista. El dolor, algunos gestos, la pérdida de memoria. Todo ello hizo que la obra resultara creíble. Sí, la opinión de mi madre ha sido importante.

P.: ¿Y qué opinó después de ver la película?

A.B.: Se ha emocionado, le gusta cómo está reflejada la enfermedad. Eso también me lo han transmitido muchas afectadas de fibromialgia. Se sienten emocionadas al verse reflejadas en la pantalla, aunque la vida de una cellista sea muy diferente de las suyas, casi única.

P.: La película también muestra una madre enferma, al cuidado exclusivo del marido que envejece con ella.

A.B.: Eso está desde las primeras versiones de guión. La enfermedad hace que Julia se replantee muchas cosas. Entre otras, su relación afectiva con los padres y con la hija. El padre la ha cuidado y dado cariño, pese a que ella como hija no se lo devuelve como debería; está demasiado sumergida en su mundo profesional, ha reducido todo a una única pasión: la música. Con la enfermedad surge una debilidad en ella, se ve próxima a su madre, una mujer enferma desde hace años.

P.: La cara del reumatólogo tras darle el diagnóstico parece sugerir cierto interés por el futuro de la paciente, pero también algo de miedo.

A.B.: La fibromialgia no tiene causa conocida ni tratamiento curativo. Así que, al diagnosticarla, el médico sabe que la vida de su paciente tendrá que cambiar. Lo acepte ella o no. Antes o después.

P.: ¿Por eso luego aparece una escena de “Las troyanas”?

A.B.: Sí, el monólogo de Hécuba, que habla de la decadencia, de cómo han de terminarse la juventud, el poder, el mundo que una conoce. Me interesaba mucho ese monólogo porque define a Julia -que en ese momento todavía no acepta que su vida empieza a cambiar-. Pero ella es una mujer fuerte en muchos sentidos.

P.: ¿Por eso usted dispuso el encuadre de tal modo que el amante y también el exmarido casi siempre parecen más chicos que ella?

A.B.: Su fortaleza se refleja en la relación con los hombres y también a nivel visual.

P.: Entonces hablemos de hombres fuertes: los músicos Gerard Pastor y Lluis Claret.

A.B.: Gerard Pastor, compositor de la banda sonora, es un buen amigo y desde los primeros esbozos del guión hablamos mucho sobre el personaje. La vida profesional de Julia debía ser creíble. También decidimos juntos las piezas musicales de repertorio claves en la película. A través de él llegó Lluís Claret. Ha sido un lujo contar con uno de los mejores cellistas a nivel internacional interpretando las piezas que corresponden a Julia. A su vez, Montse Germán, la protagonista, estuvo más de seis meses aprendiendo a tocar el cello con la profesora y cellista Anna Mora, haciendo playback sobre las piezas interpretadas por Lluís Claret.

P.: La música es uno de los placeres de la película, junto a unas tomas en la nieve, cuando la concertista va a visitar a su exmarido. ¿Dónde se filmó esa parte?

A.B.: Es el parque nacional de Aigüestortes, en el Pirineo de Lleida, zona de Espot. Pero luego el interior es de una casa y el exterior es de otra.

P.: De ahí vayamos al desierto: ¿cómo surgió “Hammada”, su primera obra? ¿Y qué mirada propone en “Barcelona 1714”?

A.B.: “Hammada” surgió de mi curiosidad por descubrir qué significa ser un niño nacido en el desierto y descubrir la realidad política y social del pueblo saharaui, hoy abandonado después de ser la última colonia española. Y “Barcelona 1714” es una historia de amor y aventuras ambientada en el histórico asedio de la ciudad.

P.: Hay algo es su estilo que me recuerda un poco el de Pilar Miró. ¿Puede ser?

A.B.: Me siento halagada por la comparación, pero no era conciente de ello.