Nadie conoce más a un músico que otro músico. Ese es el leit motiv del que partimos para estrenar la sección de Venezuela Sinfónica “Conversaciones de Atril”, que estará a cargo del clarinetista y RRPP – Relacionista Público, Jesús Alcívar


Conversaciones de Atril | Por Jesús Alcívar
Fotografía de portada: Ileana Isabel Gómez  @isagomezfotografia | Fotografía en escala de grises: Elizabeth Hernandez

Christian Vásquez, conocido por su talento y sus logros alcanzados en tan corto tiempo, se distingue por su personalidad cercana. Muchos coinciden que la humildad lo acompaña en todo momento y curiosamente esta característica es la que nos representa como talento musical en el extranjero. Pero no se trata solamente de su personalidad, un director tiene que conocer la capacidad de cada instrumento en la orquesta, así como estar extremadamente bien preparado musical y teóricamente.  Lidiar con las complejidades del repertorio y ser capaz de inspirar a los músicos para que den lo mejor de sí.

Transmitir una emoción a través de la música, no es algo que se produzca artificialmente, todos y cada uno de los elementos deben estar involucrados de tal manera que se proyecte en las personas que nos escuchan. Todos deben entender como lenguaje universal a la música.

Yo pertenezco a la orquesta “Teresa Carreño”, de la cual Christian es director titular y es un honor que me conceda esta entrevista para dar inicio a un espacio, que sólo tiene como propósito compartir con los lectores la visión musical en la que vivimos. Y así damos inicio a nuestra conversación:

Qué mejor forma de comenzar la conversación, conociendo ¿Cuál fue el primer contacto de Christian Vásquez con la música?

Eso fue en San Sebastián de los Reyes, cuando tenía ocho años de edad. Recuerdo bien que yo iba caminando con mis padres por el centro de la ciudad, y bueno, actualmente ensayan en una Casa Colonial muy vieja, pero en ese entonces ensayaban en un pasillo. Y cuando pasabas por ahí, podías ver y escuchar a la orquesta.

Recuerdo que era una formación pequeña; ya estaba la cuerda, una flauta, una trompeta y un trombón… pero aún no era una orquesta con todos los instrumentos. Estaban ensayando, y cuando pasé, me recuerdo que en una ventana muy grande, me quedé parado, ahí por la rejas, agarrado, viendo el ensayo. Y después de eso, le dije a mi papá; “me gustaría estar en la escuela de música y tocar un instrumento”. A los días me llevaron a la sede de la orquesta. Ahí me hicieron un examen rítmico, melódico… y así fue que comenzó mi pasión por la música.

Fue amor a primera vista. Porque claro, yo había escuchado orquestas en la televisión, pero ¿en vivo? esa fue la primera vez, que iba caminando y cuando me encontré con eso… me atrapó.

¿Qué instrumento le llamó la atención?

El violín.

¿Siempre?

Sí. Pero después, con los años, sentí también una pasión por el cello. Nunca lo estudié porque ya tenía mucho tiempo con el violín, pero… yo creo que en otra vida sería cellista. Y aparte, yo creo que he dirigido mas conciertos de cello que de violín… (risas). De verdad!

Y después de ese primer contacto, ¿Cuándo decidió seguir la carrera  musical?

Cuando tenía trece o catorce años, no recuerdo bien, yo entré en la Orquesta Nacional Infantil de Venezuela. Vine a Caracas, conocí a muchos de los muchachos que ahora están en “La Bolívar”. Conocí al Maestro Abreu; era un sueño poder conocerlo, y poder ver como trabajaba con nosotros en cada ensayo, me motivó. Eso me hizo entender que lo que yo quería ser, era músico.  Dedicarme a ello por completo. Y bueno… gracias al apoyo del Maestro. El fue la inspiración, de que uno puede vivir de la música.

Un anécdota; cuando cursaba cuarto o quinto año de bachillerato, viajaba mucho con la Nacional Infantil de Venezuela, después con la Juvenil de Venezuela, y tu sabes cómo se ponían los profesores… (risas) y nosotros teníamos nuestro permiso por el  Ministerio de Educación y todo. Habían profesores  que luego no me quería hacer las evaluaciones pendientes. Un día, una profesora nos preguntó a todos, Y.. ¿Qué van a estudiar después de que se gradúen de aquí? y mis compañeros respondían… “Bueno… voy a  ser  abogado”, “Yo médico”… y así. Ajá “¿Y tú?” me dijo , y… yo respondí “Voy a ser músico…” y de una vez me dijo: “¿Y tu crees que de la música vas a vivir? así como despectivo, Y…aquí estoy… (risas)

Fotografía Elizabeth Hernandez

Fotografía Elizabeth Hernandez

¿Cuál fue la primera obra que dirigiste?

WOW! La primera obra que dirigí… mmm… El Himno Nacional, allá en San Sebastián de los Reyes. Eran unas fiestas patronales, y siempre en los pueblos cuando hay esas fiestas, dentro de la programación hacen una misa en la iglesia. La orquesta tenía que tocar y durante la misa se interpretaba el Himno Nacional, el Aleluya, y… no recuerdo que más. Yo era concertino de la orquesta, y el Maestro Jhonny Cubides que es el Director actual de la orquesta, me dice: “Mira, ¿Quieres dirigir el Himno Nacional?” y yo, “bueno… ¿Por qué no?” … y desde ahí comenzó esa… “espinita” por la dirección orquestal. Yo tenía como quince años, creo; y así fue como dirigí la primera vez, y fue el Himno Nacional, ¡que honor!.

Dirige a músicos de muchas partes del mundo. ¿Qué piensa que los une?

(Suspiro)… La música

Te cuento algo. Cuando yo comencé a dirigir fuera de Venezuela, yo no hablaba nada inglés, nada. O sea, solamente hola, buenos días, ¿cómo está?, chao…Y lo bonito fue que yo no hablaba tanto, pero nos comunicábamos con el lenguaje universal que es la música… Y con la gestualidad… Con mis manos… A veces con la cara; y bueno, decía algunos términos en italiano que también son universales porque aparecen en las partituras. Yo creo que lo que nos une es eso, la pasión, el amor por la música… si… ESO!

¿Usted cree que el ambiente de las orquestas ha cambiado en la actualidad?

Bueno, yo creo que sí. Porque por ejemplo tu observas la presencia de la mujeres dentro de orquestas en las que tradicionalmente solo tocaban hombres. Poco a poco comenzaron, incluyéndolas y tenía que ser alguien que tocara espectacular. Pero ahora vemos a directoras que se destacan constantemente alrededor del mundo.

Yo creo que sí hemos cambiado, y lo hemos hecho para bien. Venezuela es una clara muestra de esto. Todo el mundo tiene la posibilidad de estudiar formalmente música y convertirse en un profesional.

Así es, como lo denota el título del libro sobre El Sistema, de Chefi Borzacchini publicado en 2004, “Venezuela sembrada de Orquestas”.

¿Qué piensa que es lo más difícil de dirigir una orquesta?

(Risas)… Bueno… ¿Lo más difícil?… Los egos… en serio. Cada orquesta es diferente…

Primero, hay que estar muy bien preparado a la hora de presentarte ante una orquesta. Tienes que venir con todas las ideas claras, sobre la obra, sobre lo que quieres hacer. Y también saber cómo resolver los problemas. Cómo enfrentarte a los músicos, porque cada orquesta tiene su personalidad y tu tienes que saber cómo manejarla, cómo llevar ese ambiente, porque de verdad… no es fácil. (risas)

Por ejemplo. Cuando tú estás a cargo de una orquesta por primera vez, que no te conoce, y aparte es una orquesta profesional, con gente con mucha experiencia que han trabajado con grandes directores y que han acompañado a grandes solistas… entonces ese primer contacto… ¿sabes?… después de trabajar con esos Maestros, ellos van a estar así cómo… “nosotros tenemos más experiencia”y ahí es donde el Director es como una especie de psicólogo. Que tiene que saber cómo manejar las emociones, las energías… porque ochenta personas, cien personas… cada una tiene un problema distinto. Uno peleó con su esposa, otro se levantó con “el pie izquierdo”, otro no comió… y pueden llegar amargados al ensayo. Entonces, tu tienes que tratar de que el ensayo fluya, de que los músicos no se aburran… tratar de subirles el ánimo, y que disfruten esas tres o cuatro horas que están contigo haciendo música; y bueno… eso se aprende con la experiencia. Dirigiendo, dirigiendo, y dirigiendo, y así también… conociendo cómo tratar a la orquesta.

Usted es un símbolo dentro de “El Sistema”, ¿Cómo se siente esa responsabilidad?

Es un gran honor que muchos niños y jóvenes te vean como ejemplo a seguir. Y también es una responsabilidad, porque mientras eres un símbolo de “El Sistema” y de Venezuela, estas representando dentro y fuera de nuestras fronteras a miles de niños y jóvenes que están viendo en tí… todo lo mejor. Entonces, es un compromiso muy grande. Tu debes estar siempre estudiando y estudiando. Hacer lo correcto siempre, y tratar de no cometer errores.

Si Maestro, lo puedo imaginar…

Muchísimas gracias por la entrevista, y éxito en sus próximos compromisos.