Vía: ANA MARÍA HERNÁNDEZ G. |  ENVIADA ESPECIAL/EL UNIVERSAL

Mascat.-  ofreció anoche un concierto en el Royal Opera House de Mascat, ciudad capital del sultanato de Omán, en la península arábiga.

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En efecto, obras como La tempestad, la suite del ballet Romeo y Julieta y la Sinfonía No. 4 de Piotr Ilich Tchaikovsky conformaron el repertorio que presentaron los venezolanos, al cabo de lo cual el público, de pie, aplaudió largamente, ovacionando y ondeando banderas tricolores.

Una vez concluída la última obra, el público pidió bis y Dudamel lo brindó: La Estancia del argentino Alberto Ginastera, y luego una pequeña suite conformada por Pajarillo y Alma llanera, esta última coreada a petición del director. El público respondió, develando así que no solo eran omaníes los que ocupaban las butacas, sino buena parte de venezolanos residentes en ese país y en otros aledaños, como Emiratos Árabes Unidos.

El concierto se desarrolló de forma serena y apasionada a la vez, otro contraste: el lugar, el Royal Opera House en Omán es un sitio opulento, enorme, simétrico, que combina lo mejor de la tecnología moderna en materia de Internet y facilidades, con una arquitectura que evoca los palacios árabes, como el de la Alhambra ubicado en la andaluza Granada. La sala está íntegramente revestida en madera decorada con motivos octogonales y un artesonado minucioso y delicado, incluyendo el órgano que se aprecia en el fondo del escenario. Allí estuvieron los casi doscientos músicos de la Bolívar, quienes al mando de Dudamel brindaron una música espléndida e intensa.

Para el bis, a pesar de que la obra de Ginastera es una de las esperadas por el público para desbocar sus bríos, los músicos prefirieron no exacerbar sus movimientos, y se limitaron a dejarse llevar solamente por la rítmica natural que la partitura designa.

Con los niños omaníes

Si bien es cierto en Omán no hay niños de la calle ni tampoco en situación de drogas o delincuencia, dada las leyes coránicas que rigen al país, a lo que se suma una bonanza petrolera visible y considerable; el Sistema quiere hacer presencia entre los jóvenes, al menos para crear y fomentar el gusto por la música sinfónica.

El director ejecutivo del Sistema, Eduardo Méndez, destacó que la presencia en Mascat se debe fundamentalmente a una invitación formulada por la directora del teatro que los recibió anoche, Christina Scheppelmann, quien quería incluir a la orquesta dentro de la programación regular.

“Hace tiempo que queríamos venir, desde 2011 cuando se fundó el teatro. Finalmente pudimos lograr estas fechas, que coinciden con el invierno en este país, y conectamos con París”, ciudad de la que provienen los músicos en esta gira”, comentó Méndez.

Por otra parte señaló que hasta el momento, el fundador del Sistema, José Antonio Abreu no ha tenido ninguna reunión con el sultán Qaboos bin Said, regente del país arábigo. “Sin embargo, queremos sembrar la semilla del proyecto aquí”.

Para esta noche se espera un segundo concierto en Mascat, esta vez de corte más didáctico, pues unos doscientos o más niños se congregarán en el mismo auditorio, y esta vez escucharán la Sinfonía No. 5 de Ludwig Van Beethoven, así como el Danzón No. 2 de Arturo Márquez. El lunes culminará la gira por Medio Oriente con un concierto en Abu Dhabi.