Vía: www.elmundo.es | DANIEL BORRÁS | Valencia

En su presentación, el director artístico del Palau de les Arts Davide Livermore apuntó que hablaba a diario con Helga Schmidt. De hecho, la propia consellera de Cultura, Maria José Català, avanzó una suerte de «transición tranquila» con la propia ex intendente como protagonista. Schmidt permaneció en el teatro y en la ciudad después de su destitución; en principio, eran 15 días para realizar un traspaso de funciones lógico… pero su estancia se alargó. En el teatro más tiempo del que muchos hubieran querido, en la ciudad más tiempo del que a ella misma le hubiera gustado.

Pero Schmidt ya no está. No está físicamente en Les Arts. Tanto que, de hecho, fuentes del coliseo aseguran a este periódico que sus espacios de trabajo ya han sido desmontados y reutilizados. Su despacho, por ejemplo, tiene ya nuevo uso y está siendo utilizado por uno de los trabajadores del centro. Tampoco existe ya su coche oficial, quizás símbolo de otra forma de hacer las cosas, que ha sido sustituido a petición del propio Livermore (según confirman desde la propia Conselleria de Cultura) por una pequeña furgoneta que sirve para trasladar a los artistas que visitan la ópera.

Tampoco está ya en Valencia. Schmidt fue detenida el 20 de enero en una operación llevada a cabo por agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal. El juzgado de instrucción número 15 decretó medidas cautelares, principal razón por la que la intendente no podía salir de la ciudad. Podía hacerlo realmente (se retiró su pasaporte pero eso no le impedía viajar a Europa) pero la obligación de firmar cada 15 días en la Ciudad de la Justicia, otra de las medidas del juzgado, complicaba su marcha. Schmidt solicitó que se redujeran esas medidas porque su idea era marcharse definitivamente; alegó mal estado de salud, algo que en Les Arts era conocido desde mucho antes de los sucesos, y finalmente pudo marcharse a Italia. Allí, eso sí, se presenta cada dos semanas en la oficina correspondiente. Lo cierto es que fuentes cercanas al proceso aseguran que el estado de salud de Schmidt es malo y que su futura declaración es cada vez más dudosa.

Sea como sea, lo cierto es que la presencia de Helga Schmidt en el Palau de les Arts ya es algo del pasado. Incluso la programación de esta temporada, todavía montada por ella al frente, llega a su fin el próximo 14 de mayo con la última representación de Nabucco, ópera de Verdi. El Centre de Perfeccionament todavía tiene pendiente Narciso, con la que se terminará el mes de mayo.

Nabucco, que se estrenó ayer, cuenta con la dirección musical de Nicola Luisotti, escena, escenografía y vestuario de Yannis Kokkos y un reparto que incluye entre otros a Dimitri Platanias y Leo Nucci,(que se alternarán) Anna Pirozzi, Serguéi Artamonov o Brian Jadge.

Livermore ya tiene planteada la que será la próxima temporada, en la que habrá muchas novedades y una nueva visión conjunta. Su intención es arriesgar más y combinar propuestas y nombres consolidados con otras con cierto riesgo y experimentación.