Prensa FundaMusical Bolívar

Esta casa de estudios otorgó el primer lugar de este certamen al músico y profesor de composición del Conservatorio Simón Bolívar, David Pedroza. “Los compositores venezolanos estamos viviendo un momento de oro”, celebró, resaltando el trabajo de El Sistema para dar espacio a los trabajos locales
músico y profesor de composición del Conservatorio Simón Bolívar, David Pedroza

músico y profesor de composición del Conservatorio Simón Bolívar, David Pedroza

Sin esperanzas y sin miedo. Ese es el consejo que el joven compositor David Pedroza imparte a sus alumnos de la Cátedra Latinoamericana de Composición del Conservatorio de Música Simón Bolívar, cuando tienen oportunidad de mostrar ante un jurado sus creaciones. En esta ocasión, el maestro se alzó con el Primer Premio del IV Concurso de Composición de la Universidad Simón Bolívar, pero su consejo hizo lo propio, pues dos de sus pupilos se adueñaron también de las menciones honoríficas.

La composición de Pedroza está titulada Tríptico Profético y en ella destacó “el equilibrio del manejo tímbrico que, en conjunto con su fuerza dramática, enmarcado en un formato inusual, hacen de ella una obra de gran valor musical”. Así lo estableció el jurado del certamen organizado por la Dirección de Cultura de la USB: las maestras Marianela Arocha, Diana Arismendi y el maestro Luis Ernesto Gómez.

“Actualmente los compositores venezolanos estamos viviendo un momento de oro: hay apertura para ejecutar las obras de los compositores nacionales, y eso es gracias también a El Sistema, porque ha creado tantas agrupaciones y orquestas que ahora hay muchas más oportunidades para que los compositores no sean una isla. Hay mucha producción de obras y una cantidad importante de concursos que promueven la creación”, expresó complacido el músico que, con este logro, se hizo acreedor de un premio en metálico. La obra de cámara fue adoptada por la USB como parte de su patrimonio musical.

El autor se inspiró en cada elemento con su profeta: agua, aire, tierra y fuego para crear una representación fantasiosa que, sin haber sido inspirada por ninguna obra literaria, invita al oyente a estructurar su propia historia. La obra se dividió en tres movimientos y fue escrita para un quinteto de clarinete, violín, violonchelo, arpa y percusión.

El joven de 33 años se dedicó a la creación gracias a su paso por el Conservatorio de Música Vicente Emilio Sojo (estado Lara), donde al año de haber comenzado sus estudios, se coló en la cátedra que el maestro Blass Emilio Atehortúa brindaba en la región. Además, se formó como educador en el área en la Upel, y desde 2011 dirige junto a otros más la Cátedra de Composición latinoamericana que El Sistema Nacional de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela desarrolla a través del Conservatorio Simón Bolívar.

Pedroza ganó en 2012 el segundo lugar del Concurso de Composición Musical, premio Antonio Estévez, que organiza la Orquesta Sinfónica de Venezuela con la obra Suite Sinfónica para el Apocalipsis, y en 2010 obtuvo el primer premio del Concurso Schnoegass Composición en su quinta edición del Piano Venezolano, con la obra Tema con Variaciones.

Una prolija cátedra de composición

La cátedra de creación musical que El Sistema imparte a través del Conservatorio Simón Bolívar, se alzó -además de este primer premio- con dos menciones honoríficas: Jorge Enrique Díaz (19) por su obra Tema para ajedrez (quinteto de flauta, clarinete, fagot, vibráfono y piano), y a Ricardo Escorcio (25), por el Cuarteto de cuerdas nº 1.

Tal como lo asegura Pedroza, este espacio de formación ha contado desde un primer momento con el apoyo incondicional del maestro José Antonio Abreu, y vive una búsqueda constante de la sonoridad latinoamericana, aspecto influenciado profundamente por el maestro Blass Emilio Atehortúa. “El proceso de reinvención es constante. Este año escolar (2013-2014) estamos haciendo seminarios con obras de cámara, los estudiantes las dirigen y cada tres meses, aproximadamente, se tocan las obras que los muchachos están componiendo. Eso ha dado como resultado que, a pesar de las pausas de este año, hay ya más de 60 obras escritas para música de cámara”.

Pedroza asegura que esta cátedra -en la que él es uno de los profesores- se busca romper el paradigma del aislamiento del compositor dentro del gremio de músicos, y en ese sentido, la apertura a colegas de otras partes del continente, así como el impulso a mostrar sus trabajos, han sido parte de sus estrategias. “Desde hace tres años estamos metidos en todos los concursos que se hacen, y en todos nos llevamos aunque sea un lugar. Esto está creciendo cada vez más”, concluyó.