Vía: DW.de | Escrito por: María Santacecilia | Editora: Cristina Papaleo

Thielemann y sus huestes deslumbraron con el Parsifal de Wagner en el Festival de Pascua de Salzburgo. En ese éxito jugó un papel fundamental el argentino Pablo Assante, director del Coro de la Ópera de Dresde.

Pablo Assante, director del Coro de la Ópera de Dresde

Pablo Assante, director del Coro de la Ópera de Dresde

La emoción estaba servida. Thielemann y sus huestes aterrizaban por primera vez en el prestigioso Festival de Pascua de Salzburgo tras 45 años de reinado de la Filarmónica de Berlín. De hecho, el evento anual está íntimamente ligado a la orquesta de la capital alemana, pues fue su entonces titular, Herbert von Karajan, quien lo fundó allá en 1967. El círculo se cerraba, pues un jovencísimo Thielemann asistió musicalmente a Karajan en el Parsifal a principios de los 80 en este mismo Festival.

¿Estarían los de Dresde a la altura? La respuesta es concluyente: su Parsifal fue memorable. El público aclamó la representación en todo lo concerniente a la parte musical. En el complejo entramado que conforma una ópera como Parsifal, hubo un elemento que brilló con luz propia: el coro de la Semperoper de Dresde. Su responsable es el argentino Pablo Assante. Formado en su país natal y en Salzburgo, hace carrera desde hace años en Alemania. Tras superar un concurso, el propio Thielemann ratificó su contrato en Dresde y lleva trabajando en la Semperoper desde la temporada 2009-10. Con exquisita amabilidad, Pablo Assante contestó las preguntas de Deutsche Welle.

Deutsche Welle: El desembarco en Salzburgo ha tenido que ser muy especial para ustedes….

Pablo Assante: Sí, porque el Festival de Pascua tiene una gran tradición. Era un desafío y ha salido muy bien. Estoy muy contento por el recibimiento que nos han dispensado y por la colaboración con la Ópera de Baviera. Los coros de Parsifal requieren muchas personas y hemos tenido la suerte de poder colaborar con algunos de sus cantantes. La experiencia ha sido muy enriquecedora.

DW: ¿Cómo ha sido el trabajo mano a mano con Thieleman?

P.A.: Con él he trabajado no solo Wagner, sino también otros compositores. Es una persona de claro instinto musical y se deja conducir por él en su trabajo. Thielemann no habla mucho de música, actúa. Más que especulación intelectual, para él la música es una vivencia.

DW: ¿Qué tiene en cuenta a la hora de trabajar las óperas de Wagner?

P.A.: En Alemania, y particularmente en Dresde, existe un vínculo implícito con este compositor. Se nota inmediatamente que el coro se siente como en casa. Hay cosas que uno no tiene ni que explicar. Con Wagner es fácil dejarse llevar por lo heroico y hacer algo rimbombante y ruidoso. Thielemann cuida muchísimo eso. Los dos hemos buscado una gran paleta de posibilidades expresivas, evitando caer en la grandilocuencia fácil.

DW: ¿Cuáles son las dificultades concretas de los coros de Parsifal?

P.A.: En el caso de los Caballeros del Grial, lo más complicado es que las líneas melódicas son sencillas y, por esa misma razón, muy expuestas. Hemos cuidado la homogeneidad del sonido incluso en los pasajes en forte, cosa que no ha sido fácil con 80 hombres distribuidos en la sala en ambos lados del público. La parte de las Muchachas-Flor, que tratan de tentar a Parsifal, ofrece otras dificultades relacionadas con la afinación de los cromatismos constantes. Los movimientos corporales requeridos por la escena no ayudan precisamente a la parte musical. En cuanto al coro celestial, además de perseguir un color entre virginal y andrógino, el problema provenía de la parte técnica. La coordinación para que todo se escuche sincrónicamente es un reto. Lo conseguimos con monitores y equipos de audio, pero ni el director de orquesta ni yo sabemos cómo acaba de sonar en la sala.

DW: Le espera un reto tan importante como difícil el 18 de mayo, en fecha cercana al día del bicentenario de Wagner.

P.A.: Efectivamente. Christian Thielemann dirigirá un concierto en la Frauenkirche de Dresde, cuya obra principal es una rareza de Wagner titulada Das Liebesmahl der Apostel (El banquete de amor de los apóstoles) para coro masculino de más de 200 voces, seleccionadas de entre renombrados coros de la región. Además sonarán otras obras, como el canto festivo Der Tag erscheint y una pieza titulada An Webers Grabe, también de Wagner, en las que el coro masculino tiene un papel primordial. Como siempre, tengo la responsabilidad de que todo salga bien en la parte musical, pero en esta ocasión la coordinación artística de tantos grupos sonoros me resulta un reto particularmente comprometido.