Por Mayela Barragán Z. | Agradecidos muy especialmente con Héctor Cavallaro y Mayela Barragán por compartir esta valiosa entrevista

Bajo el signo de “Germina.Cciones…” Luca Belcastro se encuentra  de visita en Venezuela donde está llevando a cabo una serie de actividades, como el taller Jaracandá en la ciudad de Maracaibo, en Caracas acaba de dictar un seminario en el Conservatorio Simón Bolívar y una conferencia en La Estancia, mientras del 11 al 16 de noviembre dirigirá la segunda edición de “Amaranto- curso-Encuentro de creación musical compartida”, actividad a realizarse en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, Celarg. A continuación, y en ocasión de su visita venezolana, les propongo la entrevista que le hice a este compositor italiano  en las afueras de la estación Cadorna, en Milán el 5 de junio pasado, a pocos kilómetros de su ciudad natal, Como,  en la región italiana de Lombardía.

"Antes de la técnica; conciencia, narración y escuchas" charla abierta con Luca Belcastro (Italia)

“Antes de la técnica; conciencia, narración y escuchas” charla abierta con Luca Belcastro (Italia)

Belcastro más que un excelso compositor, o un óptimo narrador, es un músico “abre caminos”, usa la batuta para matizar a través de la organización de espacios y grupos las fronteras de los Estado-nación latinoamericanos. En él técnica musical y diversidad son dos sustantivos que trazan la ruta de un camino nuevo. Y ¿cuál es la novedad que nos propone? Un acercarse a territorios geográficos tan distantes y unirlos con un proyecto que ha llamado “Germina.Cciones…”. Una novedad en un territorio complejo y lleno de contradicciones donde la creación de partituras adornadas con nombres de flores y plantas autóctonas  permiten la conducción de un trabajo musical con biodiversidad y virtuosismo.

Luca Belcastro

Luca Belcastro

──Luca, con el proyecto “Germina.Cciones…” creas una receta particular para combatir la uniformidad cultural?

──Para combatir la uniformidad cultural la primera cuestión que hay que hacer es darle espacio a la diversidad, que cada uno valore que lo que siente y prueba es importante y que encuentre la fuerza de decirlo, de dialogar con los otros sobre sus ideas y posturas. Mientras muchas veces lo que ocurre es que uno piensa que diciendo aquello que dicen todos es lo que va a dar la posibilidad para abrir espacios cuando en realidad es lo contrario, es la diversidad lo que permite el diálogo.

──Leyéndote me hiciste venir en mente Alejo Carpentier y su libro Los Pasos Perdidos, ¿de qué cosa partes en la búsqueda cuando decides marcharte a América Latina?

──Partí en la búsqueda de una conciencia, tratando de encontrar en los otros mi ideal de hacer música que para mí no es competencia. Hacer música no es convertirse en el más bueno de todos, aislarse. Hacer música es participación. Y he encontrado lo que buscaba, aunque este punto de vista mío no refleje lo que ocurre en las academias musicales, porque ese es otro tema. Pero en la vida tradicional, en el acercarse a lo real, a la música de los niños, está presente la necesidad y la capacidad de compartir el placer de hacer música.

En Italia, frecuentemente, cuando uno estudia un instrumento musical y luego pasa a Composición te dicen de escoger o la una o la otra; a veces aprender a tocar  un instrumento no es la invitación al placer de hacer música sino a la obligación de ver al instrumento como una herramienta de trabajo, como una profesión; no a la posibilidad de aprender a usar un instrumento que pueda llevarte a una realidad espiritual, y a una visión profunda sobre la espiritualidad de hacer música. Esta conciencia, que quizás  había sentido siempre y que difícilmente encontraba en Europa, la conseguí viajando por América latina. Esa posibilidad de compartir ideas e ideales, de ver la música como un acto de profundo respeto, escucha y participación sólo  la encontré pasando de un país latinoamericano a otro, y es lo que me ha hecho reflexionar sobre cuál es mi posición con respecto a hacer música, a componer y me ha permitido encontrar respuestas claras que he podido ver concretizadas en el desarrollo del proyecto “Germina.Cciones…” que estamos proponiendo.

── “Germina.Cciones…”, el nombre del proyecto, es la composición de dos palabras, su raíz, Germinar, significa “comenzar a brotar nuevas plantas, a dar vida a nuevas semillas”, en un cierto modo la elección de esta palabra revela que escapabas de un desierto.

──¡Quizás!, había llegado a un punto de mi vida en el que sentía de estar en un desierto y tenía necesidad de sentir más naturaleza, más vida y esta idea de “germinar” es lo que está sucediendo con el desarrollo del proyecto musical. La idea de que en diferentes ciudades latinoamericanas puedan brotar encuentros que nazcan del intercambio y la colaboración es lo que estoy experimentando y viviendo. Grupos diferentes que se meten en contacto entre ellos, es un continuo brotar de espacios y grupos dispuestos a compartir y dar vida a nuevas ideas.

──Cuando regresas a un lugar donde previamente has dejado las bases de “Germina.Cciones…” ¿a quién reencuentras?    

──Encuentro grupos bastante estables. En Chile el proyecto se convirtió en una ONG por esta razón hace un trabajo más continuado. En Venezuela se formó un grupo que es muy activo. Ahora estamos tratando en líneas generales de ver cómo encontrar una estructura funcional que pueda favorecer el contacto entre todos, porque son naciones diferentes, cada una con sus leyes, con sus dinámicas asociativas y a veces es difícil compactar los encuentros, por eso estamos estudiando cómo poder ser más fuertes en facilitar el intercambio para compartir más entre todos.

──¿Cuál es el país entre todos los que has visitado al cuál sientes más apego?

──He pasado mucho tiempo en Chile porque allí, gracias a la ONG, la actividad del proyecto va más adelantada, pero me quedé muy emocionado de Cuba, de la manera como ven las cosas, de cómo se relacionan con la vida, de cómo viven. Todos los lugares de América Latina son increíbles, el sur del continente: La Patagonia con su naturaleza majestuosa es maravilloso. Latinoamérica posee una naturaleza y una historia que son fantásticas, por ejemplo, Perú es una nación que me fascina por su historia y su forma de vivir. Pero cada país tiene una fuerza que en muchos casos es debida a la presencia de los pueblos originarios, de los nativo americanos que muchas veces se encuentran separados de las localidades principales y obligados a vivir aislados. Por esto en tierras latinoamericanas me siento muy atraído por todo lo referente a lo tradicional, a lo que está vivo y es energético en la cultura tradicional porque lleva adelante una propia visión del mundo y de las cosas, una ritualidad, y me siento menos atraído por los modelos culturales occidentales que se imponen, los cuales muchas veces no dejan vivir con equilibrio, en el sentido de que no permiten respetar los propios orígenes  y no facilitan los puntos de contacto sino sólo repiten modelos ya pre-constituidos.

──¿Entraste fácilmente a compartir en una fiesta tradicional latinoamericana?

──Depende de la zona geográfica, un tema un poco diferente en cada contexto, por ejemplo, el peruano posee una capacidad innata para involucrarte en una fiesta tradicional, allí te agarran de la mano y te llevan con ellos sin hacer distinciones. Este tema en Chile es diferente porque allí los bailes tradicionales están muy estructurados; son grupos que se reúnen y ensayan todo el año y es difícil entrar en sus dinámicas, sólo pude hacerlo cuando hice amistad con un músico de una agrupación y éste me invitó a participar con ellos en unas fiestas tradicionales del valle del Aconcagua. Para mí sentirme participe de un evento cultural de este tipo es muy importante, el mundo de las academias vive distante de estas manifestaciones, ostentan poco interés, y esto es algo triste.

──Hablemos un poquito sobre Italia, en Venezuela los bailes folklóricos son amados por niños y jóvenes, todos sabemos bailar joropo, ¿por qué en Italia el folklore está tan despegado de la vida cotidiana y sobre todo de niños y jóvenes?

──Esto ha sido debido a diferentes razones, entre las cuales cabe mencionar la decisión política de convertir en turísticas muchas fiestas tradicionales, además carece de una parte intermedia entre lo que se conoce como música tradicional y música culta. En Italia falta la música popular en el verdadero sentido de la palabra, lo que  se conoce como música popular es música comercial, que se hace sólo con la idea precisa de vender el producto. Las tradiciones populares se perdieron por decisiones políticas  cuando, cito un ejemplo, muchas tradiciones populares estaban conectadas con las funciones religiosas, con las misas, se tomó la decisión de que debía eliminarse de las iglesias todo lo que no era en el idioma oficial del país porque había que cantar en italiano, así muchas misas en dialecto o latín estropeado (latino storpiato)  se perdieron, desaparecieron fuentes de inspiración de siglos para dar espacio a un tipo de música que era mucho más  simple. Lamentablemente estas tradiciones culturales relacionadas con la iglesia se perdieron, sólo sobrevivieron en zonas aisladas a donde no llegó la cultura dominante. Europa es un continente sin muchos espacios libres, es un lugar de ciudades conectadas, vecinas unas a otras, mientras en América Latina existen espacios vastísimos, distancias,  que permiten el arraigo de las tradiciones y evitan que la influencia de los modelos dominantes de las capitales penetren y cancelen tradiciones populares de siglos.

“Es muy importante conservar y mantener las tradiciones    populares, y la    fuerza está en el respeto de la diversidad”

La primera vez que encontré a Luca Belcastro, quien a nivel internacional ha ganado todos los premios que tenía ganar, fue el 22 de mayo de este año en el patio de la Biblioteca Berio de Génova, lugar en el cual él presentó sus tres libros: “Sacbeob”, “Diario Sudamericano” y “Abel Soledad”. Textos donde Belcastro cuenta su intenso caminar en tierras latinoamericanas desde que en un lejano día del 2006 decidió alejarse de Italia para ir a plantar las raíces de un proyecto musical, “Germina.Cciones…”, por los países hispanoamericanos, pero por vicisitudes con la registración del encuentro, para recoger estas preguntas tuvimos que volver a encontrarnos  en Milán.

──Conversemos por un momento sobre tus tres libros, me suscita curiosidad la arquitectura que poseen: el primero es una especie de diccionario y diario que recoge reflexiones y puntos de vista sobre el proceso creativo; el segundo es un  perfecto diario de viajes y el último, es una novela, ¿cómo explicas el  salto de diario a novela?

──La estructura del diario de viajes era lo que me permitía escribir en el momento en el cual encontraba las cosas, por lo tanto me daba una visión sobre el presente, sobre el momento en el cual ocurría un encuentro, al final el personaje principal era yo con mis emociones y estados de ánimo, con mis miedos y soledad. Todo lo que sucede a un viajero cuando se encuentra en sitios nuevos maravillado por la naturaleza y la relación con el mundo. Mientras recurrir al género de novela era un intento de diferenciar las almas que encontraba durante el viaje; de encontrar personajes que pudieran vivir y relacionarse entre ellos. Era un intento de reflexionar más sobre el tiempo: pasado, presente y futuro, no de vivirlo todo en el mismo momento en que ocurre.  Estos personajes en suma son caras de mi personalidad que se meten en relación entre ellos para encontrar un punto de equilibrio: un contacto, una prospectiva nueva futura. Es una novela psicológica que reflexiona sobre los mecanismos, sobre las cosas que encontré o he visto; “Abel Soledad” no es una ficción sobre cuestiones que no he vivido sino un intento de proponer lo que he sentido en mi piel durante el camino.

──En ¿qué arco de tiempo nacen tus libros?

──“Sacbeob” que fue el primero, y es una relación sobre lo que es un proceso creativo, entre el 2009 y el 2011. En el 2011 “Diario Sudamericano” que está basado en los viajes a Chile, Argentina, Perú y Bolivia, sucesivamente escribo “Abel Soledad”.

──Para  el primer texto ¿por qué escogiste “Sacbeob” como título?

──Sacbeob” son caminos, eran las rutas blancas que unían las ciudades mayas, las arterias que conectaban con los centros ceremoniales. En los tiempos de los Mayas eran vías principales, muy frecuentadas, ahora están derrumbadas, se perdieron en los bosques y las selvas, pero algunos aún se pueden divisar en la distancia, por lo tanto ese título es como una invitación a buscar un posible camino de contacto.

──¿Por cuál razón escribes estos textos?

──Después de haber pasado viajando casi tres años en América Latina empecé a encontrar una serie de personas que me preguntaban cuáles eran las bases, los fundamentos, los espacios de diálogo y encuentro  o las ideas del proyecto “Germina.Cciones…” que estaba llevando a cabo, por ende la necesidad de contar lo que había visto y de confrontar con lo que era mi experiencia en Europa.

──Viajando por Latinoamérica te has convertido en un buen conocedor de los pueblos originarios, me conmovió leer en “Diario Sudamericano” el breve relato sobre tu madre, de cómo después de este luto te marchas de Italia con mayor convicción para acercarte con fuerza a la naturaleza de otro continente, a las culturas que fraguaron para el mundo entero el principio de “madre tierra”, no conocías la vastedad de la naturaleza de estas tierras, pero te acercaste confiado,  como cargando la solidez interior que dan los arquetipos, hoy ¿cuál es tu visión sobre nuestro planeta?, ¿cómo lo concibes?

──Veo la tierra como una fuente de energía para todos y es para todos la misma fuente, claramente existe una diversidad y es esta la belleza: la capacidad del diálogo en la diversidad. No es posible ni pensable uniformar al territorio latinoamericano, puede ser algo que están tratando de hacer en Europa, pero en América Latina es diferente, y lo que reflejan tanto los ambientes académicos como los creadores en general es la capacidad y la posibilidad del diálogo en la diversidad. Creo que es muy importante conservar y mantener las tradiciones y ver a través de éstos una posibilidad de contacto e intercambio. La idea de multi-culturalidad que existe en tantos pueblos de Latinoamérica, la presencia en un país u otro de diferentes etnias que pueden dialogar entre ellas para llegar a una convivencia pacífica de respeto y diálogo es muy importante. La fuerza está en el respeto de la diversidad y la tierra es la Pachamama que da energía a todos y todos recibimos de ella.

──Ya para concluir, deseo cerrar esta serie de preguntas pidiéndote que me cuentes algo sobre  tu percepción con respecto a ¿cuáles son los países latinoamericanos más robustos en agenda cultural?

──Argentina y México tienen un ambiente cultural muy interesante, ambos países tienen muchas ciudades del interior donde existe una rica agenda cultural de propuesta, a diferencia de otras naciones donde la actividad cultural se concentra en la capital o en un sólo lugar.  México tiene muchos lugares llenos de historia, cuenta con ciudades monumentales que pulsan de vida cultural no obstante ya no tengan sus viejos habitantes. Culturalmente Argentina y México son diferentes. En México percibí, a diferencia de otros  países latinoamericanos, que esta nación mira mucho hacia el norte, por el contrario Argentina está más orientada hacia Europa por la influencia de este continente y por el gran número de italianos que acogió; desde el punto de vista cultural es como si México tuviera la necesidad de unirse a Estados Unidos, de repetir sus fórmulas, de ir a estudiar al norte, y no obstante esta  diferencia de fondo con Argentina, ambas naciones comparten un punto en común: Una agenda cultural muy rica en las ciudades del interior del país.

Y finalmente me despedí de Luca Belcastro preguntándole:

──¿Adónde regresas cuando dejas de viajar por Latinoamérica?

──En este momento de mi vida soy un nómade, viajo de un sitio a otro, no tengo un lugar fijo donde regresar, no sé cuánto tiempo durará pero en este momento es así.